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28/11/14

"yo soy adoptada", 3 simples palabras, 3 millones de emociones distintas

Este mes de Noviembre ha sido el "mes de la adopción" en Estados Unidos y esto, junto con otras noticias más tristes, nos ha traído un montón de artículos súper interesantes sobre adopción. En este caso un artículo publicado por una joven adoptada, Mei Webb, originaria de Asia publicado en el Huffintonpost. Habla sobretodo de sus dificultades para hablar del hecho de ser adoptada con otras personas. Habla también de un día que aquí no solemos celebrar pero que en Estados Unidos celebran muchas personas y llaman el Gotcha Day que viene a ser "el día que en que te tuvimos en casa".

Os traemos la traducción y como siempre os recordamos que siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.

"Yo soy adoptada"

Se cómo te hace sentir decir a al gente que eres adoptado/a...

Para algunos es fácil y para otros muy agobiante y emocional. Veo a muchos niños/as con sus padres biológicos, y algunas veces cuando mi madre y yo visitamos a alguna de mas madres de un amigo que tiene aspecto asiático, hago el tonto y digo: "Ei, ¡ahora no parezco adoptada!". Cuando tenía 5 años muchas veces me sentía avergonzada al decir a mis amigos que era adoptada. Encontraba extremadamente difícil abrirme, así que cuando mis amigos me preguntaban de donde venía, decía que de Australia. Eso en muchas ocasiones les dejaba desconcertados y confundidos. No podían procesar que alguien con apariencia física de China como yo fuera australiana - y aún les pasa ahora (no mis amigos, únicamente a los extraños). Si me preguntaban otra vez les decía "mi padre es chino" o "mi madre es china" (dependiendo de con quien estaba). Estaba asustada de las reacciones de mis amigos; aun pienso hoy en día que a la gente le cuesta procesar a las familias que salen de lo habitual y, honestamente, me disgusta la sensación que tengo cuando le tengo que decir a alguien que soy adoptada - reaccionan como si alguien de mi familia acabara de morir. Estoy segura que muchos otros niños/as adoptados/as pueden reaccionar a esto de una forma u otra.

Mi familia y yo realmente nunca hemos celebrado el Gotcha Day (en mi familia por alguna razón lo llamamos Angel Day, el día del Angel) - nunca he sentido mucha necesidad a celebrarlo. Creo que los niños/as no debería sentir que es necesario que exista un día en que deben celebrar que sus padres firmaron un papel para tenerlos: los padres deberían celebrar CADA DÍA que el niño/a llegó a sus vidas. Este día es un constante recuerdo que lso padres biológicos del niño/a tuvieron que entregarlo por distintas razones, o que murieron, etc... El Gotcha Day es para algunos un día terrible en el que muchos niños/as no cuentan a sus padres cómo se siente realmente. Están agobiados, tristes, enfadados, se sienten poco deseados y la lista puede continuar.

La adopción y el acogimiento permanente puede ser un problema psicológico muy grande, importante y estresante para un niño/a y, decida o no hablar de ello no hace una diferencia, estos sentimientos les acompañarán durante toda su vida. Algunos chicos/as adoptados se sienten muy presionados no solo para encajar en su familia sino para sentirse parte de una. Algunos niños/as se portan mal, algunos se distancian emocionalmente y otros adoptados, como yo, que honestamente no piensan demasiado en ellos y continúan con su vida diaria. Personalmente, al crecer en una sociedad occidental (Australia y Reino Unido), no me siento como una persona adoptada y no quiero un día específico que me recuerde que lo soy, cuando conozco perfectamente que la razón por la que estoy viva es que mis padres me adoptaron. Incluso pensando que mis padres biológicos me entregaron en adopción por un motivo concreto, no me puede preocupar menos - No los odio ¿porqué? Porque no les conozco y no tengo ninguna razón para odiar a alguien a quien no recuerdo y a quien no he conocido en los últimos 14 años de mi vida.

Creo que los padres adoptivos no se dan cuenta que el Gotcha Day (como es conocido en los círculos adoptivos y especialmente en Estados Unidos) no es solo un reconocimiento a la perdida del hijo/a sino también a la perdida de sus padres biológicos. El Gotcha Day se reivindica como algo optimista y emocionalmente intenso, lleno de felicidad y alegría, pero creo que en el interior del niño/a, él/ella ´tiene un sentimiento de pérdida - de sus padres - algo que no deberíamos estar celebrando. Los últimos 3 años me he olvidado completamente del día en el que me adoptaron, el Gotcha Day - no he tenido ninguna necesidad de recordarlo o hacer algo especial por la ocasión. Me siento como si, cada día para mis padres, fuera el Gotcha Day, así que ¿para qué celebrarlo únicamente un día concreto?


Cosas que escuchan nuestr@s hi@s 

27/11/14

reflexiones sobre Ferguson, y sobre criar hijos negros (II)

En la entrada anterior hablábamos de un artículo escrito en un blog por una adoptada transracial adulta a raíz de la muerte de un adolescente negro en Estados Unidos por la policía. En el mismo blog, hay muchos escritos estos días al respecto escritos por adoptados transraciales adultos, se hace una reflexión que no queríamos dejar pasar. No traducimos todo el artículo únicamente una parte, si alguien quiere leerlo entero puede dirigirse al blog original.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.

No puedo recordar ahora cuantas conversaciones he tenido con futuros padres adoptivos blancos que me dice: "Me encantaría adoptar un niño pequeño negro, ¡son los más guapos!". Siempre me he preguntado si se dan cuenta que ese pequeño niño negro que desean con tanto amor en uno años será un adolescente y que, durante los años de su infancia hacia su adolescencia, se convertirá en una "criminal andante". ¿podrían esos mismos padres decir tan alegremente "me encantaría ser el padre de un adolescente negro que está siendo seguido por la policía"? No es muy probable- aunque estos dos sentimientos son uno solo en estos momentos. Entre Michael Brown, Trayvon Martin, Renisha McBride, Eric Garner y Ezell Ford está claro que en el clima actual de los Estados Unidos ser negro es sinónimo de ser un criminal.

¿Cómo pueden unos padres adoptivos blancos dar lecciones de seguridad a los hijos negros que están criando? ¿Qué alguna personas pueden insultar durante un partido de fútbol, pero que ellos no pueden? ¿Cómo pueden explicar que su papá puede andar a las 07,11h de la mañana con una sudadera con capucha a hacer un recado, pero que si ellos quieren ir a medianoche a la tienda a comprar deben ir silbando Vivaldi y con las manos a la vista para intentar disminuir el miedo de los extraños que los perciben, automáticamente, como una amenaza? ¿Cómo va un chico negro a aprender el comportamiento adecuado en una ciudad como Ferguson si creció en una cultura en al que constantemente sus profesores le han tratado como a un estereotipo y sus compañeros lo han escogido siempre el primero en su equipo de básquet porque suponen que por ser negro será un buen atleta? ¿Cómo va a crear un chico negro adoptado transracialmente  una identidad saludable cuando el mundo que se ha creado en su hogar o comunidad no coincide con el mundo en el que vivimos, donde la policía, los congresistas Steve King, Cliven Bundy, Janelle Ambrosia, Donald Sterling (¿tengo que seguir?) no les importa si se criaron en una familia adoptiva estable y amorosa? Su piel sigue siendo negra y según algunos eso es por si mismo un delito.



25/11/14

reflexiones sobre Ferguson, y sobre criar hijos negros

Hoy os traemos la traducción de una entrada del blog Lost Daughters que escribe Aselefech Evans, una adoptada adulta que llegó a Estados Unidos des de Etiopía a la edad de 6 años, junto a su hermana  gemela. En esta entrada nos comenta el caso de la muerte de un chico negro desarmado a manos de la policía. A raíz de este suceso hace una reflexión sobre qué significa crecer siendo una persona negra adoptada en Estados Unidos.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.



Antes incluso de la decisión que se tomó ayer sobre Michael Brown, he hablado largo y tendido con una gran cantidad de personas adoptadas procedentes de Etiopía acerca de lo que significa ser negro y etíope en Norte América. Los padres adoptivos hablan muchas veces de la importancia de asegurarse que sus hijos conozcan la cultura etíope, pero hay un tema mucho más importante aquí.

Una cosa es que los etíopes de Etiopía críen a sus hijos como etíopes.  Otra cosa completamente diferente es que padres blancos críen niños etíopes en los Estados Unidos.

Al adoptar un niño etíope ¿qué obligaciones adquiere hacía sus hijos? ¿Cómo va  usted a  abrazar la cultura negra? ¿Va a seguir el camino de menos resistencia y enseñar a sus hijos a estar orgullosos de su herencia etíope o le va a mostrar cual es al realidad de ser negro?

La américa blanca no le va a dar a su hijo un pase. Su hijo va a estar sujeto a la intolerancia racial y a las injusticias legales. Su hijo va a ser detenido por la policía. A su hijo se le admirará por hablar bien en inglés, como si eso fuera una novedad. Su hijo se parecerá a la mayoría de la población de las prisiones de Estados Unidos. Su hijo/a pocas veces se va a ver reflejada en las revistas de moda como modelo de belleza.

No es suficiente con comer doro wat en un restaurante etíope o escuchar a Teddy Afro. Los niños y niñas negros merecen crecer con referentes negros a su alrededor, queriéndolos, y enseñándoles. Nosotros, los adoptados etíopes, somos negros en América. Estoy orgullosa de ser negra, y de ser etíope. Quiero que los jóvenes adoptados de Etiopía entiendan completamente su verdad.

Interesante texto que nos habla de algo que hemos ya comentado en el blog y que comentan muchas familias adoptivas también aquí en España con una frase que se lee mucho en los foros "cuando van de nuestra mano los blanqueamos, pero qué pasa cuando dejan de ir de nuestra mano".

Una cosa es el respeto por el país de origen y su cultura, que puede quedar en un simple acercamiento al folklore, y otra enseñar a nuestros hijos, ya sean negros, asiáticos, indígenas americanos o del norte de Europa qué es el racismo y la xenofobia, cómo les hará sentir, en qué situaciones pueden encontrarse y que herramientas les podemos dar para afrontarlo y actuar.

El mes pasado también podíamos leer el testimonio de una adoptada adulta española*, adoptada interracial, en el que hablaba sobre su infancia con pocos (o sin) referentes negros a su alrededor con los que poder identificarse, y la soledad que eso le comportó. Es una experiencia muy personal de una persona adoptada concreta en un ambiente concreto, seguramente muy distinto al de muchos de los adoptados interraciales que hay en España en estos momentos pero, cómo reflexiona Una madre de Marte en su blog, ellos se enfrentan también a la discriminación por su color de piel u origen, a verse distintos al resto de su familia, a ser mirados y preguntados por extraños en la calle...



Cosas que escuchan nuestr@s hi@s 
Cómo contestar a las preguntas intrusivas


*NOTA: Madame Nana ha cambiado su blog de lugar y ahora se puede leer el artículo, reescrito y comentado por ella misma en este enlace.

15/9/14

elegir el país... ¡qué difícil!

En esta ocasión os traemos una reflexión sobre algunos de los motivos por los que escoger un país y no otro de una madre que ya ha elegido el país de origen de su futuro hijo, Polonia.

Son pocas las informaciones que tenemos sobre la adopción en Polonia así que encontrar un blog como el de la autora de este texto con información que va actualizando siempre es interesante.


Como siempre que reproducimos un texto, éste no representa las ideas de la web, pero pensamos que todos los puntos de vista nos sirven de reflexión.


Elegir país….¡qué difícil!


No es suficiente con no ser racista, o serlo, para elegir el país de donde vendrá tu hijo. Ni que te pille cerca o lejos, ni que sea un destino paradisiaco, ni los precios , ni que los famosos exhiban orgullosos sus hijos adoptados… elegir país de origen de tus hijos adoptados es muy complicado. En nuestro caso, y creo que fue un factor que nos facilitó mucho las cosas, no teníamos ninguna preferencia, ni prejuicio, ni ideas previas de la casuística de los países que “ofrecen” niños en adopción.


El primer choque contra la realidad lo tienes cuando en la reunión informativa te dan la documentación general y uno de los documentos es un dossier de unas 8 o 10 páginas donde te explican país por país los requisitos de cada uno de ellos. Nosotros queríamos formar una familia y cada país de la lista parecía más complicado que el anterior. Descartando con cuidado, nos quedaban Rusia y Colombia.

Nuestra primera opción fue Rusia. Mi amiga Ruti me dio el contacto de una compañera suya cuyo marido había formado una ECAI , se acababan de establecer en Madrid y estaban autorizados para gestionar adopciones con Rusia. Perfecto. Son trámites que requieren de alguien de mucha confianza. El primer contacto lo tuve yo con ellos ya que tienen un horario un poco complicado para gente que trabaja por la tarde y mi marido no logró llegar a tiempo así que le tuve que pedir a mis padres que me acompañaran. Me iban a dar la información más importante de mi vida y no podía estar sola. ¿Y si me perdía algo? ¿Y si las ganas ocupaban el lugar de la razón cegándome a lo importante? Tras la reunión tuve más dudas que fui consultando con ellos por email. La verdad es que al principio fueron muy amables pero poco a poco sentí que perdieron el interés en mí... así que yo en ellos también. Nos jugamos mucho, nos jugamos todo. Más de todo que nunca. 


De forma paralela buscamos información de Colombia. ¡Qué buena pinta!: procedimientos claros, idioma común, un solo viaje, el único “pero” eran los 6 años de espera de media, pero qué se le va a hacer, nadie dijo que fuera fácil.  Poco apoco nos íbamos ilusionando con lo que aprendíamos y decidimos que Colombia sería el país de origen de nuestro hijo. Es un país con el que además tenemos cierto feeling porque mi amiga Valle tiene familia colombiana y siempre habla maravillas. Una tontuna como otra cualquiera, pero parece que en ese estado de búsqueda de motivaciones por un país, así en bruto, pues cualquier detalle parece importante; me moría de ganas de contárselo.

Nos dio tiempo a conocer dos ECAIS que nos informaron y ambas nos dieron muy buena impresión, lástima que a mitad de la segunda charla nos dijeran que esa misma mañana se “cerraba” Colombia, llegábamos tarde. Fueron unas semanas muy complicadas, ¡antes de empezar ya estábamos perdidos!

Volvimos a la opción de Rusia cambiando de ECAI, y esta vez sí que la nombro: Creixer Junts. Contactamos con familias que habían adoptado allí recientemente y hablaban maravillas, pero maravillas de las que se centran en la profesionalidad. No me refiero a atajos, niños perfectos…tengamos los pies en la tierra.

Fuimos para hablar de Rusia y fue entonces cuando, por nuestra edad y circunstancias,  nos contaron que Polonia podía ser otra opción, que lo pensáramos. Lo mejor es que habíamos descartado este país inicialmente porque en la documentación de la CAM decía que un requisito obligatorio del país era “llevar cinco años casados por la iglesia”. Y ni una cosa ni la otra.

Poco a poco fue como si desde la ECAI nos abrieran una nueva puerta que nos iba gustando cada vez más. Hay una característica muy especial de Polonia y es que pertenece a la Unión Europea, “es de los nuestros”. Se establecen unos criterios bastante razonables para seleccionar a las familias que criarán a sus pequeños y confían en lo que desde otro país de la UE les dicen; si tras una serie de entrevistas y estudios realizados por profesionales españoles somos idóneos, para ellos también. No necesitan hacer sus propias pruebas y someter a los futuros padres a más estudios y al estrés asociado a los mismos.

Pero lo más importante es que envían los expedientes de los niños completos y especificando cada detalle, son cuidadosos en su elaboración y están pendientes de los pequeños durante el tiempo que pasan con ellos. Cuando los futuros padres reciben asignación tienen toda la información para tomar la gran decisión. He leído que en algunos países los “hinchan” para que los niños tengan una salida más fácil a la adopción internacional (al no ser perfectos, los rechazan en sus países) y otros que por el contrario, ocultan enfermedades o problemas para que no se rechacen también en la adopción internacional.

Para elegir el país de origen de tu hijo, necesitas lograr confianza con la ECAI, el país y las instituciones y para ello lo mejor es informarse en el máximo de fuentes posibles… de otro modo, seguramente será un calvario.



22/8/14

mediación


Hace unos días en un artículo de Anna Badia Munill planteábamos esta pregunta:

¿Realmente es imprescindible la figura del mediador?

Esta es la respuesta que se nos ha dado desde La Voz de los Adoptados:

Sí, la figura del mediador profesional...
con conocimientos en adopción y experiencia en búsqueda de orígenes es muy importante ya que su papel no se limita a hacer de intermediario entre ambas partes, sino a guiar, contener, saber cuando y como preparar a madre e hijo biológicos ante determinada información, etc... Por eso es necesario que conozca tanto las necesidades de los hijos adoptados que buscan (a nivel duelo por elaboración del abandono, expectativas, etc..) como de las madres biológicas (sentimiento de culpabilidad, miedo a ser descubiertas, a no saber que esperar de la búsqueda del hijo...)



Nos gustaría conocer más opiniones y experiencias. ¿Has buscado a tu familia biológica? ¿Lo has hecho mediante un mediador? ¿No has usado un mediador y lo has echado en falta? ¿Estas en contacto con al familia biológica de tu hij@ adoptad@? ¿Cuál es tu consejo para otras personas en la misma situación?

23/6/14

philomena: una adopción forzada

Philomena Lee tiene ya 80 años y en su historia, en la de como perdió a su primer hijo y como pasó toda su vida pensando en él, y el libro que escribió de esta un periodista británico, Martin Sixsmith, se basa la película Philomena.


Philomena Lee quería desesperadamente quedarse con su hijo, Anthony, que tenía entonces 3 años. Pero en 1955, encerrada en una casa católica para madres solteras, en Irlanda, después de la insistencia de las monjas firmó los papeles para ceder al custodia. No pudo despedirse. Desde una ventana del piso de arriba pudo ver la cara de Anthony en la ventana de un coche negro.


Philomena después de salir de un colegio de monjas y completamente ignorante sobre el sexo se quedó embarazada a los 18 años y entró a vivir, como miles de jóvenes en Irlanda, en una institución de la iglesia para madres solteras. Aunque estaban financiadas por el estado las mujeres eran forzadas a trabajar muchas horas y tenían pocas opciones a parte de dar a sus hijos.


A decir verdad, gran parte de lo que cuenta la no ocurrió o ocurrió de otra forma, la misma Philomena lo ha dicho en alguna entrevista, se han tomado algunas licencias ya que de otra forma es una historia triste, muy triste.




No obstante la película denuncia el papel  de la iglesia en el aislamiento de las madres solteras y cómo eran obligadas a entregar a sus hijos en adopción a familias dispuestas a hacer grandes contribuciones. La iglesia veía a estas madres como degeneradas, no aptas para criar de sus hijos. Denuncia que en lugar de velar por el bienestar de la madre y del menor primaban encontrar unos adoptantes, católicos y con dinero, algo que también nos suena aquí en España. Los investigadores dicen que entre 1945 y mediados de los años 60, al menos 2200 bebés, niños y niñas, como Anthony, algunos de los cuales habían estado con sus madres durante años, fueron enviados a Estados Unidos. Pero este número es solo la punta del iceberg, ya que se estima que hasta 1990 nacieron unos 50000 bebés en estas instituciones.


Philomena estuvo durante 50 años informando al centro en el que estuvo y dio a su hijo en adopción de cada cambio de residencia por si Anthony quería ponerse en contacto con ella, visitó varias veces el centro preguntando si tenían información de él... pero no sirvió de nada. A pesar que Anthony, llamado ahora Michael Hess y criado en Misouri, había intentado encontrar información de ella a través de la misma institución, incluso viajado allí para preguntar, nunca los pusieron en contacto.


Después de entregar a su hijo, Philomena, estudió enfermería, se casó y tuvo dos hijos más. Nunca les habló de Anthony hasta 2001.

Michael Hess fue un abogado al servicio del Comité Republicano de Estados Unidos durante los mandatos de Reagan y Bush (padre). Nunca se había declarado abiertamente homosexual aunque vivió con su pareja, Steve Dahllöf, en Wyoming durante más de una década. Como muchos homosexuales durante esa época contrajo Sida y murió en 1995 debido a la enfermedad.


Antes de morir, Michael Hess, viajó en tres ocasiones a Irlanda, al convento en el que había residido durante su primera infancia, antes de ser adoptado, para intentar localizar a su madre biológica. Siempre recibió la misma respuesta, ella lo había abandonado cuando tenía 2 meses, no tenían más datos y nunca había intentado ponerse en contacto ni saber dónde se encontraba.


Pidió ser enterrado allí, por si en algún momento su madre volvía a buscarle.

Philomena y Anthony (Michael Hess) no volvieron a encontrarse, con vida, desde ese día en que Anthony subió a un coche con la que iba a ser su nueva familia.

18/6/14

la perspectiva de una adoptada: cómo es crecer siendo adoptada

Os traemos en esta ocasión otra traducción. Se trata de un texto escrito por una adulta adoptada que está en estos momentos intentando encontrar a su familia biológica. Es una reflexión sobre como ha vivido ella el hecho de haber sido adoptada y cómo se ha sentido durante las distintas etapas de su vida.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.


Es el día 12 de Enero de 1980. El hospital es Valley Hospital en Ridgewood, Nueva Jersey. La hora la una y seis minutos de la madrugada. Una niña llega a este mundo. Su madre quizás pudo tenerla en brazos un pequeño instante, sentir su pequeño cuerpo sobre el suyo por un momento. Y quizás no tubo esta oportunidad. Quizás su madre decidió no hacerlo. El enfermero pudo habérsela llevado inmediatamente, ya que quizás el dolor era demasiado grande. Solo la madre y los enfermeros saben qué pasó esa mañana.

El bebé fue llevado a una casa de cogida en Ridgewood, Nueva Jersey donde estuvo durante un mes. EL 13 de Febrero de 1980, en la ciudad de Ellicot, Maryland, una familia recibió una llamada de teléfono de una Agencia de Adopción. Había una pequeña niña esperando para formar parte de su familia. La llamada llegó de sorpresa. Dos años antes a esta llamada, la familia adoptiva había sufrido la pérdida de su hija de una semana de vida. Habían decidido adoptar en Noviembre de 1979, pero no esperaban un milagro tan rápidamente.

El 14 de Febrero de 1980, ese pequeña niña pasó a formar parte de la familia. Esa niña era yo.

Cuando tenía 4 años, mis padres me sentaron y me dijeron que era adoptada. Entendí lo más que puede entender una niña de 4 años, y continué con mi vida cómo si nada hubiera pasado. A los 6 años empecé a entender que mi madre adoptiva no me había dado a luz. Pero mi familia adoptiva seguía siendo mi familia.

Durante la educación secundaria empecé a cuestionarme quien era yo y quienes eran mis padres de nacimiento. No pasé mucho tiempo pensando en que era adoptada pero algunas cosas que sucedían activaban mis preguntas. La fecha de mi cumpleaños y la de mi adopción era dos días en los que mes sentía agradecido por mi familia, pero en los que tenía momentos de tristeza y asombro. Me preguntaba "¿Piensa mi madre biológica en mi?" "¿Qué estará haciendo ahora?" "¿Porqué me entregó?" "Si no hubiera sido adoptado ¿habría sido diferente mi vida?"

A medida que se sucedían distintos acontecimientos en mi vida estas preguntas estaban en mi mente. En mis graduaciones en la escuela y en mi boda no podía sino preguntarme que pensaría mi madre de nacimiento. ¿Estaría orgullosa? Estos pensamientos han estado siempre conmigo pero han sido cada vez más importantes a medida que he ido creciendo. Ahora, a los 33, estos pensamientos están cada día conmigo.

He tenido conversaciones con personas que no ha entendido porque estos pensamientos están siempre en mi mente al haber sido adoptada tan pequeña. No importa a qué edad te han adoptado, los hechos siguen siendo los mismos: Tu madre de nacimiento escogió darte. Quizás sabes el porque, quizás no. Si no lo sabes, quizás te preguntes porque toda tu vida. En algunos casos - como en el mío - no conoces tu historial médico, quien es tu familia biológica, o de quien sacaste tus características físicas. Me siento como un puzle al que le faltan piezas.

El último acontecimiento que me ha hecho pensar en mi familia biológica ha sido el nacimiento de mi segundo hijo, ahora tiene 18 meses. Él es el segundo lazo genético con el que me he identificado. Un día, quizás descubra los lazos genéticos que me unen a mi familia biológica. Hasta ese día, estaré agradecida por la fantástica familia que me adoptó y la elección desinteresada que hizo mi madre de nacimiento la mañana del 12 de Enero de 1980. 


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28/5/14

un libro: Viatge a Moscou

Estas últimas semanas se está presentando un nuevo libro de Llibert Ferri, periodista, corresponsal durante muchos años de TV3 en Rusia y escritor de algunos libros y novelas que relatan sus experiencias vividas en esos años en la antigua Unión Soviética.


Su nuevo libro, "Viatge a Moscou", narra como conoció a Alioixa y como este llegó a ser su hijo adoptivo.


No es una historia de adopción tradicional. Él no iba a Rusia a adoptar, no se lo estaba planteando. en 1993, Llibert, viajó a Moscou para encontrar cierta calma y recomponerse después de atravesar una época de su vida llena de convulsiones emocionales.


En Moscú alquiló una habitación en una casa y al llegar un niño le abrió la puerta. Era Alioixa, que entonces tenía 10 años. Alioixa vivía con su abuela, sus padres no podían hacerse cargo de él, y enseguida se creó un vínculo muy intenso entre el niño y el periodista.  Alioixa le reconoció como padre y a su vez él como hijo.


Con el paso del tiempo, la abuela de Alioixa le dio la custodia y más tarde consiguió la adopción plena en España.


Una historia conmovedora, una historia real.


Llibert Ferri Mateo es un periodista catalán que trabajó como enviado especial de TV3 en Europa central y la antigua Unión Soviética durante los años 1987 y 2007. Fue testigo directo de el proceso de al perestroika y del hundimiento de los regímenes comunistas, así como la transición a al democracia y al capitalismo.


Es autor de diversos libros, reportajes y documentales, i actualmente columnista del semanario El Temps y el diario Ara.

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22/5/14

El largo camino: Un rayo de esperanza


Os traemos en esta ocasión la experiencia de un matrimonio en el proceso de adopción de su hija, Talaku, en Etiopía.
Neus, la madre de Talaku, tiene un blog muy interesante sobre cuidados del pelo y la piel afro, donde cuenta cómo pueden hacerse muchos peinados. También tiene una tienda online de productos para el pelo y la piel afro.
Me presento, soy Neus, madre de una preciosa niña Etíope de 6 años.
A finales del año 2006 iniciamos nuestro proceso para convertirnos en familia adoptiva.
Tanto mi marido como yo nos habíamos informado sobre las diferentes fases de la adopción mediante foros, blogs, libros y también publicaciones  como “NIÑOS DE HOY”.
Sabíamos que ser padres adoptivos como primera opción familiar no era muy frecuente en nuestras tierras, pero nunca nos pudimos imaginar que este detalle nos conduciría a un gran abismo.
Después de 7 reuniones en la ICIF nos denegaron la idoneidad, que por suerte pudimos cambiar esa sentencia por una congelación del CI.
Mi marido y yo, nos hundimos de lleno en el peor año de nuestras vidas, personales y de pareja. Un año lleno de dolor, días grises, psicólogos y porqués.  Nunca nos llegaron a decir que era lo que habían visto en nosotros para que pensaran que no seriamos unos buenos padres…
Afortunadamente conocimos asociaciones como AFAPROVI  y a gente maravillosa que nos ayudaron mucho a reflotar y volver a luchar por nuestra familia con más ganas y fuerza que antes. Fue un proceso largo y muy duro en el que nos dimos cuenta de que nosotros no teníamos el problema, si no ellos, éramos fértiles y para ellos esto era una No idoneidad. 
Finalmente en junio del 2008 después de otra ardua batalla en la ICIF logramos nuestro tan deseado CI. A partir de entonces “solo” nos faltaba recorrer un camino cuesta debajo de unos años de duración hasta los brazos de nuestro hijo.
Miles de veces escuche y odié el tópico de que las cosas pasan por algo, me decían que eso significaba que mi hijo/a aun no se podía reunir con nosotros, ahora con mi hija en casa comprendo el tópico y hasta lo he aplicado con otras familias durante el tiempo de espera.

En noviembre de 2009, nos asignaron una niña etíope de casi 3 años de nombre TALAKU.
Pasaron más de 4 meses hasta que esa  foto a la que besaba cada noche y le decía te quiero se convirtiera en una personita.
Siempre recordaremos como intentábamos hacer vínculos con una imagen y como decimaos que la amábamos, casi por obligación ya que parecía lo correcto o lo que se cuenta en muchas historias sobre el momento de ver su cara por primera vez.  Pero en nuestro caso el amor verdadero nació el primer segundo que la vimos y nos abrazamos. Un amor que  no para de crecer día tras día.
Recuerdo perfectamente los momentos previos a la llegada de Talaku. Tenía un nudo en el estómago que me impedía respirar (en 4 meses perdí 6 kg, me quedé en 54kg) puedo acordarme paso por paso, como si fuera en cámara lenta…YA LLEGAN, YA LLEGAN!! Me quedé paralizada, mirando como entraba un coche blanco con 3 preciosas niñas diciendo “hola” “hola” y con sus pequeñas manos nos saludaban…  Se abrió esa puerta mágica i la segunda niña era Talaku, yo me agaché y le ofrecí mis brazos, ella se tiró en mis brazos y se dejó abrazar, me levanté y la besé. Ella se reía, le dije que si quería ir con papa y dijo que si, y mi marido la hizo volar! Ella grito de felicidad y eso fue maravillosamente mágico… sé que no es lo normal, pero esas 3 niñas, por la mañana cuando les dijeron que sus padres venían a buscarlas las 3 se morían de ganas de ir con sus nuevos padres.
Estuvimos mucho rato en el patio jugando, saltando, corriendo, riendo, no se el rato que pasó, a lo mejor 2 horas… no recuerdo bien, hasta que alguien dijo, estas niñas tendrán hambre, no? Claro si!!!! ¿Qué le gustará? ¿Qué comerá? ¿Qué le pido? Al final decidimos pedirle macarrones! Éxito total!
Los días trascurrieron rápido, todo eran risas y juegos, aunque no todo fue como un cuento de hadas. Durante la segunda noche, cuando tocaba ir a dormir, sus llantos y gritos eran desgarradores, ¿porque no quería dormir ?¿ Qué pasaba? Pienso que era el miedo a despertar y encontrarse de vuelta en  la casa cuna o a saber qué.
Ya desde el primer día, empezó  a buscar donde estaban nuestros límites  y eso fue muy duro , pero pasados 3 meses todo empezó a ir muy bien, por fin entendió que por muy mal que se portara, no la abandonaríamos ni la dejaríamos de querer,¿ cómo hacer una cosa así?
Pasan los meses y la amas, pero cuando pasa un año no puedes entender como ese amor aun día tras día puede crecer más y más… recuerdo una amiga mía de la infancia que me dijo,” yo cuando vi a mi hijo( biológico) , en el primer momento no sentí nada,  era un extraño para mí, ¿por eso soy peor madre?” NO, siempre digo lo mismo, es normal a veces no sentir nada, no deja que es un desconocido/a el amor crece con las horas, los días, los meses y eso no es malo…
Talaku crece feliz, es un amor de niña, todo el mundo que la conoce, se enamorado de ella, tiene un corazón que no le cabe en el pecho y yo, cada día doy gracias de que el hilo rojo, nos uniera para siempre. Desde que la tengo a ella, creo en el destino.

En el año 2012 pudimos volver a Etiopia para conocer más a su gente, su cultura y sus lugares. También pudimos visitar los proyectos de algunas ongs españolas como la impresionante escuela de Walmara de la ong  Abay.
TALAKU se siente muy orgullosa de su pasado y sabe que ella siempre tendrá dos realidades, sus dos mundos. Es muy importante que sepa que nosotros como padres adoptivos estamos orgullosos de su tierra, la que la vio nacer. Querer su tierra natal es quererla a ella. Teníamos dos huchas, una para Disneyland París y otra para Etiopia, ella fue la que nos dijo que la primera que abriríamos seria para ir a  Etiopia.
Ahora, tras quédame en el paro, decidí abrir una tienda online llamada Talaku.es  y Talaku.es/pelo-afro/  en donde se pueden encontrar muchos productos relacionados con la multiculturalidad y la adopción, tales como libros, ropa , joyas, así como productos y consejos para cuidar y peinar el pelo africano. En ella he procurado crear un espacio donde encontrar los productos, libros y/o consejos que yo eché en falta durante el proceso de adopción y las primeras épocas  peinando a mi hija.
Tal y como le digo a mi hija, ella es mi musa y mi inspiración, ahora con Talaku.es y Talaku.es/pelo-afro empiezo un proyecto laboral que me une aún más a ella y en el  que he puesto todo mi amor.

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16/5/14

llenando el vacío con la necesidad de agradar

Muchas personas adultas, que fueron adoptadas, hablan de su necesidad de agradar a los demás para sentirse ellos mejor. Algunos hablan de épocas concretas (niñez, adolescencia) en las que sentían esa necesidad, otras siguen sintiéndola.


Estas actitudes responden a su miedo al rechazo. Ya que fueron en su momento rechazados por sus progenitores pueden pensar que van a serlo siempre por otras personas. Suelen pueden presentar una hipersensibilidad a los comentarios de los demás y a vivirlos como una crítica. Atienden exageradamente a las señales de los demás respecto a la posibilidad de que les  aprueben  o no. Necesitan sentirse queridos por todos y en todo momento y hacen lo posible por conseguirlo incluso pasando por encima de sus propias necesidades.





Antes que comenzara mi búsqueda de mi familia biológica - la búsqueda de mis raíces - mi vida había estado llena de altibajos. mientras buscaba a mi madre biológica, empecé a pensar en los motivos por los que había tomado ciertas decisiones en mi vida; decisiones que alteraron negativamente mi vida. Empecé a buscar vínculos entre el hecho de haber sido adoptada y mis malas decisiones.

Busqué y busqué, y únicamente me acerqué a pequeñas chispas de posibles conexiones. Nada concreto que decir cómo "ESTA es la razón por la que podría haber hecho eso". Hablé con un consejero sobre las posibles conexiones, y me dijo que podía existir alguna. Pensé que podía esbozar mis pensamientos para aquellos adoptados que estén buscando respuestas a sus opciones en la vida. Estas opciones pueden tener relación con la adopción o quizás no. Cada uno puede sacar sus conclusiones a partir de sus experiencias.

Cuando era una niña pequeña deseaba agradar a la gente. Especialmente a aquellos que me querían y cuidaban. Recuerdo muchas veces poniendo mis platos en el lavavajillas, limpiando la cafetera, y luego contando a mis padres lo que había hecho. Ansiaba que me alabaran. Era muy pasiva. Hacía todo lo que mis padres querían que hiciera.


Mi mamá me apuntó alas chicas guía (Girl Scouts). No me gustaba pero no quería que mi madre se molestara, así que me quedé. Yo fui la hija que no hizo nunca nada mal. Hasta que cumplí 17. Mirando hacia atrás, me pregunto si hay una relación entre la adopción y el deseo de ser alabada por parte de mi familia adoptiva. He leído libros sobre adopción que hablan que establecen que las personas adoptadas tienen un sentimiento de tristeza relacionado con la separación de su madre biológica. El vínculo innato de rompe. ¿Inconscientemente creí que el vínculo entre mis padres adoptivos y yo se había roto también? ¿Es esa la razón por la que quería complacerles siempre?
He echado la vista a tras a mi vida, y hay un patrón definido de momentos en los que he querido complacer a los demás. Incluso a costa de las personas a las que amo. Sentí siempre un vacío en mi vida que no sabía cómo llenar. Un vacío donde mi madre biológica había estado. Siempre recibí atención y alabanzas. ¿No debería esto haber llenado este vacío? Pensé que lo haría, pero no fue así. Siempre busqué la atención y la alabanza, incluidas de aquellas personas a las que debería haber apartado. Tenía una necesidad insaciable de sentirme querida, y esa necesidad se saciaba en ese momento para volver a aparecer poco después.

Aún sigo intentando entender porque tomé las decisiones que tomé. Pero siento que hay una relación directa entre ser una persona adoptada y sentir la necesidad de gustar y ser alabado para poder llenar ese vacío.
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4/5/14

mi primera kafala

Este artículo fue escrito y publicado en la revista Niños de Hoy en un número (el 47) de finales de 2012 en el que dedicaron una monografía sobre la kafala en Marruecos y se publicaron diversas experiencias. En al revista lo publicaron bajo el título de "Madre tenaz: un proceso complicado". Su autora lo ha publicado también en su blog y nos ha permitido publicarlo aquí añadiendo además una pequeña revisión al final del mismo.


Al Fatiha es la oración de apertura del Corán, dice algo así como guíame por el camino recto… me parece simbólico. En ir de la crèche al juzgado tardaba lo que en recitar mentalmente una vez esta oración, a veces en un día la recitaba 10 veces, ida y vuelta del juzgado.

Cuando empecé con el proceso de adopción tenía preferencia por adoptar en un país africano porque había estado allí trabajando y me sentía vinculada especialmente a este continente. Tuve que ir descartando países por no cumplir los requisitos que exigían y finalmente que quedaron dos, Etiopia y Marruecos. Para decidirme decidí visitar las distintas ECAI, incluso plantearme países en otros continentes si es que me parecían mejor opción. De todos los países en los que podía adoptar el único que conocía y había visitado era Marruecos.

Asistí a una reunión en la asociación IMA donde dos madres que ya habían hecho una kafala nos explicaron el proceso y fue después de esta explicación que me decidí por Marruecos. Como supongo que le pasará a mucha gente me daba miedo tener que tramitar el proceso yo sola, pero por otra parte me encantó como hablaron de su proceso de adopción, de los niños y las crèches (los centros donde se encuentran los menores de 6 años), y me gustaba poder controlar el proceso tan de cerca.

Cuando por fin tuve el Ci las informaciones sobre los procesos en Marruecos eran bastante desalentadoras, no asignaban niños en las ciudades donde se había dirigido la mayoría de familias, había familias estancadas en medio del proceso sin saber cómo terminaría… así que esperé.

Esperé y desesperé un poco, hasta que decidí intentar contactar con nuevas ciudades para ver las posibilidades. Así fue como por casualidad encontré a mi hijo.

Mi madre y yo llegamos a Marruecos después de un primer contacto telefónico y no conocíamos nada de la ciudad en la que estábamos, eran solo las 7 de la tarde y salimos a comprar agua y dar un paseo. A los dos pasos nos encontramos frente a la puerta de la crèche y pensé que mi niño seguramente estaba ya allí dentro. En ese momento hablamos que el proceso podía durar un poco ya que no conocíamos ningún antecedente de kafala en ese juzgado pero que una vez empezado, ese sería el niño y no lo podría dejar.

Por la mañana, ya dentro con la asistente social y después de hablar un rato me dijeron que había solo un niño que podía ser kafalado, y me preguntaron si quería verlo. Casi antes de poder decir que si me lo pusieron en brazos. Era un bebe muy pequeño, mucho más de lo que me había imaginado que sería y temblaba. No me atrevía a mirarlo. Entonces mi madre le dijo: ¡Qué ojos tan bonitos que tienes! Y entonces levantó la cabeza y me miró… y si… tenía unos ojos preciosos, enormes y negros.


El camino no fue nada recto.

Desde esa mañana de la asignación hasta que me dieron su kafala y pudimos empezar a tramitar el pasaporte y el visado para llegar a casa pasaron 18 meses.

No podría explicar la causa exacta de que el proceso se alargara tanto, fueron muchas cosas. Por una parte los extranjeros que habían realizado una kafala en ese juzgado no hacían los seguimientos requeridos por el juez, por otra parte el hecho de ser monoparental tampoco ayudó mucho ya que era el primer caso que se daba en el juzgado y siempre me sorprendía algún puente o vacaciones… tampoco ayudó que los papeles del niño se perdieran en el juzgado y aparecieran meses después en la carpeta de otro niño. Fue duro, fue difícil, muchos viajes a Marruecos, mucha desesperación, pero aprendí muchas cosas.

No esperaba cuando empecé que el proceso fuera a ser así, que debería hacer yo todos los papeles, incluso redactarme mis propias demandas y recursos (con la inestimable ayuda del escribano público), ni tenía ni idea que llegaría a moverme por un juzgado marroquí con la seguridad que llegué a hacerlo (yo, que me perdía en mi propia ciudad), no tenía ni idea de las preguntas que llegarían a hacerme, ni sabía las muchas cosas que viviría en la crèche, , ni las personas que llegaría a conocer, ni cómo podía cambiarte un proceso así y afectar a un niño tan pequeño. Cuando empecé, no tenía ni idea de nada.

Mi hijo a veces me recibía con besos y una sonrisa, otras veces enfadado, otras me pegaba y luego me abrazaba y se ponía a llorar. Cuando me iba me buscaba detrás de todas las puertas de la crèche y se quedaba sentado en una esquina sin querer hablar con nadie. Un día que llegué me dijo su primera palabra, se acercó al verme en la puerta, me señaló y dijo: ¿titi? (¿te sientas?).

Cuando empezó agosto y el juez se fue de vacaciones perdí la esperanza de llegar a obtener la kafala, me volví a casa y me despedí de todo el mundo.

Pero volví al cabo de un mes otra vez e hice el interrogatorio con la policía (dos días seguidos…) porque las entrevistas que había hecho antes con las otras autoridades no habían sido suficientes y el juez dijo que firmaría. Y un lunes por la mañana cogió la hoja verde de un montón, la firmó y salió del despacho para dársela a su secretario. Cuando entré en la crèche con la copia de la sentencia en la mano se la leyeron todas las cuidadoras y empezaron a gritar yu-yu. Esa noche lo celebramos comiendo harira y dulces con ellas mientras todos los niños dormían.

El día siguiente salimos de la crèche y mi hijo durmió una siesta de 4 horas en la cama del hotel. A partir de aquí la logística fue un poco más complicada, era Ramadán y todos los restaurantes estaban cerrados hasta la puesta del sol, coordinar las mega-siestas con los horarios del juzgado para conseguir los documentos para el pasaporte era complicado y yo estaba agotada del proceso, así que el trámite lo terminó un abogado.

Finalmente un viernes de mi segundo Ramadán en Marruecos, a las 4,30h de la tarde, conseguí el pasaporte de mi hijo. Estábamos sentados en un banco delante de la ventanilla del funcionario esperando a ver si ese día nos podía hacer el pasaporte y entonces le llamaron, me miró y me dijo: El Gobernador quiere verte. Subimos y subimos escaleras hasta llegar a su despacho. Solo quería saber cómo eras, me tengo que asegurar que no lo quieras para algo malo – cogió al niño en brazos y lo levantó en el aire – a la chance!. Y firmó el pasaporte.

Y salimos del edificio con un sol enorme de setiembre que empezaba a bajar del cielo y fue como un final de película en tecnicolor.

Bueno, evidentemente no fue el final de los trámites, también tuvimos problemas con el visado de entrada en España, por algún problema denegaron la primera petición de visado y lo que debería haber tardado 4 días tardó 21… pero llegamos a casa en octubre.


Hemos hecho los seguimientos en el Consulado que ha pedido el juez desde Marruecos. De forma más informal envío fotos a la crèche y mantengo correspondencia con la asistente social. No me gustaría que ninguna familia más, ni ningún niño, tuviera problemas porque yo no hago los seguimientos… tampoco me gustaría que pensaran que me lo llevé para hacerle algo malo.


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Desde que redacté este texto para la revista Niños de Hoy han pasado un par de años. justo en ese momento, en el que escribía eso había empezado mi segunda kafala en Marruecos, una kafala que, gracias a la experiencia de la primera esperaba mucho más tranquila... y realmente ha sido mucho más tranquila, pero no porque haya sido un proceso más fácil sino por eso que supongo llaman "ser más maduro". Cuando escribía ese artículo ya tenía al que iba a ser mi segundo hijo asignado. Recuerdo como entonces decidí no contarlo, decidí no hacerlo casi ni a los miembros de mi familia y solo a unos pocos amigos, ya que me suponía una tensión emocional demasiado grande, solo de pensar que podía pasar otra vez lo mismo, o peor, ya que era consciente que, aunque la gente de mi alrededor incluso la gente en Marruecos considerara que iba a ser mucho más fácil porque ya tenía un niño en kafala, podía no salir bien.

Y supongo que no salió bien. Después de la asignación, unos cuantos viajes, permanecer un tiempo en Marruecos, y demás cosas que hacemos todos cuando nos encontramos en situaciones así... Un día el niño ya no estaba. Como había pasado en el caso de mi primer hijo pasó una familia por la crèche que decidió ir al tribunal y pedir la kafala del niño. En este caso el juez, otro distinto al de la primera vez, decidió dárselo y en menos de una semana el niño estaba ya con ellos.

Si alguien ha seguido el tema de las kafalas sabrá que se prohibieron las kafalas a extranjeros y que unas cuantas familias, los periódicos hablaban de unas 40 pero seguramente eran más (yo no mantenía contacto con ninguna así que intuyo que a mi no me contaban en ese número e igual le habrá pasado a otras familias), nos encontramos con asignación, algunas veces ya con la mitad del proceso realizado, y sin poder continuar, en un limbo del que nadie sabía sacarnos.

Creo que el juez tomó la mejor decisión. Incluso en ese momento en que me me dio un bajón y me sentí muy triste, sabía que era la mejor decisión. No hubiera tenido mucho sentido tener una pataleta ya que la balanza se inclinaba claramente hacia un lado. Crecer en una crèche no es lo que tiene que hacer un niño, si puede salir debe salir... lo antes posible.

Una vez escribí en mi blog sobre qué eran para mi realmente problemas con la kafala, fue antes de esto... y bueno, sigo pensando los mismo.

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