La educación
intercultural es una forma de entender y vivir la educación, es un enfoque educativo que tiene un
carácter inclusivo, donde la diversidad
es un ingrediente indispensable y positivo para una educación integral y de
calidad, considerándose la diversidad un valor que nos enriquece.
A diferencia de los que se entiende por "integrar" en el aula, cuando se habla de inmigración o menores de minorias etnicas, esta deber ser una educación para todos y todas, basada en la inclusión, en la verdadera integración, y no en la asimilación, centrada en la diferencia y pluralidad cultural más que una
educación para los que son culturalmente diferentes. La escuela y la sociedad no son espacios homogeneos. En ese sentido esta es una educación para aprender a vivir en sociedad y en la diversidad cultural que
nos ofrece la sociedad de hoy, desarrollando
valores como el respeto hacia los demás y la tolerancia, como respeto hacia las ideas, creencias o prácticas cuando son diferentes o contrarias a las
propias de un modo émpatico y no como condición que permite que unos convivan con otros sin sufrir daños graves.
Se desarrolla de forma interdisciplinar y transversal, tiene un enfoque holístico,
es decir no se trata de una educación puntual, ejemplo de ello son los “Día de
…” (día de la paz, día de la diversidad, ...), muy comunes en nuestra cultura
escolar, sino que es una educación que está siempre presente en el continuo del
proceso de enseñanza-aprendizaje y además globalizadora afectando a todas las
dimensiones educativas posible.
En la escuela tradicional no es multicultural, en el sentido de que la cultura ofrecida por el currículo es más bien unicultural, las prácticas organizativas y metodológicas imponen una homogeneización de tratamientos pedagógicos con los alumnos. La escuela propone e impone no sólo formas de pensar, sino comportamientos dentro de los centros y las aulas, de acuerdo con ciertas normas éticas.
Esto se manifiesta y expresa en forma de bajos rendimientos académicos y problemas de adaptación de los y las alumnas pertenecientes a los grupos sociales diversos, abriendo paso a la desigualdad, exclusión y marginación.
La educación intercultural plantea un nuevo desafío a la escuela: dejar de lado la tendencia homogeneizadora del currículum asumiendo la diversidad, enfocandose principalmente en tres puntos: la lucha contra los prejuicios raciales y la búsqueda de formas de integración interétnica no asimilacionista; respetar los derechos específicos de grupos étnicos, culturales o minorías nacionales; y la adecuación de los sistemas educativos y la pedagogía a las exigencias de un mundo cada vez más diverso.
Para poder llegar a ello, uno de les recursos más fáciles de integrar en el aula es el de entregar a los y las alumnos alternativas étnicas y culturales distintas a las propias para poder funcionar dentro de sus propias culturas, la cultura dominante y dentro, y a través, de otras culturas con las que se relacionan en la sociedad, una sociedad que cambia muy rápidamente. A la vez reducir el dolor y la discriminación que miembros de grupos étnicos experimentan debido a sus particularidades raciales, físicas, sociales y culturales en la propia aula al introducir también su cultura en el currículum formativo del aula, valorándola al mismo nivel que al cultura o raza dominante.
En la escuela primaria, uno de los recursos utilizados es el de introducir festividades y celebraciones de grupos culturales distintos al dominate. Este es un recurso muy efectivo en los primeros años de escolarización.