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1/1/16

el niño al que no adopté

Empezamos el año con la traducción de un artículo que hace tiempo teníamos pendiente pero que, por falta de tiempo, no hemos podido terminar de traducir. El artículo apareció en la web de Scary Mummy y está escrito por Liz Curtis Faria que durante mucho tiempo trabajó como asistenta social. La foto la hemos sacado del mismo artículo. Habla sobre el sistema de acogimiento familiar, en Estados Unidos, en el que crecen muchos menores tutelados. 

Os traemos esta traducción y como siempre os recordamos que siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.

"El niño al que no adopté"

Hubo algo en lo que dijo que me cautivó. Algo en la cadencia de las palabras, el tono de su voz.


"Nadie me quiere. Ni siquiera mi madre que me dio a luz."

Esta es una frase extraña ¿no es así?

Ni siquiera mi madre que me dio  a luz.

Estaba abrochado en el asiento de atrás de mi Toyota, demasiado pequeño aún para sentarse en el de delante. A los 7 se había mudado ya más veces que el número total de años que llevaba en la Tierra. Y esta vez, como las otras veces de antes, se mudaba con sus pertenencias dentro de una bolsa de basura. Una maleta, por lo menos, habría añadido cierto grado de dignidad a todo el asunto - ser "colocado" en otro y otro e incluso otro hogar de acogida antes de llegar a tercero. Las bolsas de basura se rompen, ya sabes. Las bolsas de basura no pueden llevar el contenido de toda una vida, y ciertamente no la de una vida tan frágil como esta.

Se rompen por el esfuerzo, con el tiempo.

Esta mudanza era más difícil para Stephen que al mayoría. Era una casa en la que creía se podría quedar, al menos durante un tiempo. Había sentido afecto allí. Cuando fui a recogerle, después que su madre de acogida notificara que no podía quedarse por más tiempo, vino conmigo fácilmente; la cabeza gacha, ninguna reacción en su cara. No fue hasta que entró en mi coche que empezó a sollozar por el tipo de dolor que te deja sin aliento.

No podía casi ni salir las palabras de su boca. Nadie me quiere. Ni siquiera mi madre que me dio a luz.

Meses más tarde, en otra escena igual (otra madre de acogida, otra mudanza), se resistiría. Correría por toda la sala de estar, escondiéndose detrás de los muebles, rehusando irse. Pero esta noche no tenía ánimo de luchar.

Este era Stephen a los 7.


El Stephen de 9 años tiene un boletín de notas entre sus manos sudorosas. Nos dirigoimos a un evento de adopción*, donde vamos a conocer familias que quieren adoptar a un/a niño/a mayor; familias que no descartan automáticamente a un niño como Stephen con toda su larga "historia". Y él les quiere impresionar, a estos extraños. Quiere ganárselos así que se ha traído su buenas notas como una prueba tangible que es un niño digno de ser amado.

Un niño nunca debería tener que probar que es digno de amor.

El Stephen de 12 años me dice que yo soy su mejor amiga. Yo soy su trabajadora social, y él debería tener un mejor amigo real, pero no se lo digo. Estamos en una grabación para Wednesday's Child**, el programa de las noticias que muestra niños esperando una adopción. Stephen está ante la cámara. Quizás alguien lo escogerá esta vez. Quizás está ofreciendo las evidencias suficientes, a los 12, que es un niño digno de ser amado. Y es digno de ser amado, de verdad. Pero esto no es suficiente. Nunca aparece una familia.

Años más tarde, mucho después que yo dejara al agencia (de adopción), me llegó un email de mi antiguo jefe preguntándome cómo me iba y terminando con una corta PD "Stephen esta encerrado después de escaparse de su casa de acogida. Es necesario que lo adoptes." Mi estómago da una vuelco. He tenido este pensamiento muchas veces. Debería adoptarlo yo misma. Pero no lo hago.

Me enteré de su asesinato a través de un amigo que lo vio en las noticias. Un disparo fuera de una fiesta por una estúpida disputa. Muerto de los 18, muerto justo cuando se convertía en un hombre. Rogué que no fuera mi Stephen. Cuando me di cuenta que realmente era él - que no podía ser otro - sollocé por la angustia que no me dejaba respirar.

Los periódicos no dijeron demasiado sobre el asesinato. Apenas merece una mención. Extraños anónimos dejaron comentarios desagradables online: "Solo otro pandillero" dijeron.

Ni siquiera lo conocían. No conocían ni una sola cosa sobre este chico. No sabíais que cuando niño dibujaba letras en mi espalda con su dedo para pasar el tiempo en al consulta del médico, pidiéndome que adivinara la frase que estaba escribiendo.  “I ♥ U” dibujó entre mis hombros la última vez que jugamos a este juego.

Stephen se había equivocado esa noche en mi Toyota. Su madre le quería, a su manera. Estaba allí, en el funeral. Me saludó amablemente. Creo que sabía que quería a Stephen como yo sabía que ella también. Ambas le fallamos al final, y supongo que eso nos unió. Ninguna de las dos pudo darle una familia.

No había fotos de la infancia de Stephen en el funeral. Ninguna imagen del niño de ojos verdes con la sonrisa dulce para recordarnos lo que habíamos perdido. No había fotos de Stephen con sus hermanos, así que imprimí una instantánea de los cuatro niños juntos, tomadas en una visita supervisada, y las llevé al funeral para darlas a la familia. Era algo que podía hacer, era lo mínimo que podía hacer.

Había muy pocos trabajadores sociales en el funeral, y ninguna de la múltiples madres de acogida de Stephen. ¿Supieron que había muerto? Stephen pasó más parte de su vida siendo criado dentro del sistema (de protección) que fuera. Si reclamas la responsabilidad legal de un niño, mejor preséntate a su funeral. Deberías aparecer cuando muere. Era tuyo, de alguna forma ¿verdad? se lo debes. Y si no te perteneció entonces ¿a quien perteneció?

Su madre estaba allí,  por lo menos. Su madre que el dio a luz. Oigo el eco de su voz desde hace tantos años.

Alguien te quiere Stephen. Quiero decírtelo. Pero es demasiado tarde.

Stephen simboliza a ese niño para mi. El que encarna todos los fallos del sistema, un sistema que está tan roto que para arreglarlo llevaría mucho más tiempo que arreglar todos los huesos rotos de los niños de los que crecen en él.

Se rompen, ya sabes. Estos niños que dejamos atrás. Con el tiempo se rompen.



*NOTA: los eventos adoptivos que se realizan en Estados Unidos, son encuentros, tipo ferias, de familias dispuestas a adoptar y niños susceptibles de ser adoptados, de esta forma los niños que tienen más dificultades para salir en adopción tienen la oportunidad de presentarse ellos mismos a distintas familias y que los conozcan personalmente.

**NOTA: Wendsday's Child es un programa, tipo reportaje, en el que cada miércoles se habla de un niño o niña concreto que está esperando ser adoptado, generalmente niños mayores o con alguna difilcultad que hace que tengan más problemas para ser adoptados.

15/9/15

más sobre la palabra abandono

A raíz de lo que escribimos sobre la palabra abandono, algunos comentarios han sido hacia que no debería usarse la palabra porque no es justa para las madres, que pocos casos son de abandonos entendido como dejar solo a un niño... otros comentarios si han sido de que consideran que es la palabra adecuada, mejor que renuncia u otra. Nos gustaría conocer más las opiniones de adultos adoptados al respecto. Seguramente también experiencias de madres biológicas que son aún más difíciles de encontrar.

Aquí os traemos uno de los comentarios que nos han dejado compartir de una madre adoptiva. 

A uno de mi hijos lo dejaron con 24 horas de vida dentro de algo (no sé si una caja o un pañuelo o no sé) en un río que se usa de basurero con un barranco de unos cuantos metros, el río no tiene agua, de río únicamente tiene el nombre. Un hombre que iba con un carro y un burro a tirar las basuras lo oyó llorar y la policía lo sacó. Yo cuando le cuento la historia de su vida no la empiezo en "yo te fui a buscar" sino la empiezo mucho antes, antes de aparecer yo en la historia. Evidentemente no le he contado exactamente cómo le dejaron, de hecho cuando lea los papeles puede ser triste, puede llorar, pero parece un poco la historia de Moisés... si no has estado en ese rio pues hasta parece que podían haberse inspirado allí... yo cuando fui pensaba encontrar un sitio bucólico cerca de algo que llevara a la gente allí, un sitio donde fuera fácil encontrarle... como lo que decían en las formaciones “no debéis juzgar a las madres por donde los dejan, los dejan en sitios que aunque no nos lo parezca los pueden encontrar fácil, aunque sea la calle, un mercado”. Pues no, no era un sitio para encontrarle. 


Tampoco uso la palabra abandono, uso lo de "te dejaron en un sitio", y él pregunta ¿solo? sí, solo ¿pero yo era un bebé? si un bebé ¿solo? sí solo, pero no sabemos qué pasó ¿me podría haber muerto? los bebes necesitan que los cuiden pero por eso te cogieron enseguida... Él si usa la palabra abandonado, no cuando habla conmigo pero cuando de vez en cuando se le va la pinza y le explica a un desconocido su vida dice “mi madre me abandonó”. No es el único niño adoptado de nuestro entorno con una historia así, algunos en una panadería, algunos en la puerta del orfanato, otros en otras partes...

He de decir que no pienso demasiado en la madre biológica de mi hijo, no siento resentimiento ni nada, de hecho seguramente ni fuera ella quien lo dejó allí, quizás si pero puede que no, podría tener algún problema mental en ese momento... Pero el hecho es que el niño estuvo en un centro esperando que le reclamaran 18 meses y no lo reclamó nadie. Claro, podemos pensar que en su país es duro ser madre soltera (no sé si lo era) hay mucha presión social, pocos recursos económicos, etc... y es verdad, pero claro, en esos 18 meses hubo madres que volvieron. En la misma situación hay madres que no renuncian o abandonan a sus hijos, exactamente en las mismas situaciones. Y también en ese tiempo hubo madres que abandonaron a sus hijos y no volvieron más, y resultó que ninguna era el prototipo de madre del que me hablaba todo el mundo, unas eran de clase bastante acomodada aunque eran jóvenes, otras no eran tan jóvenes y estaban casadas... la verdad es que pocas eran madres solteras adolescentes y sin recursos... creo que conocí a una (y iba cada mes a ver al niño hasta que por fin pudo llevárselo). Quizás me cueste más explicarle a mi hijo que su madre decidió abandonarlo y de esta forma concreta, le puedo contar mil especulaciones, que explicarle porque otras madres (con algunas tengo contacto) no lo hicieron. Es verdad que quizás no fue ella personalmente pero quien fuera era una persona de su entorno, si se lo confió sabía qué podía hacer con él... quizás se lo quitaron, si también, pero entonces podría haberlo reclamado. Las circunstancias pudieron ser la que sean pero fue un abandono, no solo por parte de la madre pero por parte del padre, de los abuelos, de la sociedad.

Sigo sin usar la palabra abandono, no lo hago para que pueda elaborar su historia y usar él su propias palabras. Él usó abandono mucho antes que alguien se hubiera referido a su historia con esa palabra. Pero tampoco he dejado de usarla porque crea que no fue un abandono, independientemente de las circunstancias de la madre, de la familia, o del país...


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1/6/15

el patito feo y la autoestima

Hoy voy a escribir sobre un libro, y aunque por el título puede parecerlo, no es el de Cyrulnik.

En al escuela de mi hijo hace unos años trabajaron la autoestima, y para hacerlo los niños y niñas de P4 leyeron el cuento de Andersen “El patito feo”. El tema de todo el curso para la escuela es “la felicidad” y cada curso hace un trabajo en los distintos trimestre en base a este tema, a parte de las asignaturas normales.

Me parece muy bien que se traten las emociones y los sentimientos en la escuela, debería ser así en todas ya que controlar (y cuando me refiero a control no me refiero a inhibir) las emociones es fundamental para aprender, para relacionarse, y en definitiva, lo es para ser feliz (e infeliz).

Pero (siempre hay un pero) el cuento de "el patito feo” me da miedo. Me da miedo porque no sé si el mensaje que transmite es el que yo quiero transmitir a mi hijo.

Hablé un día con al directora, así de forma informal, y me dijo algo así “el patito es tratado mal por su aspecto pero al final del cuento se convierte en cisne”. Si, justamente es eso lo que no me gusta… porque ¿y si nunca te conviertes en un cisne?



En la bibliografía recomendadda para niños y niñas podéis encontrar este cuento:Guyi Guyi”. Es un cuento que podría parecer el patito feo pero tiene una gran diferencia, la familia del Guyi Guyi si lo acepta tal y como es, no necesita convertirse en un cisne, encuentra su lugar y es aceptado y querido siendo quien es.


El cuento está escrito e ilustrado por Chih-Yuan Chen, escritor taiwanés que se inspiró después de hablar con un amigo de origen coreano, adoptado por una familia en Estados Unidos, sobre lo que fue para él crecer entre dos culturas.




¿Porque nos gusta este cuento?
 
Nos gusta por muchas cosas... En primer lugar porque habla de adopción y a pertenecer a una familia. La historia puede leerse como una adopción transracial pero puede aplicarse también a una que no lo sea y hablar de las lealtades con la familia biológica.


En segundo lugar nos encanta el mensaje que transmite sobre la identidad de una persona adoptada que puede incluir tanto sus orígenes biológicos como los adoptados.


Actividades en el aula


Proponemos algunas actividades que se pueden realizar en el aula a partir de la lectura del cuento. A través de este cuento se pueden trabajar los temas de la adopción y qué nos convierte en familia, pero también puede usarse para hablar de las diferencias culturales que existen entres distintos grupos sociales.

Puede usarse el libro en el aula con niños pequeños, está recomendado a partir de 6 años pero puede leerse perfectamente a niños y niñas más pequeños .



En infantil:


En casa, los niños y niñas, pueden preparar con su familias algunas fotos o objetos para explicar en el aula lo que les gusta hacer juntos, alguna comida especial o fiesta que celebran, alguna costumbre que tienen. Luego en el aula cada niño o niña contará lo que ha preparado con su familia.


 
También puede interesarte:
Libros sobre temas relacionados con la post-adopción
Cuentos para niños y jóvenes sobre adopción
Hablar de adopción en el aula

(Este post puede contener enlaces de afiliados, para más información consulta la política del blog al respecto)



13/5/15

la memoria y lo que inventamos

Cuando mi hijo tenía unos 2 años un día me contó con pelos y señales como había sido su nacimiento. No iba aún a la escuela, a nuestro alrededor no había mujeres embarazadas ni había habido nacimientos, no habíamos mirado ningún cuento sobre la reproducción humana y sin embargo me contó exactamente como había nacido. No solo eso, sino que me habló de como al nacer su madre no lo había podido coger sino que alguien se lo había llevado y lo había separado de ella, que ella lloraba y tenía la piel muy pálida, y que él tenía mucho frio.

Es imposible recordar eso. Imposible, todo el mundo lo dice. Es imposible tener recuerdos antes de los 2 años... y sin embargo hay muchas personas que recuerdan cosas que les sucedieron antes de esa edad. Yo recuerdo el día que llegó mi hermana del hospital, tenía 18 meses y ese recuerdo lo he tenido toda mi vida, recuerdo las personas que estaban en casa, recuerdo la el salón de nuestra casa de las que nos mudamos cuando yo tenía 5, recuerdo que miraba en un televisor en blanco y negro una película de indios y vaqueros.

Es cierto que la memoria a veces nos engaña. Podemos crear recuerdos y hacerlos tan reales que forman parte de nuestra memoria, y lo peor, lo podemos hacer sin ser conscientes. Cuando creemos que tenemos muy buena memoria no dudamos de ella. Lo recordamos, así que, pasó. Yo no puedo saber del cierto qué película miraba el día que nació mi hermana, nadie más lo recuerda, para mi es real pero y ¿si no lo es?.

Mi hijo ha contado también alguna vez cosas que le pasaron mientras estaba en su país de origen, cuando lo cuento la mayoría de personas, incluyendo su psicóloga, me dicen que son invenciones que él crea para explicar las cosas... pero sé que algunas son verdad porque yo estaba allí cuando sucedieron ¿Por qué no podrían serlo también las otras?

Conozco casos de otros niños y niñas adoptados que han contado cosas y que luego sus padres o madres adoptivos han podido constatar que eso sucedió y en algunos casos saben la edad que tenía el niño o niña, y era mucho menor a los 2 años. Algunos niños recuerdan nombres de personas que estaban con ellos y a las que dejaron mucho antes de los 2 años, reconocen personas en fotografías, cuando vuelven a su país de origen años después reconocen lugares.


Hace unos días mi hijo me dijo: "Yo soy muy frágil. ¿Sabes porque soy tan frágil? Cuando era muy pequeño, tan pequeño como una célula y estaba dentro de mi madre, en su barriga, ella tenía pesadillas por las noches y se movía mucho, y yo, dentro de su barriga rebotaba de un lado para otro. Incluso un día se movía tanto que se cayó de al cama y yo me di un golpe aquí... Es por eso que soy tan frágil."

Da miedo. Da miedo porque sabemos que es verdad, que todo lo que le pasa a la madre en el embarazo pasa al feto, si sufre, si tiene estrés, si tiene miedo... el feto se ve afectado. Eso lo sabemos nosotros pero no lo sabe un niño de 7 años. ¿Cómo podemos explicar que hable de ello, que lo invente de la nada, si no tiene algún tipo de recuerdo de esta etapa?

No es posible tener recuerdos de antes de los dos años, eso lo dicen todos los médicos. Pero, ¿y si dentro e unos años se averigua que si que es posible tener recuerdos conscientes de esta etapa? Quizás no todas las personas, quizás hay algunas que tienen una cualidades diferentes, quizás las sensaciones que tuvieron fueron tan intensas que les dejaron un recuerdo que el resto de humanos no podemos tener.


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