Mostrando entradas con la etiqueta charlas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta charlas. Mostrar todas las entradas

17/10/14

próxima charla del ICAA: Incondicionalidad y pertenencia en las familias adoptivas

El próximo 5 de noviembre en Barcelona se va a llevar a cabo una nueva charla del servicio de post-adopción en Cataluña, en esta ocasión "Incondicionalidad y pertenencia en las familias adoptivas".

Como hemos hecho en otras ocasiones intentaremos haceros un resumen de la charla y colgarlo en el blog.

Recordad que podéis encontrar información sobre las distintas charlas y actividades que se realizan en toda España en la AGENDA de la web.

También tenéis información sobre los servicios de ayuda en la post-adopción que facilitan las distintas comunidades autónomas en la web.


12/6/14

identidad y adopción transracial - primera parte (charla organizada por ICAA)

El pasado día 5 se realizó en Barcelona una charla, organizada por el ICAA (INstitut Català de l'Acolliment i l'Adopció), sobre la identidad y adopción transracial. La adopción transracial o interracial es aquella en la que los padres adoptivos son de una raza distinta al hijo o hija adoptado, esto se da tanto en adopción internacional como también en adopción nacional en España.

La charla se centraba en la creación de la identidad en los menores adoptados transracialmente, concretamente en la formación de una identidad racial sana, siguiendo ya alguna de las charlas que se han dado como la que se hizo el año pasado titulada Identidad y orígenes. En realidad la charla se dividía en dos, la primera parte llevada a cabo por Montse Rius Ruich, psicóloga del equipo de adopciones de Fundació Eulàlia Torras de Beà , y la segunda parte en la que contó su experiencia como adoptada transracial, Cari McCay, que fue adoptada en una adopción nacional en España en los años 70.

Como siempre que podemos, y para todos aquellos que no pudieron asistir o no podrán ver el video en cuando se cuelguen en la web del ICAA, os traemos un pequeño resumen de la charla.




Como siempre la charla fue muy, muy interesante aunque me perdí los primeros minutos ya que google me mandó a otro cruce entre calles... Cuando entré, si no me equivoco, estaban hablando sobre los problemas de identidad de las personas adoptadas transracialmente ligado también a la herida primaria debida al propio abandono antes de ser adoptado.

Para ayudar al menor a formar su identidad de una forma positiva deben cumplirse tres puntos:
  • Establecimiento del vínculo, un apego seguro entre el menor y sus familia adoptiva.
  • Respeto por los orígenes. Y no solo respeto sino ser capaces de entender qué puede lleva a una mujer a abandonar a un hijo o hija.
  • Conocimiento y comprensión de la diferencia. La raza no debe definir la identidad pero es una parte importante.
Montse Rius apuntó que las primeras adopciones transraciales se dieron en Estados Unidos y en Suecia debido principalmente a dos factores: el descenso de menores "blancos" adoptables y el cambio de mentalidad respecto la adopción como algo que debía permanecer oculto. Pero no fue hasta los años 80 que se empezaron a realizar estudios sobre estas adopciones transraciales y se detectaron conflictos de identidad relacionados con una identidad racial negativa. Tanto es así que hay algunos países en los que se prioriza que los menores sean adoptados por familias de su misma raza, ya que la adopción transracial es una dificultad más añadida al hecho de la adopción.



Un niño o niña se da cuenta desde el primer momento de la diferencia, incluso los bebes que no son conscientes de su propia raza ven la diferencia entre los cuidadores que ha tenido hasta el momento y sus nuevos cuidadores. A muchos de ellos enseguida esa diferencia les angustia. Hay niños y niñas que intentan cambiar la forma de los ojos de su madre, algunos quieren vestirse únicamente de blanco o llevar siempre manga larga o dicen que no son guapos porque no se parecen a sus padres.

Cuando llega la adolescencia les cuesta más identificarse con sus compañeros, los que deberían ser sus iguales, ya que no son iguales que ellos. Tienen incertidumbre sobre como van a ser al crecer ya que no tiene un referente en casa y también sobre si van a gustar a los otros.

Cuando son ya adultos también se preguntan si van a ser rechazados por su raza. Al presentar un currículum o al realizar una entrevista de trabajo o al querer alquilar una vivienda...

La diferencia genera confusión en el sentimiento de pertenencia al grupo, ya sea la familia, los amigos o la sociedad, a pesar de los mensajes que transmitan los propios padres adoptivos. En este caso es distinto a el sentimiento que pueden tener los menores inmigrantes, en este caso su identidad es mucho más coherente ya que en su familia hay personas a las que se parece físicamente, tiene su misma raza y comparten su misma cultura. Además suelen relacionarse con otras personas fuera de su núcleo familiar que también comparten todo eso y por tanto tiene modelos claros que les ayudan a formar su identidad.



Los niños y niñas adoptados pueden rechazar el contacto con personas de su raza, pueden rechazar también cualquier comentario respecto o sus orígenes o su raza, pueden dibujarse a sismos blancos o con los ojos redondos... En la adolescencia pueden querer relacionarse únicamente con personas de su mismo origen étnico o querer viajar al país de origen, pero esto muchas veces aún les genera más confusión ya que si bien comparten una misma raza no comparten una misma cultura y se dan cuenta que tampoco pertenecen al grupo. Es lo que se llama "niños oreo" o "niños banana", negros o amarillos por fuera y blancos por dentro.

La diferencia racial es dolorosa ya que es un recordatorio constante de su historia, del hecho que no son hijos biológicos de sus padres adoptivos y que su madre (y el padre) biológico no pudieron cuidar de él o ella. La diferencia muestra a todo el mundo que fue adoptado y eso puede condicionar sus relaciones sociales. Cuando la gente en la calle pregunta por la raza no solo pregunta por eso sino por su historia y su adopción.

Se comentó que generalmente los niños y niñas adoptados transracialmente durante su infancia reciben una trato de discriminación positiva: es el niño que recibe un caramelo, es al que se deja pasar en una cola... despierta cierta tristeza y compasión cosa que puede afectar a su autoestima.

A la vez tiene riesgo de ser objeto de racismo y prejuicios sociales que afectarán en la construcción de su identidad. Según la asociación UME-ALAIA, asociación de familias adoptivas de Gipuzcoa, un 72% de los menores adoptados ha recibido discriminación racial en la escuela, ese número es superior a la discriminación que reconocen haber recibido por el hecho adoptivo. Esta discriminación les hace sentir de nuevo excluidos y marginados del grupo, afectando la visión que tiene de ellos mismos, y además es muy difícil que se lo cuenten a sus padres.

Los prejuicios sociales se transmiten a través de comentarios que recibe de las personas que le rodean y también de la imagen que genera la televisión, en noticias, programas, dibujos, etc...

¿Cómo debemos los padres tratar la diferencia?

Es importante que los padres hablen sobre la diferencia, no hacerlo de forma constante pero estar atento y aprovechar los momentos en los que salga el tema para hablar sobre ella. La clave es encontrar el punto justo. Si los padres transmiten que ellos aceptan la diferencia el niño o niña también la aceptará. Para ellos hay muchos materiales que pueden ayudar, películas, cuentos, etc...

Hablar sobre el porque de esta diferencia implica hablar de la madre biológica, también del padre, no del país de origen. Una persona no es negra porque nazca en África, no tiene los ojos rasgados porque nazca en China...


Es importante que los padres puedan transmitir empatía hacia el hijo o hija, transmitir que se es consciente que la diferencia racial es dolorosa. Es cierto que todos somos iguales independientemente de nuestro aspecto pero no podemos quedarnos únicamente aquí.

Señalar los parecidos, ya que es cierto que los hijos  acaban pareciéndose a sus padres adoptivos, las expresiones, la forma de hablar, etc... Y eso refuerza el sentirme más arraigado a la familia.

Dar un modelo adecuado en las respuestas que se dan a las preguntas intrusivas. Hay muchos tipos de respuesta (informativas, responder con una pregunta, desviar la atención sobre del niño, etc...) pero es importante saber cómo se va a quedar más tranquilo el niño o niña, y sobretodo es importante poder hablar luego sobre esa pregunta/respuesta con nuestro hijo o hija.

Facilitar el contacto con gente de su misma raza ya que pueden ayudarle transmitiéndole su experiencia. Que los padres tengan amigos en su entorno de la misma raza u otras favorece al creación de una identidad positiva. También que en casa se valoren otras culturas a al dominante, se escuche música, lean libros, etc... ayudará a la formación de su identidad racial.

Se debe reconocer la existencia del racismo. Es bueno preparar al hijo o hija para la discriminación, advertirles de las situaciones, transmitirles que tiene derecho a defenderse, enseñarles cuando deben responder y preparar respuestas, cuando deben actuar y nunca nunca permitir ningún comentario racista, hacia ellos o su raza o hacia cualquier otro grupo racial o étnico.


Conseguir asimilar y vivir con todo esto implica aceptarlo, aceptar cómo es uno mismo y las situaciones que nos han tocado vivir como base para construir la identidad.


Como final de esta parte queremos remarcar una frase que se dijo. El éxito de la adopción no pasa por ser 100% de una familia o de un país, sino por construir una identidad hibrida.







También puede interesarte:
Adopción interracial
Resumen de la charla: Adopción - Identidad y orígenes
Resumen de la charla: Dilemas éticos de la adopción
Resumen de al charla: identidad y adopción transracial (2ª Parte)

9/10/13

nueva charla del ICAA el 5 de noviembre

Como alguna otra vez había familias interesadas en asistir a las charlas que no recibían los correos del ICAA, os aviso que hay programada una nueva charla para el día 5 de noviembre, Adopción, un compromiso de todos, que dará Pilar Rahola.
 
Es necesario inscribirse.
 

1/8/13

vídeos de las charlas del ICAA

Os informamos que ya están disponibles en la web del ICAA las grabaciones de las ponencias que se organizaron desde el Servicio de Atención Postadoptiva los meses de abril y junio de este año.

Encontrareis los vídeos de las charlas, así como las del año pasado, en el siguiente enlace: www.gencat.cat / benestarsocialifamilia / adopciones / POSTADOPCIÓN, en el apartado Multimèdia.

También se pueden encontrar las presentaciones, en PowerPoint, de las charlas realizadas por la Sra. Esther Grau y la Sra. Marta San Martino en la misma web, en el apartado Bibliografia i material de difusió -> Materials de les conferències.


 


También puede interesarte:
Resumen de la charla: Adopción - Identidad y orígenes
Resumen de la charla: Dilemas éticos de la adopción
Resumen de la charla: Adopción transracial

25/7/13

dilemas éticos de la adopción (charla organizada por el ICAA)

En esta ocasión os presentamos una resumen de una charla de Francesc Torralba Rosselló organizada por el ICAA (Institut Català de l’Acolliment i l’Adopció), organismo responsable de las adopciones en Cataluña y sobre los Dilemas Éticos de la Adopción.
 
 

Francesc Torralba es Doctor en Filosofía y en Teología. Dirige la cátedra ETHOS de la Universidad Ramón Llull dedicada a la ética de las organizaciones. Es profesor de ética en esta universidad e imparte cursos en otras universidades en España y distintos países de Sud-América. y forma parte de distintos comités de ética, uno de ellos es Aldeas Infantiles SOS que acoge menores en situación de vulnerabilidad social.Ha escrito más de cincuenta libros y parte de su obra ha sido traducida al francés, al alemán y al italiano. Imparte cursos y conferencias por todo el mundo y asesora a distintas organizaciones no lucrativas. Entre sus últimas publicaciones, El arte de saber escuchar, El sentido de la vida y Sosegarse en un mundo sin sosiego. Es además padre adoptivo, junto a su esposa, de un niño procedente de Ucrania adoptado a los 4 años de edad.
 
El Dr. Francesc Torralba empezó la charla comentando los tres puntos de vista cómo afrontaba el trato de la adopción, en primer lugar como teórico y profesor de ética, pero también como padre adoptivo, hecho que hacía que lo llevara a un ámbito personal, y por otro lado como profesional miembro de comités de ética de asociaciones relacionadas de una o otra manera con el acogimiento y con la adopción.

Comentó que hay muchas formas de adoptar, intenciones muy diversas, y que los padres adoptivos se enfrontan en muchas ocasiones con dilemas de los que solo pueden hablar entre ellos, tanto durante el proceso de formación como durante la adopción y la post-adopción. Habló sobretodo sobre adopción internacional, sobre los problemas éticos a los que se han enfrontado los padres y madres adoptivos durante sus procesos, sobre como se ha informado sobre el menor y sus características, sobre cómo se ha llevado a cabo el proceso, etc...

Cuando uno se plantea la ética de una cuestión se plantea el fin y la forma. En principio la adopción sería una acción buena, ya que su fin es ofrecer una familia a un menor que no la tiene, un menor que necesita para desarrollarse correctamente un entorno de acogida que no se le puede dar en su país de origen. El hecho de que haya personas dispuestas a abrir su puerta a un extraño debe clasificarse de bueno, sin embargo debe profundizarse en las intenciones y la forma cómo se realiza esta adopción. Puede darse el caso que la adopción en si sea un acto bueno pero la forma cómo se realiza no lo sea.

Puso como ejemplo el hecho de educar, educar en sí es algo bueno, pero si se utiliza la discriminación por sexo, o no se permite entrar en las escuelas a los niños negros, o se insulta y se utiliza la violencia para educar, la forma en la que se ejerce deja de ser buena. Si el fin de educar es adoctrinar, convencer a otro de mi ideología o convertirlo en lo que yo quiero, la acción de educar deja de ser ética también.

Todas las personas que deciden adoptar deben reflexionar sobre las razones por las que quieren adoptar y deben reflexionar sobre cómo. Comentó que muchas personas que llegan a la maternidad o paternidad biológica no hacen una reflexión sobre ello, muchos llegan allí porque toca sin reflexionar sobre lo que implica esta maternidad o paternidad.

El fin principal de la adopción debería ser dar una familia, un tiempo y un espacio, a un menor para que pueda desarrollarse. Puede haber muchas otras motivaciones, tener un hijo que por la vía biológica no ha llegado, llenar un vacío, conseguir gratitud o compensación... pero estos deberían ser fines secundarios o a posteriori pueden generar muchos problemas en la familia.

La finalidad final de todo el proceso de adopción, el tiempo y el espacio ofrecido, es que los niños y niñas crezcan y sean autónomos para poder emanciparse.

Sobre la forma, hay diversas fases. Una de ellas la etapa pre-adoptiva, la que implica la obtención de la idoneidad. ¿Cuales deben ser los elementos para discernir si una persona es apta o no para adoptar a un menor? Si hay adopciones frustradas y procesos de ruptura de la familia, es porque esta idoneidad no se dio con el suficiente rigor. A muchas familias les molesta este proceso, esta burocracia, el dinero que supone, mientras hay un niño o niña esperando. Pero este proceso de idoneidad es necesario y debe ser riguroso, no un puro trámite sino un proceso de análisis a fondo ya que puede servirnos para reflexionar sobre el fin que nos lleva a adoptar un menor y este autoanálisis que nos permitirá evitar futuros problemas.

 

Otra cuestión es ¿en que momento debe dar el menor su consentimiento a esa adopción? En algunos países a partir de una edad el menor debe dar el consentimiento a la adopción, puede negarse, pero ¿cuando es un menor suficientemente consciente de todo lo que implica? ¿puede entender las consecuencias para su futuro si se niega?

Habló también sobre el tema de los "catálogos" de niños y niñas que se encuentran en algunos países, en los que los padres y madres escogían (o escogen) el menor en función de una fotografía con un informe que pocas veces pueden llegar a entender. Los menores menos agraciados o con alguna malformación, o los más mayores, no salen de los orfanatos. Esto vulnera los principios fundamentales de la ética que hay en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. ¿Qué tipo de paternidad o maternidad es esta? El fin no es satisfacer la necesidad de los padres de tener una niña, de tener un bebé de una edad determinada, de unas características físicas determinadas, sino que el fin es dar un hogar a un menor. ¿Con los hijos biológicos se siguen los mismos razonamientos? Los deseos pueden ser legítimos, pero el fin deja de ser ético. Si una vez adoptado y en casa resulta que tiene un problema de salud que no salía en el informe ¿qué harán estos padres? ¿Llevarlo a la puerta de le Generalitat o asumirlo como harían con un hijo biológico?
 
En resumen, respecto a la forma, la adopción es ética cuando nadie es obligado a adoptar, la adopción debe ser un acto libre para poder considerarse ético, respeta la decisión del menor cuando sea capaz de darla, y cuando respeta la equidad, los padres deben tener derecho a adoptar y los niños y niñas deben tener derecho a ser adoptados.
 

 
Otro proceso que genera muchos debates es el de la integración. En el momento de adoptar un niño o niña de otro país, que procede de otra cultura, con otra lengua, otras costumbres... ¿no se le está robando su identidad? Nosotros lo acogemos con una herramientas culturales, toda la riqueza cultural previa que pueda tener el niño o niña, sobretodo en niños algo más mayores, ¿debe mantenerla? En algunas ocasiones el menor rechaza este pasado ya que le recuerda episodios dolorosos vividos e insistir le genera un dolor ¿debe intentar mantenerse en este caso? La integración en la familia no debe tratarse de la exclusión del pasado y su anterior identidad, sino mantener y desarrollar estas dos identidades, sobretodo si no resulta perjudicial para el menor.

Otro de los debates es referentes a la revelación de la verdad que debe ser desde el inicio en la medida que lo pueda digerir. Si se miente al niño o niña para evitar su sufrimiento, siempre llega un momento en el que descubre la verdad. Todo el mundo tiene derecho a conocer sus orígenes, y es bueno que los conozca lo antes posible, ya que no hay identidad sin memoria. Es posible que no los conozcamos y solo podemos hablar de lo que sabemos, o a veces lo que sabemos es muy difícil de digerir. En este último caso se trata de decirle la verdad pero de forma que pueda ir digiriéndola.

En todo el proceso post-adoptivo, después de la adaptación, se general otros debates, por ejemplo la celosía entre hermanos adoptados y biológicos. No es solo la celosía normal entre hermanos, que deben compartir espacio, juguetes, padres, etc... Sino que el hijo adoptado tiene otros extras. Un hijo o hija adoptado cuando llega a la familia quizás necesita atención especial, puede necesitar más tiempo, puede necesitar ir al médico o otra ayuda de profesionales. Además debe aprender nuevos hábitos y quizás los padres deben ser más permisivos que con los hijos que ya tienen. Todo esto genera agravio comparativo que acaba generando un rencor entre los hermanos.

Concluyó diciendo que respeta las personas que han decidido que no pueden asumir la adopción, refiriéndose a las adopciones truncadas, pero debe evitarse que esto se repita. Es necesaria la rigurosidad en el proceso de idoneidad y el soporte psicológico y terapéutico a la familia antes de llegar a la ruptura.

Consideró básico crear bancos o depósitos de experiencias, que pueden ser muy útiles para otras familias que pasan por lo mismo, sobretodo de experiencias que no son tan buenas, y permitan ver cómo otras familias han actuado ante los mismo problemas y que soluciones o no han encontrado.


25/6/13

adopción: identidad y orígenes (charla organizada por el ICAA)

El pasado día 18 de junio tuvo lugar una charla organizada por el ICAA (Institut Català de l'Acolliment i l'Adopció), organismo encargado de la adopción en Cataluña, dentro de las actividades que desarrolla para la formación y ayuda a las familias en temas de post-adopción. En este caso la charla la dio Marta San Martino Pomés, psicóloga de la Fundación Vidal i Barraquer, entidad encargada de la formación de familias para la adopción internacional y especializada en terapia para niños, niñas e adolescentes adoptados. En la charla se trataba el tema de cómo tratar los orígenes del menor y cómo afecta en la formación de su identidad.

La charla podrá encontrarse pronto (esperamos) colgada en internet, aunque solo en catalán. Aquí os hacemos llegar un resumen comentado por una de nuestras usuarias de la web que pudo asistir a la misma.

La charla, que duró dos horas, se hizo corta y se quedaron muchos temas por hablar pero fue muy amena y, aunque con algunos aspectos más teóricos, principalmente práctica cosa que agradecieron muchos padres de los que estaban allí.

Marta San Martino empezó hablando de la tríada de la adopción: padres, hijo, progenitores biológicos. Aclaró que más tarde trataría el tema de cómo nombrar a los progenitores y cual era el nombre que ella consideraba mejor para hacerlo, aunque como siempre cada caso es diferente.

Para quien no esté familiarizado con el término tríada de la adopción se habla de ello en referencia a que el niño o niña tiene unos padres (los adoptivos) que realizan las funciones de padres sociales y son los que reconoce como a su familia y, además, tiene unos padres biológicos, que en algunos casos han realizado funciones de padres sociales pero no en todos, y que son los que le han dado la vida y sus características físicas. A partir de aquí el menor forma su identidad. Además existe una relación, aunque no sea física, entre los padres adoptivos y los biológicos.

 

Aunque al charla no trataba sobre la creación del vínculo ni del apego, siguió tratando este tema ya que cómo comentó antes de tratar los orígenes es fundamental haber creado un vínculo seguro. En este momento leyó una cita de R. Grinberg en la que se explicaba que, aunque el miedo a ser abandonado por los padres lo tienen todos los niños y niñas, para los niños y niñas adoptados esto no es una fantasía ya que ya les ha ocurrido antes. Habló del abandono como nexo común a todos los adoptados, ya que antes de ser adoptados han sido abandonados y es esto lo que crea el vacío y no la adopción (que debería ser la cura a este abandono). Habló de el duelo que deben hacer estos niños y niñas por este primer abandono y leyó otra cita, en esta ocasión de Fabrice Delfieu y Joëlle Gravelainel que decía que no se puede construir una identidad sobre el vacío.

A partir de estos temas, el vínculo, el abandono y el duelo dijo varias cosas interesantes sobre cómo hablar y cuando a los niños y niñas sobre sus orígenes.

Comentó que un niño o niña que pregunta lo hace porque se siente seguro, ya que su vínculo con los padres le da seguridad y aunque sepa la respuesta sabe que tiene suficiente fuerza para soportarla. Que un niño que no pregunta, o el que pregunta pero no lo pregunta todo, crea sus fantasías sobre su familia y el abandono y que estas fantasías son siempre destructivas, por ello es importante hablar con el niño o niña, crear una buena comunicación, ya que hacerlo ayuda a poner límite a estas fantasías destructivas.

Es importante que los padres adoptivos sepan que cuando el niño o niña pregunta no lo hace  porque busque unos padres sino que lo hace para llenar un vacío, el hueco que le falta para crear su identidad. Es importante que los padres incluyan a la familia biológica en las respuestas que dan a las preguntas (y que respondan lo que se les pregunta, no hace falta dar toda la información en la primera pregunta...).

Entonces empezó a hablar sobre las distintas etapas en al infancia y adolescencia de la persona adoptada y cómo entiende la adopción y los orígenes en cada una de las etapas, poniendo ejemplos reales y tratando preguntas reales que se hacen los niños y niñas.
 
La primera fase de la que habló fue la etapa hasta los 3 años, en la que el niño o niña oye hablar de la adopción a los adultos, ve fotos o vídeos de cuando se le fue a buscar, se le leen cuentos... y vive la adopción como algo anecdótico.
 
A partir de los 4 años empieza una segunda fase, que ella dividió en dos, la primera hasta los 9 años y la segunda durante la adolescencia. En esta segunda fase la adopción la vive el niño o niña como un hecho esencial consecuencia del abandono.
 
En la primera parte de esta fase, hasta los 9 años, comentó que debe ponerse palabras a los sentimientos o preguntas del niño de forma que se pueda reconducir ese sentimiento de abandono, no decir mentiras nunca , solo contando las cosas que sabemos seguro que sucedieron. Debe quitarse la culpa al niño o niña de ese abandono y evitar los juicios de valores.
 
Es importante durante esta etapa hablar del deseo de los padres de tener un hijo o hija, reafirma la exclusividad (eras tú y no otro niño) pero sin usar la palabra escoger ya que eso puede llevar al niño o niña a pensar que si fue escogido puede ser rechazado.
 
Antes de los 9 años recomendaba filtrar los datos que puedan ser complicados o difíciles de entender, no engañar pero si proteger.

 
 
Durante esta parte comentó como consideraba que debía llamarse a la madre biológica, entendía que progenitora era un palabra compleja para usarla con un niño o niña pequeña, pero tampoco consideraba que usar la palabra madre fuera la mejor opción, ya que comentó, para un niño entender que tiene dos madres puede ser algo demasiado complejo de entender. Sugirió que se usara la palabra siempre con un adjetivo detrás (la madre de etiopia, la madre biológica, ...) o la mujer que te llevó en la barriga o la mujer que te dio la vida, y dejar el nombre madre para la madre adoptiva.
 
Hablaba siempre de casos de niños y niñas adoptados de muy pequeños sin recuerdos o relación con los padres biológicos.
 
Cuando habló de la segunda etapa de esta fase, la adolescencia, comentó que en ese momento la familia biológica pasa a un primer plano. En cualquier adolescencia el niño o niña debe elaborar un duelo por el cuerpo infantil que pierde para convertirse en adulto y también la personalidad infantil que pierde para convertirse en adulto. En el caso de los adoptados, habló especialmente del caso de las adopciones transraciales, el niño o niña no tiene un modelo (físico) de a quien va a parecerse como adulto y en cuanto a su personalidad influyen tanto los padres adoptivos como sus fantasías (y las de los padres adoptivos) sobre qué parte de su personalidad está vinculada a la biología.
 
Todos estos cambios vuelven a ser vividos como un pérdida, y muchos niños y niñas adoptados viven muy mal todas las pérdidas.
 
Durante la adolescencia las personas suelen buscar a sus iguales en el grupo de amigos en su búsqueda por separarse de sus padres, pero puede pasar en los hijos adoptivos que también en el grupo de amigos se sientan diferentes (no hay más personas de otras etnia, no hay más adoptados, no hay más personas que hayan pasado por lo mismo...). Comentó que era importante saber con qué personas se relacionaban ya que habían tratado casos de adolescentes que se relacionaban con grupos de personas de su mismo origen, pero no adoptados, y el choque había sido incluso mayor ya que culturalmente no tenían ninguna relación.
 
Durante la adolescencia es cuando hay más riesgo de fracturación familiar y habló que algunos adoptados en esta fase entran en una rutina de autoabandono (antes que me abandonen abandono yo) dejando de relacionarse, encerrándose en ellos mismos, dejando los estudios, etc... Los padres deben acompañar durante esta etapa y pensar que tarde o temprano pasará, y si es necesario pedir ayuda a profesionales.
 
También es una etapa en la que muchos adoptados pueden echar en cara cosas a sus padres adoptivos: ¿porque me adoptasteis? ¿porque no disteis dinero a mi madre para que me quedara? ¿porque me cambiasteis el nombre? Comentó que ante estas preguntas es importante transmitir que hubo una reflexión detrás del hecho de adoptar y que seguramente nos hemos equivocado en algunas ocasiones como padres, pero que las decisiones que tomamos las tomamos porque pensamos que era lo mejor en ese momento.

 
 
Sobre hablar de los orígenes en esta etapa comentó que no debe darse nueva información durante la adolescencia y todo lo que no se haya contado antes debe esperar a que pase. Dijo que algunos temas puede que no deban comentarse hasta mucho más tarde, cuando el adulto adoptado sea capaz de asumirlo. 
 
Tampoco era partidaria de los viajes al país de origen, comentando que mejor dejarlo para mucho más tarde y siempre con mucha preparación, que puede no ser necesario hacerlo nunca. Aunque si que fue partidaria que los padres adoptivos indagaran y buscaran información para tenerla cuando fuera conveniente darla.