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4/7/15

bienvenido a la familia

Otro cuento del queremos hablaros es "Bienvenido a la familia" de Mary Hoffman. Este cuento se ha compartido mucho en redes sociales y en blogs y webs que hablan de adopción, también en otros sobre familias homoparentales, etc... Así que queríamos dar también nuestra opinión de él ya que lo añadimos cuando se publicó en nuestro listado de cuentos sobre diversidad familiar y sobre adopción.



¿Por qué nos gusta este cuento?

Bueno, este cuento nos gusta porque habla sobre diversidad familiar. Presenta a los niños y niñas los distintos modelos de familia que pueden darse y como pueden las personas llegar a la paternidad/maternidad. Habla de la adopción pero también de reproducción asistida, de familias no convencionales, etc...

¿Por qué NO nos gusta este cuento?
 
Pues es la primera vez que al hablar de un cuento hablamos de cosas que no nos gustan de él.


En la hoja que habla sobre la adopción directamente, en otros puntos del libro habla de niño o niñas que son adoptados pero no de la adopción directamente; dice que una pareja adopta "cuando no puede tener hijos propios", bueno, no es de lo peor que se puede escuchar pero en un libro que trata de educar sobre que todas las formas de convertirse en familia son igual de buenas y que los hijos e hijas lleguen a la familia como lleguen son iguales, quizás se debería haber usado otro término, quizás aunque sea un lenguaje más complicado referirse a hijos/as biológicos/as ó simplemente cuando no pueden engendrar un hijo/a.


En la misma página una niña pregunta a un niño cómo llegó a su familia y él contesta "mis padres me escogieron". Quizás en Estados Unidos si puede suceder esto en la adopción nacional cuando se da una adopción privada en la que se ponen de acuerdo las dos partes padres biológicos y padres adoptivos, pero por lo general los hijos (adoptivos o no) no se escogen. Es una visión algo antigua, más de los años 50 del siglo pasado de que ahora.


También en la misma página, y es que da para mucho, se ve una madre sosteniendo a su bebé y como otra persona le dice que es igual que su madre. Por el dibujo, por lo menso lo que entendimos nosotros, parece que le dice que es igual que su madre adoptiva. Es verdad que la gente que convive junta acaba pareciéndose por los gestos y las expresiones, pero por lo general esta expresión suele molestar bastante a las personas adoptadas e incluso a sus padres, por lo que podría haberse hablado de muchas otras cosas para explicar la adopción mucho mejores.


Por esto, y por alguna otra cosilla más, el cuento va a ir a la parte superior de la estantería y ya veremos más adelante qué pasa con él. Creemos que hay muchos otros libros que hablan de diversidad mejores, incluso con ilustraciones mucho más bonitas (aunque esto es muy subjetivo y para gustos los colores), que tratan la adopción mucho mejor. Los podéis encontrar en nuestra web.



Actividades en el aula

Proponemos algunas actividades que se pueden realizar en el aula a partir de la lectura del cuento. A través de este cuento se pueden trabajar los temas de la diversidad familiar y la reproducción humana de una forma muy simplificada, sobre homosexualidad, sobre adopción, subrogación y otros métodos de reproducción asistida.

Puede usarse el libro en el aula con niños pequeños, está recomendado a partir de 6 años pero puede leerse perfectamente a niños y niñas más pequeños .




También puede interesarte:
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Cuentos para niños y jóvenes sobre adopción
Hablar de adopción en el aula

(Este post puede contener enlaces de afiliados, para más información consulta la política del blog al respecto)

28/5/14

un libro: Viatge a Moscou

Estas últimas semanas se está presentando un nuevo libro de Llibert Ferri, periodista, corresponsal durante muchos años de TV3 en Rusia y escritor de algunos libros y novelas que relatan sus experiencias vividas en esos años en la antigua Unión Soviética.


Su nuevo libro, "Viatge a Moscou", narra como conoció a Alioixa y como este llegó a ser su hijo adoptivo.


No es una historia de adopción tradicional. Él no iba a Rusia a adoptar, no se lo estaba planteando. en 1993, Llibert, viajó a Moscou para encontrar cierta calma y recomponerse después de atravesar una época de su vida llena de convulsiones emocionales.


En Moscú alquiló una habitación en una casa y al llegar un niño le abrió la puerta. Era Alioixa, que entonces tenía 10 años. Alioixa vivía con su abuela, sus padres no podían hacerse cargo de él, y enseguida se creó un vínculo muy intenso entre el niño y el periodista.  Alioixa le reconoció como padre y a su vez él como hijo.


Con el paso del tiempo, la abuela de Alioixa le dio la custodia y más tarde consiguió la adopción plena en España.


Una historia conmovedora, una historia real.


Llibert Ferri Mateo es un periodista catalán que trabajó como enviado especial de TV3 en Europa central y la antigua Unión Soviética durante los años 1987 y 2007. Fue testigo directo de el proceso de al perestroika y del hundimiento de los regímenes comunistas, así como la transición a al democracia y al capitalismo.


Es autor de diversos libros, reportajes y documentales, i actualmente columnista del semanario El Temps y el diario Ara.

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Novelas que tratan la adopción
Cuentos y libros infantiles sobre adopción
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4/5/14

mi primera kafala

Este artículo fue escrito y publicado en la revista Niños de Hoy en un número (el 47) de finales de 2012 en el que dedicaron una monografía sobre la kafala en Marruecos y se publicaron diversas experiencias. En al revista lo publicaron bajo el título de "Madre tenaz: un proceso complicado". Su autora lo ha publicado también en su blog y nos ha permitido publicarlo aquí añadiendo además una pequeña revisión al final del mismo.


Al Fatiha es la oración de apertura del Corán, dice algo así como guíame por el camino recto… me parece simbólico. En ir de la crèche al juzgado tardaba lo que en recitar mentalmente una vez esta oración, a veces en un día la recitaba 10 veces, ida y vuelta del juzgado.

Cuando empecé con el proceso de adopción tenía preferencia por adoptar en un país africano porque había estado allí trabajando y me sentía vinculada especialmente a este continente. Tuve que ir descartando países por no cumplir los requisitos que exigían y finalmente que quedaron dos, Etiopia y Marruecos. Para decidirme decidí visitar las distintas ECAI, incluso plantearme países en otros continentes si es que me parecían mejor opción. De todos los países en los que podía adoptar el único que conocía y había visitado era Marruecos.

Asistí a una reunión en la asociación IMA donde dos madres que ya habían hecho una kafala nos explicaron el proceso y fue después de esta explicación que me decidí por Marruecos. Como supongo que le pasará a mucha gente me daba miedo tener que tramitar el proceso yo sola, pero por otra parte me encantó como hablaron de su proceso de adopción, de los niños y las crèches (los centros donde se encuentran los menores de 6 años), y me gustaba poder controlar el proceso tan de cerca.

Cuando por fin tuve el Ci las informaciones sobre los procesos en Marruecos eran bastante desalentadoras, no asignaban niños en las ciudades donde se había dirigido la mayoría de familias, había familias estancadas en medio del proceso sin saber cómo terminaría… así que esperé.

Esperé y desesperé un poco, hasta que decidí intentar contactar con nuevas ciudades para ver las posibilidades. Así fue como por casualidad encontré a mi hijo.

Mi madre y yo llegamos a Marruecos después de un primer contacto telefónico y no conocíamos nada de la ciudad en la que estábamos, eran solo las 7 de la tarde y salimos a comprar agua y dar un paseo. A los dos pasos nos encontramos frente a la puerta de la crèche y pensé que mi niño seguramente estaba ya allí dentro. En ese momento hablamos que el proceso podía durar un poco ya que no conocíamos ningún antecedente de kafala en ese juzgado pero que una vez empezado, ese sería el niño y no lo podría dejar.

Por la mañana, ya dentro con la asistente social y después de hablar un rato me dijeron que había solo un niño que podía ser kafalado, y me preguntaron si quería verlo. Casi antes de poder decir que si me lo pusieron en brazos. Era un bebe muy pequeño, mucho más de lo que me había imaginado que sería y temblaba. No me atrevía a mirarlo. Entonces mi madre le dijo: ¡Qué ojos tan bonitos que tienes! Y entonces levantó la cabeza y me miró… y si… tenía unos ojos preciosos, enormes y negros.


El camino no fue nada recto.

Desde esa mañana de la asignación hasta que me dieron su kafala y pudimos empezar a tramitar el pasaporte y el visado para llegar a casa pasaron 18 meses.

No podría explicar la causa exacta de que el proceso se alargara tanto, fueron muchas cosas. Por una parte los extranjeros que habían realizado una kafala en ese juzgado no hacían los seguimientos requeridos por el juez, por otra parte el hecho de ser monoparental tampoco ayudó mucho ya que era el primer caso que se daba en el juzgado y siempre me sorprendía algún puente o vacaciones… tampoco ayudó que los papeles del niño se perdieran en el juzgado y aparecieran meses después en la carpeta de otro niño. Fue duro, fue difícil, muchos viajes a Marruecos, mucha desesperación, pero aprendí muchas cosas.

No esperaba cuando empecé que el proceso fuera a ser así, que debería hacer yo todos los papeles, incluso redactarme mis propias demandas y recursos (con la inestimable ayuda del escribano público), ni tenía ni idea que llegaría a moverme por un juzgado marroquí con la seguridad que llegué a hacerlo (yo, que me perdía en mi propia ciudad), no tenía ni idea de las preguntas que llegarían a hacerme, ni sabía las muchas cosas que viviría en la crèche, , ni las personas que llegaría a conocer, ni cómo podía cambiarte un proceso así y afectar a un niño tan pequeño. Cuando empecé, no tenía ni idea de nada.

Mi hijo a veces me recibía con besos y una sonrisa, otras veces enfadado, otras me pegaba y luego me abrazaba y se ponía a llorar. Cuando me iba me buscaba detrás de todas las puertas de la crèche y se quedaba sentado en una esquina sin querer hablar con nadie. Un día que llegué me dijo su primera palabra, se acercó al verme en la puerta, me señaló y dijo: ¿titi? (¿te sientas?).

Cuando empezó agosto y el juez se fue de vacaciones perdí la esperanza de llegar a obtener la kafala, me volví a casa y me despedí de todo el mundo.

Pero volví al cabo de un mes otra vez e hice el interrogatorio con la policía (dos días seguidos…) porque las entrevistas que había hecho antes con las otras autoridades no habían sido suficientes y el juez dijo que firmaría. Y un lunes por la mañana cogió la hoja verde de un montón, la firmó y salió del despacho para dársela a su secretario. Cuando entré en la crèche con la copia de la sentencia en la mano se la leyeron todas las cuidadoras y empezaron a gritar yu-yu. Esa noche lo celebramos comiendo harira y dulces con ellas mientras todos los niños dormían.

El día siguiente salimos de la crèche y mi hijo durmió una siesta de 4 horas en la cama del hotel. A partir de aquí la logística fue un poco más complicada, era Ramadán y todos los restaurantes estaban cerrados hasta la puesta del sol, coordinar las mega-siestas con los horarios del juzgado para conseguir los documentos para el pasaporte era complicado y yo estaba agotada del proceso, así que el trámite lo terminó un abogado.

Finalmente un viernes de mi segundo Ramadán en Marruecos, a las 4,30h de la tarde, conseguí el pasaporte de mi hijo. Estábamos sentados en un banco delante de la ventanilla del funcionario esperando a ver si ese día nos podía hacer el pasaporte y entonces le llamaron, me miró y me dijo: El Gobernador quiere verte. Subimos y subimos escaleras hasta llegar a su despacho. Solo quería saber cómo eras, me tengo que asegurar que no lo quieras para algo malo – cogió al niño en brazos y lo levantó en el aire – a la chance!. Y firmó el pasaporte.

Y salimos del edificio con un sol enorme de setiembre que empezaba a bajar del cielo y fue como un final de película en tecnicolor.

Bueno, evidentemente no fue el final de los trámites, también tuvimos problemas con el visado de entrada en España, por algún problema denegaron la primera petición de visado y lo que debería haber tardado 4 días tardó 21… pero llegamos a casa en octubre.


Hemos hecho los seguimientos en el Consulado que ha pedido el juez desde Marruecos. De forma más informal envío fotos a la crèche y mantengo correspondencia con la asistente social. No me gustaría que ninguna familia más, ni ningún niño, tuviera problemas porque yo no hago los seguimientos… tampoco me gustaría que pensaran que me lo llevé para hacerle algo malo.


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Desde que redacté este texto para la revista Niños de Hoy han pasado un par de años. justo en ese momento, en el que escribía eso había empezado mi segunda kafala en Marruecos, una kafala que, gracias a la experiencia de la primera esperaba mucho más tranquila... y realmente ha sido mucho más tranquila, pero no porque haya sido un proceso más fácil sino por eso que supongo llaman "ser más maduro". Cuando escribía ese artículo ya tenía al que iba a ser mi segundo hijo asignado. Recuerdo como entonces decidí no contarlo, decidí no hacerlo casi ni a los miembros de mi familia y solo a unos pocos amigos, ya que me suponía una tensión emocional demasiado grande, solo de pensar que podía pasar otra vez lo mismo, o peor, ya que era consciente que, aunque la gente de mi alrededor incluso la gente en Marruecos considerara que iba a ser mucho más fácil porque ya tenía un niño en kafala, podía no salir bien.

Y supongo que no salió bien. Después de la asignación, unos cuantos viajes, permanecer un tiempo en Marruecos, y demás cosas que hacemos todos cuando nos encontramos en situaciones así... Un día el niño ya no estaba. Como había pasado en el caso de mi primer hijo pasó una familia por la crèche que decidió ir al tribunal y pedir la kafala del niño. En este caso el juez, otro distinto al de la primera vez, decidió dárselo y en menos de una semana el niño estaba ya con ellos.

Si alguien ha seguido el tema de las kafalas sabrá que se prohibieron las kafalas a extranjeros y que unas cuantas familias, los periódicos hablaban de unas 40 pero seguramente eran más (yo no mantenía contacto con ninguna así que intuyo que a mi no me contaban en ese número e igual le habrá pasado a otras familias), nos encontramos con asignación, algunas veces ya con la mitad del proceso realizado, y sin poder continuar, en un limbo del que nadie sabía sacarnos.

Creo que el juez tomó la mejor decisión. Incluso en ese momento en que me me dio un bajón y me sentí muy triste, sabía que era la mejor decisión. No hubiera tenido mucho sentido tener una pataleta ya que la balanza se inclinaba claramente hacia un lado. Crecer en una crèche no es lo que tiene que hacer un niño, si puede salir debe salir... lo antes posible.

Una vez escribí en mi blog sobre qué eran para mi realmente problemas con la kafala, fue antes de esto... y bueno, sigo pensando los mismo.

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1/2/14

una adopción guiada por el destino

Os acercamos la historia de una de las familias del foro, una familia monoparental que, después de una paralización de la idoneidad y el cierre del país escogido, se ha formado a través de la adopción.

Una adopción guiada por el destino

Mi aventura adoptiva comenzó en julio de 2007 con la presentación de una solicitud para adoptar como monoparental en Panamá a través de ADECOP.

Tras realizar los cursos y entrevistas, la resolución del equipo que me evaluó fue que no era idónea para adoptar en ese momento, pero que me concedían la oportunidad de paralizar el expediente e intentarlo de nuevo pasado al menos un año.

No puedo describir con palabras lo que sentí en ese momento ya que estaba segura de que yo era capaz de asumir ese reto como la que más. No obstante decidí acatar su veredicto y a principios de 2008 paralicé el expediente.

En septiembre del mismo año se confirmó que Panamá cerraba la posibilidad de adoptar a familias monoparentales, con lo cual se me planteaba un doble problema: Por una parte no me consideraban idónea y por otra uno de los pocos países a los que podía acceder como monoparental me acababa de cerrar sus puertas.

Estuve mirando nuevos países pero era francamente difícil encontrar un país donde no me pusieran demasiadas trabas. Buscando y buscando me encontré de repente un día con la noticia de que ADECOP acababa de ser acreditado para tramitar en Vietnam. Inmediatamente me puse en contacto con ellos y me confirmaron que en principio no había pegas y además se estaban asignando bebés.



Sin pensarlo dos veces a finales de año decidí reabrir el expediente solicitando además el cambio de país a VIETNAM y el cambio de equipo evaluador. A mediados de marzo de 2009 me llamaron para pasar de nuevo las entrevistas y en este caso no hubo ningún problema y en el mes de junio me confirmaron por escrito que era idónea.

Tuve que esperar más de un año (hasta mayo de 2010) para poder firmar con la ECAI, pero a partir de ahí todo fue rodado.

A mediados de junio mi expediente llegaba a Vietnam y en apenas un mes lo registraban en el Departamento de Adopciones Internacionales y me asignaban la provincia de Binh Thuan en la costa sur del país.

El 29 de octubre, transcurridos apenas tres meses, me llamaron de la Conselleria de Benestar Social para decirme que me habían asignado una niña de 8 meses.

Entre lágrimas lo comuniqué a mi familia y el día siguiente pudimos ver su carita al menos en foto.

Parecía que ya estaba todo claro, pero quedaban todos los preparativos del viaje.

A mí se me hizo eterno, pero en realidad fue apenas un mes de espera y el 5 de diciembre de 2010 (no el 4 como teníamos previsto por culpa de la famosa huelga de controladores) volaba acompañada por mi padre y otras cuatro familias a recoger a mi niña.

Llegamos a Ho Chi Minh City el día 6 por la noche y el 7 por la mañana partimos en microbús hacia Binh Thuan donde comimos e inmediatamente fuimos a visitar a los niños en el orfanato. Mi pequeña no dejaba de llorar, pero daba igual: por fin podía abrazarla y besarla. El 8 de diciembre de 2010 es un día que nunca olvidaré. Por la mañana temprano se celebró la ceremonia de entrega y desde entonces somos madre e hija para siempre.

La adaptación fue genial y su estado de salud era bueno a pesar de que era más pequeña y pesaba menos de lo normal para su edad.

Pasamos una noche más en Binh Thuan y regresamos a Ho Chi Minh para hacer el pasaporte de los niños. De allí volamos a Hanoi donde teníamos que conseguir el visado de la embajada española. Total que el 22 de diciembre nos tocó la lotería y volamos hacia Madrid donde nos esperaba parte de la familia y de ahí en coche hasta nuestro pueblo en Valencia en donde nos esperaba el resto de la familia con flores, globos y regalos.

En un par de meses mi pequeña cumplirá los 3 añitos y cada día le doy las gracias al primer equipo que me valoró por no darme la idoneidad. Mi niña no me esperaba en Panamá sino en la otra punta de mundo, en Vietnam, un país que me ha dado lo mejor que tengo en esta vida.

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