Esta última semana hemos recibido miles de visitas diarias a una de
nuestras páginas, concretamente es una de las páginas de la zona de la web donde
tenemos información de adopción por países, concretamente la de adopción en Siria. Cuando digo miles, quiero decir que en una semana esta página ha recibido
unos 20.000 visitantes únicos, esto quiere decir que 20.000 personas han buscado
en internet “adoptar un niño sirio” y han llegado a nuestra página. No es algo
habitual, os lo bien aseguro, y está claro que esta avalancha de visitas ha sido
causa por un hecho concreto que ha hecho girar los ojos del mundo hacia Siria, y
especialmente hacia los niños y niñas sirios que han quedado huérfanos, que han
sido desplazados, que han tenido que huir de su país...
Como informamos en la página el convenio de la Haya en materia de
protección de menores y Adopción Internacional no permite la adopción en países
en conflicto. Aunque Siria no ha firmado en convenio de la Haya, si lo ha hecho
España, Estados Unidos, México y muchos otros países des de los que recibimos
visitas, prácticamente todos ellos lo han firmado por lo que una adopción legal
desde ellos en Siria no sería posible. Ya sin entrar en las indicaciones de la
legislación Siria y las peculiaridades de la tramitación, el hecho de ser un
país islámico que se basa en la Sharia y por tanto no contempla la adopción, y
que no se tiene conocimiento de adopción por parte de extranjeros en este país
que no proceses la fe islámica.
Independientemente de las peculiaridades del proceso concreto de adopción en Siria sigue siendo imposible adoptar en un país en conflicto o que haya
sufrido un desastre natural, también cuando el terremoto en Haití tuvimos una
avalancha de visitas, no la hemos tenido en otros conflictos como el de Eritrea,
Sudán o el caso de los niños desplazados en Nigeria, pero serían el mismo caso.
¿Por qué no es posible adoptar? Se que muchas personas al llegar a esta cuestión
pensarán que “menudos gili@”#$%&@s
ignorantes y burócratas los que dicen que no se puede adoptar, con la de niños
que hay y yo me quedaría uno... total es para ayudar”... pero este enfoque no es
muy correcto ya que el fin de la adopción es el bien del menor y en estos casos
no se garantiza que esta adopción cumpla realmente con este requisito.
Por una parte es extremadamente difícil en estas circunstancias determinar
si un niño o niña que parece huérfano es realmente huérfano y puede ser
adoptado. Los niños o niñas pueden quedar separados de sus padre su otros
familiares durante el conflicto o el desastre natural y quizás sus padres o
familiares los están buscando. También es muy común que en situaciones
peligrosas los padres manden a sus hijos e hijas fuera de la zona por su
seguridad, o que las familias se separen durante una evacuación. Incluso cuando
se puede demostrar que los padres de un niño o niña han muerto generalmente
estos niños pasan al cuidado de otros familiares.
Pero es que además en una situación de este tipo proliferan actividades de
tipo delictivo incluidos el secuestro de menores, la venta de niños y niñas o la
intimidación a los padres para entregarlos.
Durante las crisis puede ser extremadamente difícil recopilar y rellenar
todos los documentos requeridos, tanto en el país de origen (en conflicto) como
en el nuestro de origen. Esto es especialmente difícil cuando el gobierno o las
autoridades civiles se ven afectados. Puede ser extremadamente difícil conseguir
los documentos que atestigüen que realmente el niño o niña es huérfano o
abandonado, que no tienen otros familiares ni personas que puedan hacerse cargo
en su país de origen, que no puede ser adoptado allí, y que realmente es
adoptable. Volver a la normalidad después de un conflicto o desastre natural
puede necesitar del paso de unos cuantos años.
Independientemente de los problemas técnicos, nos encontramos también con
otros aspectos. Para un niño o niña que ha sufrido una experiencia traumática la
adopción internacional y lo que implica puede perjudicarle a todos los niveles.
Ya es una experiencia difícil para niños y niñas que no han sufrido una guerra o
un desastre natural. La adopción internacional implica para estos niños y niñas
dejar la zona de conflicto y encontrarse en una zona segura, pero también
implica la pérdida de todas las figuras de referencia para ellos, de
estabilidad, de seguridad, la pérdida de su lengua materna, de los lugares
conocidos, de su cultura... implica en todo caso otro nuevo shock que puede
agravar su estabilidad psicológica y puede dificultar su posterior reintegración
en su familia de origen o a su comunidad. Si, durante el conflicto o
desastre, un niño es enviado a otro país seguramente pierda su lengua y luego no
sea capaz de comunicarse con su propia familia si esta es encontrada, por
ejemplo.
El objetivo debería ser mantenerlos en el país de origen garantizándoles
los cuidados necesarios haciendo prioritario buscar y localizar a la familia
para que puedan reintegrarse a su comunidad, ya sea los padres o la familia
extensa, y en todo caso acogidos o adoptados dentro de la misma comunidad.
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