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15/9/15

más sobre la palabra abandono

A raíz de lo que escribimos sobre la palabra abandono, algunos comentarios han sido hacia que no debería usarse la palabra porque no es justa para las madres, que pocos casos son de abandonos entendido como dejar solo a un niño... otros comentarios si han sido de que consideran que es la palabra adecuada, mejor que renuncia u otra. Nos gustaría conocer más las opiniones de adultos adoptados al respecto. Seguramente también experiencias de madres biológicas que son aún más difíciles de encontrar.

Aquí os traemos uno de los comentarios que nos han dejado compartir de una madre adoptiva. 

A uno de mi hijos lo dejaron con 24 horas de vida dentro de algo (no sé si una caja o un pañuelo o no sé) en un río que se usa de basurero con un barranco de unos cuantos metros, el río no tiene agua, de río únicamente tiene el nombre. Un hombre que iba con un carro y un burro a tirar las basuras lo oyó llorar y la policía lo sacó. Yo cuando le cuento la historia de su vida no la empiezo en "yo te fui a buscar" sino la empiezo mucho antes, antes de aparecer yo en la historia. Evidentemente no le he contado exactamente cómo le dejaron, de hecho cuando lea los papeles puede ser triste, puede llorar, pero parece un poco la historia de Moisés... si no has estado en ese rio pues hasta parece que podían haberse inspirado allí... yo cuando fui pensaba encontrar un sitio bucólico cerca de algo que llevara a la gente allí, un sitio donde fuera fácil encontrarle... como lo que decían en las formaciones “no debéis juzgar a las madres por donde los dejan, los dejan en sitios que aunque no nos lo parezca los pueden encontrar fácil, aunque sea la calle, un mercado”. Pues no, no era un sitio para encontrarle. 


Tampoco uso la palabra abandono, uso lo de "te dejaron en un sitio", y él pregunta ¿solo? sí, solo ¿pero yo era un bebé? si un bebé ¿solo? sí solo, pero no sabemos qué pasó ¿me podría haber muerto? los bebes necesitan que los cuiden pero por eso te cogieron enseguida... Él si usa la palabra abandonado, no cuando habla conmigo pero cuando de vez en cuando se le va la pinza y le explica a un desconocido su vida dice “mi madre me abandonó”. No es el único niño adoptado de nuestro entorno con una historia así, algunos en una panadería, algunos en la puerta del orfanato, otros en otras partes...

He de decir que no pienso demasiado en la madre biológica de mi hijo, no siento resentimiento ni nada, de hecho seguramente ni fuera ella quien lo dejó allí, quizás si pero puede que no, podría tener algún problema mental en ese momento... Pero el hecho es que el niño estuvo en un centro esperando que le reclamaran 18 meses y no lo reclamó nadie. Claro, podemos pensar que en su país es duro ser madre soltera (no sé si lo era) hay mucha presión social, pocos recursos económicos, etc... y es verdad, pero claro, en esos 18 meses hubo madres que volvieron. En la misma situación hay madres que no renuncian o abandonan a sus hijos, exactamente en las mismas situaciones. Y también en ese tiempo hubo madres que abandonaron a sus hijos y no volvieron más, y resultó que ninguna era el prototipo de madre del que me hablaba todo el mundo, unas eran de clase bastante acomodada aunque eran jóvenes, otras no eran tan jóvenes y estaban casadas... la verdad es que pocas eran madres solteras adolescentes y sin recursos... creo que conocí a una (y iba cada mes a ver al niño hasta que por fin pudo llevárselo). Quizás me cueste más explicarle a mi hijo que su madre decidió abandonarlo y de esta forma concreta, le puedo contar mil especulaciones, que explicarle porque otras madres (con algunas tengo contacto) no lo hicieron. Es verdad que quizás no fue ella personalmente pero quien fuera era una persona de su entorno, si se lo confió sabía qué podía hacer con él... quizás se lo quitaron, si también, pero entonces podría haberlo reclamado. Las circunstancias pudieron ser la que sean pero fue un abandono, no solo por parte de la madre pero por parte del padre, de los abuelos, de la sociedad.

Sigo sin usar la palabra abandono, no lo hago para que pueda elaborar su historia y usar él su propias palabras. Él usó abandono mucho antes que alguien se hubiera referido a su historia con esa palabra. Pero tampoco he dejado de usarla porque crea que no fue un abandono, independientemente de las circunstancias de la madre, de la familia, o del país...


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13/5/15

la memoria y lo que inventamos

Cuando mi hijo tenía unos 2 años un día me contó con pelos y señales como había sido su nacimiento. No iba aún a la escuela, a nuestro alrededor no había mujeres embarazadas ni había habido nacimientos, no habíamos mirado ningún cuento sobre la reproducción humana y sin embargo me contó exactamente como había nacido. No solo eso, sino que me habló de como al nacer su madre no lo había podido coger sino que alguien se lo había llevado y lo había separado de ella, que ella lloraba y tenía la piel muy pálida, y que él tenía mucho frio.

Es imposible recordar eso. Imposible, todo el mundo lo dice. Es imposible tener recuerdos antes de los 2 años... y sin embargo hay muchas personas que recuerdan cosas que les sucedieron antes de esa edad. Yo recuerdo el día que llegó mi hermana del hospital, tenía 18 meses y ese recuerdo lo he tenido toda mi vida, recuerdo las personas que estaban en casa, recuerdo la el salón de nuestra casa de las que nos mudamos cuando yo tenía 5, recuerdo que miraba en un televisor en blanco y negro una película de indios y vaqueros.

Es cierto que la memoria a veces nos engaña. Podemos crear recuerdos y hacerlos tan reales que forman parte de nuestra memoria, y lo peor, lo podemos hacer sin ser conscientes. Cuando creemos que tenemos muy buena memoria no dudamos de ella. Lo recordamos, así que, pasó. Yo no puedo saber del cierto qué película miraba el día que nació mi hermana, nadie más lo recuerda, para mi es real pero y ¿si no lo es?.

Mi hijo ha contado también alguna vez cosas que le pasaron mientras estaba en su país de origen, cuando lo cuento la mayoría de personas, incluyendo su psicóloga, me dicen que son invenciones que él crea para explicar las cosas... pero sé que algunas son verdad porque yo estaba allí cuando sucedieron ¿Por qué no podrían serlo también las otras?

Conozco casos de otros niños y niñas adoptados que han contado cosas y que luego sus padres o madres adoptivos han podido constatar que eso sucedió y en algunos casos saben la edad que tenía el niño o niña, y era mucho menor a los 2 años. Algunos niños recuerdan nombres de personas que estaban con ellos y a las que dejaron mucho antes de los 2 años, reconocen personas en fotografías, cuando vuelven a su país de origen años después reconocen lugares.


Hace unos días mi hijo me dijo: "Yo soy muy frágil. ¿Sabes porque soy tan frágil? Cuando era muy pequeño, tan pequeño como una célula y estaba dentro de mi madre, en su barriga, ella tenía pesadillas por las noches y se movía mucho, y yo, dentro de su barriga rebotaba de un lado para otro. Incluso un día se movía tanto que se cayó de al cama y yo me di un golpe aquí... Es por eso que soy tan frágil."

Da miedo. Da miedo porque sabemos que es verdad, que todo lo que le pasa a la madre en el embarazo pasa al feto, si sufre, si tiene estrés, si tiene miedo... el feto se ve afectado. Eso lo sabemos nosotros pero no lo sabe un niño de 7 años. ¿Cómo podemos explicar que hable de ello, que lo invente de la nada, si no tiene algún tipo de recuerdo de esta etapa?

No es posible tener recuerdos de antes de los dos años, eso lo dicen todos los médicos. Pero, ¿y si dentro e unos años se averigua que si que es posible tener recuerdos conscientes de esta etapa? Quizás no todas las personas, quizás hay algunas que tienen una cualidades diferentes, quizás las sensaciones que tuvieron fueron tan intensas que les dejaron un recuerdo que el resto de humanos no podemos tener.


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10/5/15

el árbol genealógico de los adoptados

Mireia Nieto, genealogista responsable de www.tataranietos.com, especialista en genealogía contemporánea y transgeneracional, y autora del libro Nuevas Genealogías  ha colaborado con nosotros en esta entrada del blog en la que nos cuenta su visión sobre cómo puede representar una persona adoptada su árbol genealógico, un tema muy discutidos por los padres adoptivos en internet, y cómo incluir o no a ambas ramas de al familia, la biológica y la adoptiva.

El árbol genealógico de los adoptados
Todos tenemos una genealogía, esta puede ser más o menos conocida, reconocida, validada y pública pero todos los seres humanos tenemos árbol genealógico. Es por eso que en algún momento de nuestra vida aunque sea un instante fugaz y pasajero nos interrogamos sobre nuestro árbol genealógico y nos planteamos quién debe aparecer en él.

Sé que las personas adoptadas tienen una gran necesidad de hablar, reflexionar sobre sus orígenes biológicos, muchos investigan, buscan y a veces no consiguen encontrar apenas datos sobre sus progenitores y otros familiares genéticos lo cual les aleja de su genealogía. Es decepcionante, frustrante y triste que algo tan importante como es la propia génesis y el concepto de familia sea una fuente de inquietud y desasosiego.

Parto de la idea de que una presunta ascendencia biológica y heterosexual no equivale a un mejor conocimiento de los orígenes. Llegar a la vida a través del coito heterosexual de tus padres no garantiza a una persona hacerse menos preguntas sobre por qué tiene esa precisa familia buena, mala o regular, por qué está vivo y porque le ha tocado ser protagonista de determinadas circunstancias familiares de abandono, violencia o desamparo.

Las preguntas, respuestas y especulaciones son una parte fundamental de la identidad de un adoptado cierto, pero no deberían sentirse solos teniendo estas inquietudes, no son las únicos que hacen de la cuestión de los orígenes algo identitario, otras personas no adoptadas también se cuestionan su historia familiar como por ejemplo aquellos que saben que su madre tuvo una relación sexual consentida o no con un desconocido y los que han nacido gracias a técnicas de reproducción asistida (sobre todo las que necesitaron de donación de gametos o embriones).


 

Los adoptados tienen dos ramas que investigar, sus orígenes biológicos a través de charlas con sus padres, familiares, servicios sociales, ECAIS, viajes a sus lugares de origen y pruebas de adn y la historia de su familia adoptiva que casi siempre puede ser investigada a través del método genealógico tradicional que consiste principalmente en buscar documentación en archivos y registros. Por cierto, conozco varios casos de adoptados que han llegado muy lejos en el tiempo en su rama no biológica en contraposición con lo poco que saben de sus parientes genéticos.

¿Y si no apetece incluir a los parientes con los que compartimos adn en nuestro árbol genealógico?

Siempre que no nos mintamos y engañemos a otros nadie puede exigirnos nada. Creo que los árboles genealógicos siempre son subjetivos y por lo tanto tienen que ser flexibles y en ellos deben aparecer quién sintamos que tiene derecho a hacerlo o aquellos que tiene sentido poner por su especial relevancia en nuestras vidas como progenitores, familiares colaterales, descendientes pero también ex-parejas, amigos y mascotas si uno quiere.

Ahora bien, todos los especialistas en adopción recomiendan acertadamente dar un espacio a los progenitores/padres biológicos se tengan pocos o muchos datos o estemos enfadados con ellos. Es sano, por mucho que nos remita al dolor que su ausencia temprana nos produjo. No podemos cambiar el pasado pero sí está en nuestras manos reflejarlo, estudiarlo y tratar de entenderlo para así reconciliarnos con nuestras tristezas y frustraciones más dolorosas.

Por otra parte, cuando el árbol genealógico es producido por y para un adulto la libertad es absoluta pero cuando el árbol genealógico es para una criatura o compartido con ella tenemos la responsabilidad de organizarlo con más mimo y escoger con sentido común a las personas e información que aparece en la genealogía. Si el niño tiene edad suficiente deberíamos preguntarle quién cree que forma parte de su familia.

En mi libro Nuevas Genealogías
, dedico uno de los capítulos a hablar sobre adopción (puedes leer el primer capítulo gratis) y en mi web puedes descargar dos plantillas, la primera para adoptados que apenas tienen información de su familia de origen y la segunda para adoptados que sí la tienen.

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2/10/14

honrarás padre y madre (biológicos)

Es bien cierto a veces que los padres (biológicos) de nuestros hij@s les han causado daño, por abusos, negligencia o exposición a sustancias durante el embarazo. Nosotros, sus padres (adoptivos) lo daríamos todo por ellos, haríamos cualquier cosa para protegerlos y, como haría cualquier otro padre, nos disgustan las personas que han podido hacerles daño.

El problema en nuestro caso es que, las personas que pueden desagradarnos, son sus padres biológicos. Por una parte sabemos que nuestr@s hij@s pueden identificarse con ellos, con la madre o el padre biológico, así que debemos hablarles bien de ellos, pero a la vez sentimos un fuerte desagrado por lo que hicieron.

Es importante, al tratar de equilibrar entre estas dos realidades, separar a la persona de la acción. Cuando hablamos sobre lo que hicieron sus padres que nos gustaría que no hubiera pasado debemos asegurarnos que hablamos de la acción, no de la persona. 

Ningún niño quiere pensar que viene de "unas malas personas".

Debemos dejar claro al niñ@ que sus padres (biológicos) tomaron unas decisiones e actuaron debido a unas circunstancias concretas en su vida, y hacerle ver que sus circunstancias son y serán distintas, que no están destinados a seguir sus pasos.

Debemos, al hablar de los padres (biológicos) desarrollar un sentimiento positivo en esta parte de su identidad... pero sin mentir.



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22/8/14

mediación


Hace unos días en un artículo de Anna Badia Munill planteábamos esta pregunta:

¿Realmente es imprescindible la figura del mediador?

Esta es la respuesta que se nos ha dado desde La Voz de los Adoptados:

Sí, la figura del mediador profesional...
con conocimientos en adopción y experiencia en búsqueda de orígenes es muy importante ya que su papel no se limita a hacer de intermediario entre ambas partes, sino a guiar, contener, saber cuando y como preparar a madre e hijo biológicos ante determinada información, etc... Por eso es necesario que conozca tanto las necesidades de los hijos adoptados que buscan (a nivel duelo por elaboración del abandono, expectativas, etc..) como de las madres biológicas (sentimiento de culpabilidad, miedo a ser descubiertas, a no saber que esperar de la búsqueda del hijo...)



Nos gustaría conocer más opiniones y experiencias. ¿Has buscado a tu familia biológica? ¿Lo has hecho mediante un mediador? ¿No has usado un mediador y lo has echado en falta? ¿Estas en contacto con al familia biológica de tu hij@ adoptad@? ¿Cuál es tu consejo para otras personas en la misma situación?

18/6/14

la perspectiva de una adoptada: cómo es crecer siendo adoptada

Os traemos en esta ocasión otra traducción. Se trata de un texto escrito por una adulta adoptada que está en estos momentos intentando encontrar a su familia biológica. Es una reflexión sobre como ha vivido ella el hecho de haber sido adoptada y cómo se ha sentido durante las distintas etapas de su vida.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.


Es el día 12 de Enero de 1980. El hospital es Valley Hospital en Ridgewood, Nueva Jersey. La hora la una y seis minutos de la madrugada. Una niña llega a este mundo. Su madre quizás pudo tenerla en brazos un pequeño instante, sentir su pequeño cuerpo sobre el suyo por un momento. Y quizás no tubo esta oportunidad. Quizás su madre decidió no hacerlo. El enfermero pudo habérsela llevado inmediatamente, ya que quizás el dolor era demasiado grande. Solo la madre y los enfermeros saben qué pasó esa mañana.

El bebé fue llevado a una casa de cogida en Ridgewood, Nueva Jersey donde estuvo durante un mes. EL 13 de Febrero de 1980, en la ciudad de Ellicot, Maryland, una familia recibió una llamada de teléfono de una Agencia de Adopción. Había una pequeña niña esperando para formar parte de su familia. La llamada llegó de sorpresa. Dos años antes a esta llamada, la familia adoptiva había sufrido la pérdida de su hija de una semana de vida. Habían decidido adoptar en Noviembre de 1979, pero no esperaban un milagro tan rápidamente.

El 14 de Febrero de 1980, ese pequeña niña pasó a formar parte de la familia. Esa niña era yo.

Cuando tenía 4 años, mis padres me sentaron y me dijeron que era adoptada. Entendí lo más que puede entender una niña de 4 años, y continué con mi vida cómo si nada hubiera pasado. A los 6 años empecé a entender que mi madre adoptiva no me había dado a luz. Pero mi familia adoptiva seguía siendo mi familia.

Durante la educación secundaria empecé a cuestionarme quien era yo y quienes eran mis padres de nacimiento. No pasé mucho tiempo pensando en que era adoptada pero algunas cosas que sucedían activaban mis preguntas. La fecha de mi cumpleaños y la de mi adopción era dos días en los que mes sentía agradecido por mi familia, pero en los que tenía momentos de tristeza y asombro. Me preguntaba "¿Piensa mi madre biológica en mi?" "¿Qué estará haciendo ahora?" "¿Porqué me entregó?" "Si no hubiera sido adoptado ¿habría sido diferente mi vida?"

A medida que se sucedían distintos acontecimientos en mi vida estas preguntas estaban en mi mente. En mis graduaciones en la escuela y en mi boda no podía sino preguntarme que pensaría mi madre de nacimiento. ¿Estaría orgullosa? Estos pensamientos han estado siempre conmigo pero han sido cada vez más importantes a medida que he ido creciendo. Ahora, a los 33, estos pensamientos están cada día conmigo.

He tenido conversaciones con personas que no ha entendido porque estos pensamientos están siempre en mi mente al haber sido adoptada tan pequeña. No importa a qué edad te han adoptado, los hechos siguen siendo los mismos: Tu madre de nacimiento escogió darte. Quizás sabes el porque, quizás no. Si no lo sabes, quizás te preguntes porque toda tu vida. En algunos casos - como en el mío - no conoces tu historial médico, quien es tu familia biológica, o de quien sacaste tus características físicas. Me siento como un puzle al que le faltan piezas.

El último acontecimiento que me ha hecho pensar en mi familia biológica ha sido el nacimiento de mi segundo hijo, ahora tiene 18 meses. Él es el segundo lazo genético con el que me he identificado. Un día, quizás descubra los lazos genéticos que me unen a mi familia biológica. Hasta ese día, estaré agradecida por la fantástica familia que me adoptó y la elección desinteresada que hizo mi madre de nacimiento la mañana del 12 de Enero de 1980. 


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9/9/13

explicar la adopción a mi hija biológica

En esta ocasión os presentamos la traducción de una artículo publicado en el New York Times por una adoptada adulta, Nicole Soojung Callahan. El artículo se titula "Explicar la adopción a mi hija biológica" y podéis leerlo en inglés en el siguiente enlace.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista a diferentes situaciones relacionadas con la adopción.
 
 
Mamá, ¿qué significa adoptado?” me preguntó mi hija el año pasado, con gran sorpresa por mi parte. Por alguna razón me chocó incluso que ella conociera esa palabra. Por supuesto no podía saber lo que significaba, ya que yo nunca le había explicado el significado de la palabra, ni le había dicho que yo era adoptada – aunque como adoptada, mi familia y mi vida se ha formado a través de la adopción, y saberlo es algo que siempre he dado por sentado.
 
Mi primer instinto fue probar de cambiar de tema o posponer la explicación. Pero era una conversación que sabía que no podía posponer sin fallar un examen fundamental de paternidad. El problema era que no podía recordar ninguna conversación con mis padres durante mi infancia que pudiera servirme de modelo.
 
Mis padres siempre parecieron dubitativos de al hora de hablar sobre mi adopción. Mi madre me decía: “Tu eres nuestra (hija), y eso es todo lo que importa”. Mi padre quizás decía: “A nosotros no nos importaba si era asiática, negra o violeta con lunares.” Bromeábamos sobre el hecho que no nos parecíamos, que el resto de personas sintiera curiosidad, que algunas veces hubiera preguntas invasivas sobre ellos. Estábamos todos unidos en querer que nuestra familia fuera vista como una familia normal. Pero mientras mis padres parecían no dar pensar mucho en mi adopción, en mis desconocidos padres biológicos, o al hecho que yo era una niña coreana criada por una familia blanca en una ciudad donde predominaban los blancos; yo siempre fui consciente de estas cosas y pensaba en ellas constantemente.

 
La adopción nunca es simple. Incluso después de reencontrarme con mi familia biológica, existen aun un montón de cosas que desconozco. Como por ejemplo cómo explicar la adopción a mi hija de 4 años.
 
La adopción es cuando un niño necesita a alguien para ser su mamá o papá, y alguien quiere cuidar de él,” empecé. “En vez de nacer de mis padres, nací de otros padres, y entonces le abuelo y la abuela me adoptaron cuando era un bebé y cuidaron de mi.” No fue una definición perfecta o completa de lo que significa adoptar, simplemente fue cómo decidí empezar.
 
Sabía que debía tener esta información dado que mi adopción afecta, y seguirá afectando, a nuestras vidas. Pero cuando la vi fruncir el ceño, incapaz de ocultar su preocupación, me culpé a mí misma por haber puesto esa mirada en su cara. No había pensado en cómo de extraña y aterradora podía sonar esa sencilla explicación. No creo siquiera que ella pudiera imaginar que unos padres quizás no se queden su bebé.
 
“¿Me van a adoptar a mi también?” preguntó.
 
“No,” dije. “La mayoría de los niños, como tú, viven con los padres de los que han nacido. Pero algunos, como mamá, son adoptados por otros padres también. Tú siempre serás mía y de papá.”
 
“Apuesto a que te gustaba más tu primera mamá,” me dijo. “Porque a mi me gustas más tú.”
 
“No recuerdo a mi primera madre,” dije. “nunca nos encontramos. Pero conoces a Haraboji? Él es mi primer padre, y es el padre de la tía Cindy también.”
 
Hablamos sobre adopción muy a menudo ahora. Algunas veces yo saco el tema. Algunas veces lo hace ella. Cada vez que tiene nuevas preguntas intento contestarlas de forma sencilla pero honesta. “Por qué el abuelo y la abuela no tuvieron su propio bebé?”(Lo probaron pero no pudieron.) ”¿Hablabais por Skype la tía Cindy y tu cuando erais pequeñas y no vivíais juntas?”(No, la tía Cindy y yo no nos conocimos hasta que fuimos adultas.). ”¿Tus primeros padres te echaban de menos?” (Algunas veces - creo que si lo hicieron.)
 
Me digo a mi misma que estas conversaciones son buenas, son necesarias. Mi hija debe conocer sobre la adopción y cómo ha dado forma a mi vida, y a la suya por extensión. Me digo a mi misma que ella sabe que yo siempre seré su madre, la que se ocupa de ella. Solo empieza ahora a entender qué es la adopción. Un día espero que va a ser capaz de hablar también con otras personas – mi padres, otros padres biológicos, otros adoptados. Un día espero que será capaz de entender las complejidades de la adopción.
 
Sin embargo, a veces no puedo evitar pensar que no debería haber hablado con ella por el momento. Me preocupa que respondiendo a la primera inocente pregunta sobre adopción y hablándole de mi propia experiencia a un niño tan pequeño, le haya dado nuevos motivos de preocupación. Antes de hablarle de mi adopción, no había tenido ninguna razón para considerar cómo sería ser abandonada, o dada a otras personas. Ahora lo hace.


16/8/13

no se puede volver a la vida normal después de dar un hijo en adopción

Nos ha llegado un artículo en inglés escrito por una mujer adoptada de bebé en el que cuenta cómo se sintió su madre biológica, y como se sienten muchas otras madres, después de dar en adopción a sus hijos y cómo esa decisión las afecta emocionalmente el resto de sus vidas.

La autora del artículo reflexiona sobre ello después de haber visto un programa en televisión, un reality-show, llamado "I'm Having Their Baby" en el que sigue la vida de mujeres embarazadas, desde antes del parto hasta después de renunciar a sus bebés para darlos a una familia que está esperando una adopción.

En España este programa no podemos verlo pero si hemos podido ver en MTV el reality "Teen-Mum" en el que una pareja adolescente entregaba a su hija recién nacida en adopción y hemos podido seguir su vida después de tomar esta decisión, y hemos podido verlo también en un par de ocasiones en la serie que precedió a ésta, "Embarazada a los 16", en un par de capítulos bastante desgarradores.



 

Aquí os traducimos en artículo completo al español, el artículo completo en inglés puede leerse aquí.

Después de 8 años viviendo en Estados Unidos, pensaba que me había hecho inmune a la absurdidad de los realitys americanos en televisión. Hasta la semana pasada, en la que durante un capricho, encendí la televisión y sintonicé con el controvertido reality de la cadena Oxygen "I'm having their baby".

El show en forma de docu-serie sigue a mujeres en toda América en sus embarazos no planificados, siguiéndolas durante los meses previos al parto mientras toman la dura decisión de dar a sus recién nacidos en adopción. Sus razones son complejas y llenas de matices: hay adolescentes solteras, esposas desesperadas por conseguir a su marido de vuelta después de un embarazo durante un affaire extramatrimonial y una multitud de madres con pocos ingresos, demasiado cansadas y pobres para contemplar ampliar el número de hijos que ya tienen.

Con un telón de fondo de música lacrimógena y fragmentos emotivos tomados con la "cámara-diario" de su embarazo, estas mujeres embarazadas se presentan como mártires tomando la decisión de un último sacrificio - desinteresadamente regalan a sus hijos a parejas que no han podido tenerlos de forma biológica para que puedan realizar su sueño de tener una familia real. "Tu puedes darme algo que no me puedo dar yo misma" le dice una madre adoptiva llorosa de una joven madre.

Dar un bebé en adopción está lejos de lo que el programa quiere retratar como un hecho aislado en la vida, una experiencia traumática que puede ser eliminada una vez la mujer ha vuelto a su vida "normal", llenando el vacío que deja ese bebé real volviendo al trabajo, a la escuela o a la compañía de los amigos de juergas. Semanas después de haber dado a sus bebes en adopción, algunas de las mujeres aparecen en el show filmadas en las cámaras de video. Parecen pálidas, con los ojos vidriosos, robóticas.

Vamos a ir al grano. La adopción - a pesar de las mejores intenciones - no es un cuento de hadas. Es doloroso para la familai biológica, llego de complejidades y rara vez se cumplen las espectativas de todas las partes involucradas. Y no hay una mujer que haya dado un hijo en adopción que vuelva a su vida "normal".

Se puede tomar de ejemplo a mi madre biológica. Hace 41 años en Dublin me dio en adopción. Su vida - llena de ansiedad, pena y profundo, profundo pesar -  nunca ha sido la misma desde entonces.

Embarazada y abandonada por un hombre de la ciudad que llevó pavoneándose a un lugar de la Irlanda rural, mi madre natural - vamos a llamarla Sarah aunque no es su nombre real - no tubo otra opción que entregarme. En 1972, el año de mi nacimiento, no se permitía aún ser madre soltera. Quedarse conmigo habría significado perder su empleo, su familia, su casa y cualquier oportunidad de tener un futuro decente. Mi padre biológico se negó a reconocer su responsabilidad en el embarazo. Sola, abandonada, huyó a Dublín donde una organización católica de caridad se ofreció a ayudarla.

Como muchas de las mujeres en "I'm having their baby", a Sarah se le dijo - en su caso fueron la monjas - que "estaba haciendo lo correcto". Entregarme era la mejor opción para todos los involucrados, le dijeron. Una vez yo fuera entregada a una "buena" familia, ella podía olvidarse de todo el triste incidente, encontrar un buen hombre, casarse y continuar con su vida.

Excepto que esto no es tan simple.

Entregar a ese bebé de largas extremidades y una mata de pelo negro al que acarició durante dos días en un hospital de Dublín no fue el paseo por el parque que le contaron a Sarah. Sintió el dolor más grande de su vida. Se le partió el corazón en dos. Llena de leche, sofocada por las hormonas,  desconcertada y perdida sin su niña salió de el hospital y se dejó llevar hasta su cama. Lloró durante días.



 

Con el tiempo, tal como le habían dicho que hiciera, se recompuso, pero nada volvió a ser igual. Traumatizada, estigmatizada, re-surgió de las cenizas. Encontró un trabajo, volvió a salir, encontró un hombre, se casó con él y tuvo más hijos. Apartó el dolor en lo más profundo de su ser y creo una completa nueva personalidad. Pero el agujero de su corazón persistía. El fantasma del bebé perdido aparecía en todo lo que hacía.

"No eres nunca más tú misma" me dijo una vez. "Eres dos personas. Estás dividido en dos. Sal y haz lo que tengas que hacer. Pero luego está la otra parte de ti que está constantemente preguntándose y preguntándose."

Lógicamente, ya sabía lo que Sarah había pasado durante las horas, días y meses que siguieron a mi nacimiento, pero no fue hasta ver en televisión el desfile de choque-de-trenes de estas mujeres vulnerables en  "I'm having their baby" que fui perfectamente consciente de la magnitud de su dolor.

No he sido capaz de ver un episodio sin llorar. Las escenas donde las jóvenes madres  sujetan a sus pequeños be´be spor última vez - y firman los papeles de la renuncia tan solo 24h después de dar a luz -  son irreales y rompen el corazón.

En muchos casos, estas jóvenes mujeres están tomando la decisión correcta para ellas en ese momento exacto de su vida y aplaudo su coraje al hacerlo. Pero la premisa de "I'm having their baby" que pueden, después de la adopción, volver a su vida "normal" no pertenece a al realidad televisiva sino a la ficción.

Una vez, tomando un café en Dublín, reunió el coraje para preguntarle a Sarah si volvería a escoger la adopción si pudiera volver atrás en el tiempo.

Sarah, que se caracteriza siempre por ser tímida y un poco insegura, levantó la mirada y me miró directamente a los ojos. Me sorprendió por ese desafío.

"Me habría quedado contigo" me dijo sosteniéndome la mirada. "Por supuesto. Definitivamente. Definitivamente."

"Quizás no habría sido la mejor madre del mundo, pero por lo menos habrías estado allí."