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15/6/14

¡el pelo afro no es todo igual!

Para todos aquellos padres y madres de niños y niñas con fantástico y desconcertante pelo rizado os traemos esta entrada publicada en el blog de Talaku sobre la clasificación del pelo, porque si, os lo confirmamos ¡no todo el pelo rizado es igual! ¡no todo el pelo afro es igual!

Ya os hablamos de la web y el blog de Talaku cuando Neus, la mamá de Talaku, compartió con nosotros su experiencia de adopción. En esta ocasión copiamos una entrada que publicó hace ya un tiempo con la clasificación del pelo afro.



Que tipo o numero de AFRO tiene mi hijo/a?
La primera vez que oí hablar de que el pelo tenia numero y letra, flipé! jaajajaja No le encontré mucho sentido la verdad... Pero ahora, veo que realmente si tiene mucho sentido, y más yo, que asesoro a personas que  viven a cientos de kilómetros de mi.
Saber si tu niñ@ tiene un 3b o un 4c es muy importante.


Tipos de pelo:
*Tipo 1 : Liso
*Tipo 2: Ondulado
*Tipo 3: Rizado
*Tipo 4: Afro



El tipo numero 4 tiene menos cutículas que el tipo 1, 2 y 3. Eso significa que tiene menos protección. Así que cuidado con el peinado, secado o alisado. 



Iremos directamente al tipo 3 y 4 que son los que nos interesa...
TIPO 3a: (Curly twirly) Espirales definidos, son rizos sueltos, suaves y de circunferencia grande como una tiza de las grandes, fácil de estilizar aunque es susceptible al frizz.
.


TIPO 3b: (Curly spirally) rizos de  menor circunferencia que 3a, circunferencia de marcador, generalmente son rizos abundante.

TIPO 3c: (Curly coily) Los Rizos son muy apretados, con textura fina, el rizo tiene una circunferencia de un lápiz, y textura fina. 



TIPO 4a: Rizos muy pequeños, ya podemos decir que es pelo afro, frágil, crespo y con una hebra delgada. Forma de una aguja de tejer. puede encoger hasta un 75% de su largo.
TIPO 4b: Rizos muy pequeños, la forma seria como una Z, puede encoger un 75% de su largo, textura de algodón, con poco brillo.




TIPO 4c: No tiene rizo, es completamente afro, cabello frágil, poroso y sin brillo natural. puede encoger un 75% de su largo.
El tipo numero 4 tiene menos cutículas que el tipo 1, 2 y 3. Eso significa que tiene menos protección. Así que cuidado con el peinado, secado o alisado. 


22/3/14

¿es fácil adoptar en áfrica?

A menudo nos llega al correo de la web preguntas de este tipo:

- ¿Se puede adoptar en África?
- ¿Es fácil adoptar en África?
- Queremos adoptar en África, ¿Qué tenemos que hacer?

o incluso:

- Quisiera adoptar un africano porque allí se mueren de hambre ¿Cómo tengo que hacer?

ÁFRICA

África es un continente, mayor que el continente europeo o que américa del sur. Un continente en el que conviven (a veces mejor y a veces peor) distintas etnias y en el que se hablan muchas lenguas distintas (más de las que se hablan en Europa). Un continente formado por distintos países con circunstancias y leyes distintas en lo referente a la adopción... y no, no vais a encontrar un Consulado de África en vuestro país, ya que África NO ES UN PAÍS.

- ¿Se puede adoptar en África?

Cada país africano, y hay actualmente 54 países independientes más algunos estados o territorios dependientes o que forman parte de otros estados no africanos, tiene sus propias leyes sobre adopción.

En algunos la adopción no existe, como sería el caso de países que se rigen por las leyes basadas en la ley islámica, Marruecos, o Argelia por ejemplo.

En otros existe la adopción pero no se permite por lo general a personas residentes en el extranjero. En otros se permite pero no hay experiencias de adopciones por parte de extranjeros y por tanto el proceso es incierto, en otros no se dan las garantías suficientes para adoptar en ellos aunque esté mínimamente legislado. Seguramente en muchos de ellos legislar la adopción internacional no ha sido nunca una prioridad.

En algunos, pocos, hay adopción internacional. El principal país africano en el que se realizan adopciones internacionales, es o ha sido hasta la fecha Etiopía.


- ¿Es fácil adoptar en África?

En estos momentos NO ES FÁCIL ADOPTAR en ningún país. Quizás nunca ha sido fácil adoptar, pero en estos momentos hay más personas dispuestas a adoptar, con un expediente abierto, que menores adoptables, especialmente cuando se trata de menores de 3 años y sin problemas de salud.

Los países de origen, y eso está pasando con los países africanos y con todos los países, están endureciendo más los procesos para garantizar que los menores que salen de su país en adopción internacional no tiene otra opción, que los padres y madres no han tenido otra opción  y que esos menores no han tenido otra opción que salir de su país.

Eso es bueno.

- Queremos adoptar en África, ¿Qué tenemos que hacer?

Cualquier persona que desea adoptar, ya sea en su país o en el extranjero, debe seguir el mismo proceso, presentar una solicitud y ser valorado para la adopción... a partir de aquí dependerá del país en el que adopte cómo continúe el proceso. Debe informarse antes de si su proyecto de adopción es o no viable.


- Quisiera adoptar un africano porque allí se mueren de hambre ¿Cómo tengo que hacer?

África es un continente. En África hay bellísimos paisajes naturales y (pocos ya) animales salvajes, desiertos y baobabs, hay grandes ciudades modernas, algunas llenas de polución como la ciudad en la que tú vives, personas que salen por la mañana a trabajar igual que lo haces tú después de tomarse el desayuno, niños y niñas que van a la escuela cada mañana y juegan a futbol por la tarde, familias felices, con sus artistas y músicos y sus manifestaciones culturales, hay gente orgullosa, conflictos armados como los hay en tu continente (abre el televisor), hay gente que no tiene qué comer o acceso a medicamentos, por desgracia eso no es endémico de África, también hay mujeres que dan a luz hijos e hijas que no son deseados, igual que pasa en tu país.

Hay infinidad de ONGs que llevarán tu aportación para que uno de esos niños o niñas no muera de hambre, para que su familia pueda garantizarle un futuro en África, junto a ellos. La finalidad de la adopción no es esa.

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Trámites para adoptar


7/12/13

¿por qué los bebés africanos no lloran?

En esta ocasión os traemos un texto que no tiene que ver con la adopción, trata sobre a crianza, especialmente del trato de los bebes y el llanto en África y el por qué los bebés africanos lloran menos que los bebés europeos. Es una traducción de una texto que puede encontrarse en el blog de J Claire K. Niala. Nos ha parecido interesante compartirlo.
 
La dra. J. Claire K. Niala es una escritora, osteópata y madre que disfruta explorando las diferencias que afortunadamente todavía existen entre las diversas culturas de todo el mundo. Nació en Kenya y creció en Kenya, Costa de Marfil y Reino Unido, hasta volver, ya de adulta a su Kenya natal para criar allí a su hija.
 
Nací y crecí en Kenya y Costa de Marfil. A los quince años me fui a vivir a Reino Unido. Sin embargo, siempre supe que quería criar a mis hijos (cuando los tuviera) en mi casa de Kenya. Y sí, asumí que los iba a tener. Soy una mujer africana moderna, con dos títulos universitarios y la cuarta generación de mujeres trabajadoras, pero, cuando se trata de niños, soy típicamente africana. La realidad es que no estás completa sin ellos, los niños son una bendición y hay que estar loco para evitarlos. En realidad, la cuestión ni siquiera se plantea.
 
Empecé con mi embarazo en el Reino Unido. El deseo de dar a luz en casa era tan fuerte que dejé mis prácticas, mi nuevo negocio y me mudé de casa y de país a los cinco meses de descubrir que estaba embarazada. Hice lo que la mayoría de las madres embarazadas en el Reino Unido hacen - leí vorazmente: "Our Babies, Ourselves" (Nuestros hijos y nosotros), “Parenting Incondicional”, cualquier cosa de Sears – la lista es muy larga (mi abuela me comentó más adelante que los bebés no leen los libros y todo lo que realmente yo necesitaba saber era leer a mi bebé). Todo lo que leía decía que los bebés africanos lloran menos que los bebés europeos. Y estaba intrigada en saber por qué.
 
Cuando volví a casa, observé. Busqué a madres y bebés, y estaban por todas partes, aunque los bebés más pequeños, de menos de seis semanas, estaban principalmente dentro de las casas. Lo primero que noté es que a pesar de estar en todas partes, en realidad es muy difícil ver a un bebé keniata. Por lo general están muy bien envueltos, antes de ser porteados por su madre (a veces el padre). Incluso los bebés mayores que van atados a la espalda están protegidos de la intemperie por una manta grande. Tendrías suerte de ver alguna extremidad, no digamos un ojo o la nariz. La envoltura es como una réplica del vientre materno. Los bebés son literalmente protegidos en un capullo del estrés del mundo exterior en el que están entrando.
 
Mi segunda observación fue de índole cultural. En el Reino Unido, se entiende que los bebés lloran. En Kenia, era todo lo contrario. La norma es que los bebés no lloran. Si lo hacen, hay algo que está terriblemente mal y hay que hacer algo para corregirlo inmediatamente. Mi cuñada inglesa lo resumía así: ”a la gente realmente, no le gusta que los bebés lloren ¿verdad?”
 
Todo tuvo mucho más sentido cuando finalmente di a luz y mi abuela vino de la aldea para visitarnos. Dio la casualidad que mi bebé lloraba mucho. Exasperada y cansada, se me olvidó todo lo que había leído y algunas veces me unía a su llanto también. La solución de mi abuela era simple, “Nyonyo amamántala!“ Esa era su respuesta a cada quejido.

 
Hubo momentos en que se trataba de un pañal mojado, o que la había soltado, o que necesitaba eructar, pero mayormente, lo único que ella quería era estar en el pecho. No importaba si estaba comiendo o simplemente descansando. Yo la porteaba la mayoría del tiempo y dormía (colechaba) con ella, así que esto fue una extensión natural de lo que estábamos haciendo.
 
De repente aprendí el no tan difícil secreto del alegre silencio de los bebés africanos. Era una simbiosis sencilla entre necesidad y conocimiento, que requería la suspensión total de las ideas prefijadas de lo que debería ocurrir y el abrazo de lo que realmente estaba pasando en ese momento. La conclusión fue que mi bebé se alimentaba mucho, mucho más de lo que yo había leído, y al menos cinco veces más que algunos de los programas de alimentación más estrictos que había visto.
 
Sobre los cuatro meses, cuando una gran cantidad de madres urbanas comienzan a introducir los alimentos sólidos como recomiendan algunas guías de alimentación para bebés, mi hija volvió a su estilo de lactancia de bebé recién nacido, mamando cada hora, lo cual fue un shock total. En los últimos cuatro meses, el tiempo entre una toma y otra  había empezazado a espaciarse lentamente. Incluso había comenzado a tratar a pacientes sin que mis senos gotearan o la niñera de mi hija interrumpiera la sesión para hacerme saber que mi hija necesitaba mamar.

 
La mayoría de las madres de mi grupo de mamás y bebés había empezado a introducir arroz para bebés (para alargar las tomas) y todos los profesionales involucrados en la vida de nuestros hijos, pediatras, incluso doulas, decían que era correcto. Decían que las madres necesitaban descansar también, que lo habíamos hecho increíblemente bien por haber amamantado en exclusiva durante cuatro meses, y nos aseguraron que nuestros bebés estarían bien. Algo no me sonaba real e incluso cuando trataba, con poco entusiasmo, de mezclar un poco de papaya (la comida tradicional de destete en Kenya), con leche extraída y ofrecérsela a mi hija, ella no tomaba nada.
 
Así que llamé mi abuela. Ella se rio y me preguntó si había estado leyendo libros de nuevo. Con mucho cuidado, me explicó cómo la lactancia materna era cualquier cosa menos lineal.
 

”Ella te dirá cuando esté lista para comer, y su cuerpo también lo hará.“
“¿Qué voy a hacer hasta entonces?” Estaba ansiosa por saberlo
“Haz lo que hacías antes, Nyonyo, tienes que ser regular”
 
Así que mi vida se desaceleró a lo que parecía un punto muerto otra vez. Mientras muchas de las madres de mi grupo se maravillaban de cómo sus hijos dormían durante más tiempo ahora que habían introducido el arroz para bebés, e incluso se aventuraban con otros alimentos, yo me despertaba cada una o dos horas con mi hija, y tenía que decirle a mis pacientes que la vuelta al trabajo no iba a ser como había planeado.
 
Pronto me di cuenta de que, inconscientemente, me estaba convirtiendo en un servicio de apoyo informal para otras madres. Mi número de teléfono pasaba de mano en mano y muchas veces, mientras daba de mamar a mi bebé, podía oírme a mí misma diciendo: “Sí, sólo tienes que seguir amamantándola. Sí, incluso aunque acabes de darle de mamar. Sí, posiblemente no seas capaz ni de quitarte el pijama en todo el día. Sí, todavía necesitas comer y beber como un caballo… No, ahora puede que no sea el momento de volver a trabajar si puedes permitírtelo.“ Y, por último, le aseguraba a las madres: ”Va a ser más fácil a partir de ahora.” Yo misma tuve que creerme esto último, aunque para mí, todavía no se había vuelto más fácil.
 
Aproximadamente una semana antes de que mi hija cumpliera cinco meses, viajamos a Reino Unido para una boda y para que conociera a la familia y amigos. Como tenía muy pocas exigencias, podía mantener fácilmente su horario de alimentación. A pesar de las miradas desconcertadas de muchos extraños cuando alimentaba a mi hija en diferentes lugares públicos (la mayoría de las designadas salas de lactancia estaban en baños que yo no habría utilizado para mí misma), nosotras seguimos adelante.
 
En la boda, la gente de la mesa donde nos sentamos señalaba: “Es un bebé muy tranquilo, aunque come mucho”. Yo guardaba silencio. Otra mujer comentó, “Leí en algún sitio que los bebés africanos no lloran mucho”. No pude evitar reírme.


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