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1/1/16

el niño al que no adopté

Empezamos el año con la traducción de un artículo que hace tiempo teníamos pendiente pero que, por falta de tiempo, no hemos podido terminar de traducir. El artículo apareció en la web de Scary Mummy y está escrito por Liz Curtis Faria que durante mucho tiempo trabajó como asistenta social. La foto la hemos sacado del mismo artículo. Habla sobre el sistema de acogimiento familiar, en Estados Unidos, en el que crecen muchos menores tutelados. 

Os traemos esta traducción y como siempre os recordamos que siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.

"El niño al que no adopté"

Hubo algo en lo que dijo que me cautivó. Algo en la cadencia de las palabras, el tono de su voz.


"Nadie me quiere. Ni siquiera mi madre que me dio a luz."

Esta es una frase extraña ¿no es así?

Ni siquiera mi madre que me dio  a luz.

Estaba abrochado en el asiento de atrás de mi Toyota, demasiado pequeño aún para sentarse en el de delante. A los 7 se había mudado ya más veces que el número total de años que llevaba en la Tierra. Y esta vez, como las otras veces de antes, se mudaba con sus pertenencias dentro de una bolsa de basura. Una maleta, por lo menos, habría añadido cierto grado de dignidad a todo el asunto - ser "colocado" en otro y otro e incluso otro hogar de acogida antes de llegar a tercero. Las bolsas de basura se rompen, ya sabes. Las bolsas de basura no pueden llevar el contenido de toda una vida, y ciertamente no la de una vida tan frágil como esta.

Se rompen por el esfuerzo, con el tiempo.

Esta mudanza era más difícil para Stephen que al mayoría. Era una casa en la que creía se podría quedar, al menos durante un tiempo. Había sentido afecto allí. Cuando fui a recogerle, después que su madre de acogida notificara que no podía quedarse por más tiempo, vino conmigo fácilmente; la cabeza gacha, ninguna reacción en su cara. No fue hasta que entró en mi coche que empezó a sollozar por el tipo de dolor que te deja sin aliento.

No podía casi ni salir las palabras de su boca. Nadie me quiere. Ni siquiera mi madre que me dio a luz.

Meses más tarde, en otra escena igual (otra madre de acogida, otra mudanza), se resistiría. Correría por toda la sala de estar, escondiéndose detrás de los muebles, rehusando irse. Pero esta noche no tenía ánimo de luchar.

Este era Stephen a los 7.


El Stephen de 9 años tiene un boletín de notas entre sus manos sudorosas. Nos dirigoimos a un evento de adopción*, donde vamos a conocer familias que quieren adoptar a un/a niño/a mayor; familias que no descartan automáticamente a un niño como Stephen con toda su larga "historia". Y él les quiere impresionar, a estos extraños. Quiere ganárselos así que se ha traído su buenas notas como una prueba tangible que es un niño digno de ser amado.

Un niño nunca debería tener que probar que es digno de amor.

El Stephen de 12 años me dice que yo soy su mejor amiga. Yo soy su trabajadora social, y él debería tener un mejor amigo real, pero no se lo digo. Estamos en una grabación para Wednesday's Child**, el programa de las noticias que muestra niños esperando una adopción. Stephen está ante la cámara. Quizás alguien lo escogerá esta vez. Quizás está ofreciendo las evidencias suficientes, a los 12, que es un niño digno de ser amado. Y es digno de ser amado, de verdad. Pero esto no es suficiente. Nunca aparece una familia.

Años más tarde, mucho después que yo dejara al agencia (de adopción), me llegó un email de mi antiguo jefe preguntándome cómo me iba y terminando con una corta PD "Stephen esta encerrado después de escaparse de su casa de acogida. Es necesario que lo adoptes." Mi estómago da una vuelco. He tenido este pensamiento muchas veces. Debería adoptarlo yo misma. Pero no lo hago.

Me enteré de su asesinato a través de un amigo que lo vio en las noticias. Un disparo fuera de una fiesta por una estúpida disputa. Muerto de los 18, muerto justo cuando se convertía en un hombre. Rogué que no fuera mi Stephen. Cuando me di cuenta que realmente era él - que no podía ser otro - sollocé por la angustia que no me dejaba respirar.

Los periódicos no dijeron demasiado sobre el asesinato. Apenas merece una mención. Extraños anónimos dejaron comentarios desagradables online: "Solo otro pandillero" dijeron.

Ni siquiera lo conocían. No conocían ni una sola cosa sobre este chico. No sabíais que cuando niño dibujaba letras en mi espalda con su dedo para pasar el tiempo en al consulta del médico, pidiéndome que adivinara la frase que estaba escribiendo.  “I ♥ U” dibujó entre mis hombros la última vez que jugamos a este juego.

Stephen se había equivocado esa noche en mi Toyota. Su madre le quería, a su manera. Estaba allí, en el funeral. Me saludó amablemente. Creo que sabía que quería a Stephen como yo sabía que ella también. Ambas le fallamos al final, y supongo que eso nos unió. Ninguna de las dos pudo darle una familia.

No había fotos de la infancia de Stephen en el funeral. Ninguna imagen del niño de ojos verdes con la sonrisa dulce para recordarnos lo que habíamos perdido. No había fotos de Stephen con sus hermanos, así que imprimí una instantánea de los cuatro niños juntos, tomadas en una visita supervisada, y las llevé al funeral para darlas a la familia. Era algo que podía hacer, era lo mínimo que podía hacer.

Había muy pocos trabajadores sociales en el funeral, y ninguna de la múltiples madres de acogida de Stephen. ¿Supieron que había muerto? Stephen pasó más parte de su vida siendo criado dentro del sistema (de protección) que fuera. Si reclamas la responsabilidad legal de un niño, mejor preséntate a su funeral. Deberías aparecer cuando muere. Era tuyo, de alguna forma ¿verdad? se lo debes. Y si no te perteneció entonces ¿a quien perteneció?

Su madre estaba allí,  por lo menos. Su madre que el dio a luz. Oigo el eco de su voz desde hace tantos años.

Alguien te quiere Stephen. Quiero decírtelo. Pero es demasiado tarde.

Stephen simboliza a ese niño para mi. El que encarna todos los fallos del sistema, un sistema que está tan roto que para arreglarlo llevaría mucho más tiempo que arreglar todos los huesos rotos de los niños de los que crecen en él.

Se rompen, ya sabes. Estos niños que dejamos atrás. Con el tiempo se rompen.



*NOTA: los eventos adoptivos que se realizan en Estados Unidos, son encuentros, tipo ferias, de familias dispuestas a adoptar y niños susceptibles de ser adoptados, de esta forma los niños que tienen más dificultades para salir en adopción tienen la oportunidad de presentarse ellos mismos a distintas familias y que los conozcan personalmente.

**NOTA: Wendsday's Child es un programa, tipo reportaje, en el que cada miércoles se habla de un niño o niña concreto que está esperando ser adoptado, generalmente niños mayores o con alguna difilcultad que hace que tengan más problemas para ser adoptados.

25/9/15

¿por qué no se puede adoptar en un país en conflicto o que ha sufrido un desastre natural?

Esta última semana hemos recibido miles de visitas diarias a una de nuestras páginas, concretamente es una de las páginas de la zona de la web donde tenemos información de adopción por países, concretamente la de adopción en Siria. Cuando digo miles, quiero decir que en una semana esta página ha recibido unos 20.000 visitantes únicos, esto quiere decir que 20.000 personas han buscado en internet “adoptar un niño sirio” y han llegado a nuestra página. No es algo habitual, os lo bien aseguro, y está claro que esta avalancha de visitas ha sido causa por un hecho concreto que ha hecho girar los ojos del mundo hacia Siria, y especialmente hacia los niños y niñas sirios que han quedado huérfanos, que han sido desplazados, que han tenido que huir de su país...

Como informamos en la página el convenio de la Haya en materia de protección de menores y Adopción Internacional no permite la adopción en países en conflicto. Aunque Siria no ha firmado en convenio de la Haya, si lo ha hecho España, Estados Unidos, México y muchos otros países des de los que recibimos visitas, prácticamente todos ellos lo han firmado por lo que una adopción legal desde ellos en Siria no sería posible. Ya sin entrar en las indicaciones de la legislación Siria y las peculiaridades de la tramitación, el hecho de ser un país islámico que se basa en la Sharia y por tanto no contempla la adopción, y que no se tiene conocimiento de adopción por parte de extranjeros en este país que no proceses la fe islámica.

Independientemente de las peculiaridades del proceso concreto de adopción en Siria sigue siendo imposible adoptar en un país en conflicto o que haya sufrido un desastre natural, también cuando el terremoto en Haití tuvimos una avalancha de visitas, no la hemos tenido en otros conflictos como el de Eritrea, Sudán o el caso de los niños desplazados en Nigeria, pero serían el mismo caso. ¿Por qué no es posible adoptar? Se que muchas personas al llegar a esta cuestión pensarán que “menudos gili@”#$%&@s ignorantes y burócratas los que dicen que no se puede adoptar, con la de niños que hay y yo me quedaría uno... total es para ayudar”... pero este enfoque no es muy correcto ya que el fin de la adopción es el bien del menor y en estos casos no se garantiza que esta adopción cumpla realmente con este requisito.

Por una parte es extremadamente difícil en estas circunstancias determinar si un niño o niña que parece huérfano es realmente huérfano y puede ser adoptado. Los niños o niñas pueden quedar separados de sus padre su otros familiares durante el conflicto o el desastre natural y quizás sus padres o familiares los están buscando. También es muy común que en situaciones peligrosas los padres manden a sus hijos e hijas fuera de la zona por su seguridad, o que las familias se separen durante una evacuación. Incluso cuando se puede demostrar que los padres de un niño o niña han muerto generalmente estos niños pasan al cuidado de otros familiares.

Pero es que además en una situación de este tipo proliferan actividades de tipo delictivo incluidos el secuestro de menores, la venta de niños y niñas o la intimidación a los padres para entregarlos.

Durante las crisis puede ser extremadamente difícil recopilar y rellenar todos los documentos requeridos, tanto en el país de origen (en conflicto) como en el nuestro de origen. Esto es especialmente difícil cuando el gobierno o las autoridades civiles se ven afectados. Puede ser extremadamente difícil conseguir los documentos que atestigüen que realmente el niño o niña es huérfano o abandonado, que no tienen otros familiares ni personas que puedan hacerse cargo en su país de origen, que no puede ser adoptado allí, y que realmente es adoptable. Volver a la normalidad después de un conflicto o desastre natural puede necesitar del paso de unos cuantos años.

Independientemente de los problemas técnicos, nos encontramos también con otros aspectos. Para un niño o niña que ha sufrido una experiencia traumática la adopción internacional y lo que implica puede perjudicarle a todos los niveles. Ya es una experiencia difícil para niños y niñas que no han sufrido una guerra o un desastre natural. La adopción internacional implica para estos niños y niñas dejar la zona de conflicto y encontrarse en una zona segura, pero también implica la pérdida de todas las figuras de referencia para ellos, de estabilidad, de seguridad, la pérdida de su lengua materna, de los lugares conocidos, de su cultura... implica en todo caso otro nuevo shock que puede agravar su estabilidad psicológica y puede dificultar su posterior reintegración en su familia de origen o a su comunidad. Si, durante el conflicto o desastre, un niño es enviado a otro país seguramente pierda su lengua y luego no sea capaz de comunicarse con su propia familia si esta es encontrada, por ejemplo.

El objetivo debería ser mantenerlos en el país de origen garantizándoles los cuidados necesarios haciendo prioritario buscar y localizar a la familia para que puedan reintegrarse a su comunidad, ya sea los padres o la familia extensa, y en todo caso acogidos o adoptados dentro de la misma comunidad.

También puede interesarte:
Adopción internacional
Información de adopción por países

15/9/15

más sobre la palabra abandono

A raíz de lo que escribimos sobre la palabra abandono, algunos comentarios han sido hacia que no debería usarse la palabra porque no es justa para las madres, que pocos casos son de abandonos entendido como dejar solo a un niño... otros comentarios si han sido de que consideran que es la palabra adecuada, mejor que renuncia u otra. Nos gustaría conocer más las opiniones de adultos adoptados al respecto. Seguramente también experiencias de madres biológicas que son aún más difíciles de encontrar.

Aquí os traemos uno de los comentarios que nos han dejado compartir de una madre adoptiva. 

A uno de mi hijos lo dejaron con 24 horas de vida dentro de algo (no sé si una caja o un pañuelo o no sé) en un río que se usa de basurero con un barranco de unos cuantos metros, el río no tiene agua, de río únicamente tiene el nombre. Un hombre que iba con un carro y un burro a tirar las basuras lo oyó llorar y la policía lo sacó. Yo cuando le cuento la historia de su vida no la empiezo en "yo te fui a buscar" sino la empiezo mucho antes, antes de aparecer yo en la historia. Evidentemente no le he contado exactamente cómo le dejaron, de hecho cuando lea los papeles puede ser triste, puede llorar, pero parece un poco la historia de Moisés... si no has estado en ese rio pues hasta parece que podían haberse inspirado allí... yo cuando fui pensaba encontrar un sitio bucólico cerca de algo que llevara a la gente allí, un sitio donde fuera fácil encontrarle... como lo que decían en las formaciones “no debéis juzgar a las madres por donde los dejan, los dejan en sitios que aunque no nos lo parezca los pueden encontrar fácil, aunque sea la calle, un mercado”. Pues no, no era un sitio para encontrarle. 


Tampoco uso la palabra abandono, uso lo de "te dejaron en un sitio", y él pregunta ¿solo? sí, solo ¿pero yo era un bebé? si un bebé ¿solo? sí solo, pero no sabemos qué pasó ¿me podría haber muerto? los bebes necesitan que los cuiden pero por eso te cogieron enseguida... Él si usa la palabra abandonado, no cuando habla conmigo pero cuando de vez en cuando se le va la pinza y le explica a un desconocido su vida dice “mi madre me abandonó”. No es el único niño adoptado de nuestro entorno con una historia así, algunos en una panadería, algunos en la puerta del orfanato, otros en otras partes...

He de decir que no pienso demasiado en la madre biológica de mi hijo, no siento resentimiento ni nada, de hecho seguramente ni fuera ella quien lo dejó allí, quizás si pero puede que no, podría tener algún problema mental en ese momento... Pero el hecho es que el niño estuvo en un centro esperando que le reclamaran 18 meses y no lo reclamó nadie. Claro, podemos pensar que en su país es duro ser madre soltera (no sé si lo era) hay mucha presión social, pocos recursos económicos, etc... y es verdad, pero claro, en esos 18 meses hubo madres que volvieron. En la misma situación hay madres que no renuncian o abandonan a sus hijos, exactamente en las mismas situaciones. Y también en ese tiempo hubo madres que abandonaron a sus hijos y no volvieron más, y resultó que ninguna era el prototipo de madre del que me hablaba todo el mundo, unas eran de clase bastante acomodada aunque eran jóvenes, otras no eran tan jóvenes y estaban casadas... la verdad es que pocas eran madres solteras adolescentes y sin recursos... creo que conocí a una (y iba cada mes a ver al niño hasta que por fin pudo llevárselo). Quizás me cueste más explicarle a mi hijo que su madre decidió abandonarlo y de esta forma concreta, le puedo contar mil especulaciones, que explicarle porque otras madres (con algunas tengo contacto) no lo hicieron. Es verdad que quizás no fue ella personalmente pero quien fuera era una persona de su entorno, si se lo confió sabía qué podía hacer con él... quizás se lo quitaron, si también, pero entonces podría haberlo reclamado. Las circunstancias pudieron ser la que sean pero fue un abandono, no solo por parte de la madre pero por parte del padre, de los abuelos, de la sociedad.

Sigo sin usar la palabra abandono, no lo hago para que pueda elaborar su historia y usar él su propias palabras. Él usó abandono mucho antes que alguien se hubiera referido a su historia con esa palabra. Pero tampoco he dejado de usarla porque crea que no fue un abandono, independientemente de las circunstancias de la madre, de la familia, o del país...


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24/8/15

eufemismos... la palabra abandono

Mi hijo aún no había cumplido 4 años cuando una noche decidí explicarle el cuento de "su adopción", ya lo había explicado antes pero esa noche el cuento empezaba con un hombre y una mujer que se conocían, él crecía dentro de su madre y luego nacía, y luego era dejado en un lugar para que cuando le encontraran pudieran buscarle una nueva familia, no sé si fueron esas exactamente las palabras que usé pero estoy segura que no usé ABANDONAR, había leído mucho sobre lo importante que era no usar esta palabra. Me interrumpió, justo para ponerse a llorar y decirme: Tú, lo que me estás diciendo es que me ABANDONARON. 

Los psicólogos y muchos de los profesionales relacionados con la adopción dicen que debe evitarse pronunciar la palabra ABANDONO cuando se cuenta al niño o niña cómo llegó a la adopción. Los motivos... pues básicamente que la palabra ABANDONO es demasiado dolorosa, que si no se usa los niños no van a sentir abandonados, o rechazados por su familia biológica, que debe usarse otras palabras que se centren más en los padres biológicos que en los hijos, que ellos renunciaron a él/ella para darle una vida mejor, etc... Pero, sinceramente, me parece muy ingenuo pensar que por no pronunciar una palabra ese sentimiento no va a surgir. Muchos niños y niñas adoptados se sienten abandonados, tiene un hondo pesar en su corazón al que muchas veces no pueden poner palabras, pero que es, nosotros deberíamos reconocerlo, un sentimiento de ABANDONO. No es gratitud por haber sido dados en adopción, por haber tenido una "vida mejor", es RABIA por no haber podido permanecer con su familia biológica, es  DESCONSUELO por no saber qué motivos llevaron a sus familias a separarse de ellos, TRISTEZA por tener una historia que les hace distintos a la mayoría de niños... porque como dice Sabina "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió"... y IRA, ira porque podamos menospreciar su sentimiento de ABANDONO y llamarlo de otra manera.


No tiene porque ser así para todos los niños o niñas, algunos sienten ese abandono especialmente debido a sus circunstancias, quizás a su propio carácter o resilencia. Seguramente no es lo mismo tener datos de la familia biológica, saber en qué situación se encontraban, o sin saber de su familia conocer las circunstancias del país que llevan a muchos padres a abandonar a sus hijos o hijas (por ejemplo la Ley del Hijo único en China). Pero para muchos niños y niñas esa herida está, y está allí se hable o no de ella, se le ponga una u otra palabra, que al final acaban siendo únicamente eufemismos.


Un niño pequeño si su madre se muere lo que siente es que le ha abandonado, y a un niño al que se le muere la madre nadie le dice que lo ha ABANDONADO, seguro que le cuentan que no ha sido porque ella quisiera, que se ha puesto enferma y no se ha curado o ha tenido un accidente, que ella hubiera querido quedarse a su lado... pero lo que siente el niño es ABANDONO.


Cuando nos dicen que no usemos "tus padres te abandonaron" (o tuvieron que abandonarte que para el caso es lo mismo) y que usemos por ejemplo "tus padres tuvieron que renunciar a ti" lo que nos quieren decir es que no usemos una frase que se centra en el niño sino en los padres, para no hacer sentir responsable al niño de su abandono sino a los padres por no ser capaces de ejercer como padres. Pero ¿realmente eso se ajusta a la realidad de la adopción? No creo que se ajuste a nuestra realidad donde muchos de los niños y niñas llegan a la adopción por un abandono real, por una retirada de los derechos de los padres biológicos, incluso por secuestros... la realidad de una madre renunciando a su hijo para que sea adoptado debe ser un porcentaje mínimo de las adopciones que se realizan. ¿No estamos en definitiva mintiendo si usamos estas palabras? ¿Es justificable esa mentira piadosa por los beneficios que puede suponer para su autoestima? En cualquiera de los dos casos ya estamos ejerciendo un juicio de valores, ¿no? ¿No va a oir la palabra ABANDONO fuera de la familia al referirse a su historia de vida?


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1/6/15

el patito feo y la autoestima

Hoy voy a escribir sobre un libro, y aunque por el título puede parecerlo, no es el de Cyrulnik.

En al escuela de mi hijo hace unos años trabajaron la autoestima, y para hacerlo los niños y niñas de P4 leyeron el cuento de Andersen “El patito feo”. El tema de todo el curso para la escuela es “la felicidad” y cada curso hace un trabajo en los distintos trimestre en base a este tema, a parte de las asignaturas normales.

Me parece muy bien que se traten las emociones y los sentimientos en la escuela, debería ser así en todas ya que controlar (y cuando me refiero a control no me refiero a inhibir) las emociones es fundamental para aprender, para relacionarse, y en definitiva, lo es para ser feliz (e infeliz).

Pero (siempre hay un pero) el cuento de "el patito feo” me da miedo. Me da miedo porque no sé si el mensaje que transmite es el que yo quiero transmitir a mi hijo.

Hablé un día con al directora, así de forma informal, y me dijo algo así “el patito es tratado mal por su aspecto pero al final del cuento se convierte en cisne”. Si, justamente es eso lo que no me gusta… porque ¿y si nunca te conviertes en un cisne?



En la bibliografía recomendadda para niños y niñas podéis encontrar este cuento: “Guyi Guyi”. Es un cuento que podría parecer el patito feo pero tiene una gran diferencia, la familia del Guyi Guyi si lo acepta tal y como es, no necesita convertirse en un cisne, encuentra su lugar y es aceptado y querido siendo quien es.


El cuento está escrito e ilustrado por Chih-Yuan Chen, escritor taiwanés que se inspiró después de hablar con un amigo de origen coreano, adoptado por una familia en Estados Unidos, sobre lo que fue para él crecer entre dos culturas.




¿Porque nos gusta este cuento?
 
Nos gusta por muchas cosas... En primer lugar porque habla de adopción y a pertenecer a una familia. La historia puede leerse como una adopción transracial pero puede aplicarse también a una que no lo sea y hablar de las lealtades con la familia biológica.


En segundo lugar nos encanta el mensaje que transmite sobre la identidad de una persona adoptada que puede incluir tanto sus orígenes biológicos como los adoptados.


Actividades en el aula


Proponemos algunas actividades que se pueden realizar en el aula a partir de la lectura del cuento. A través de este cuento se pueden trabajar los temas de la adopción y qué nos convierte en familia, pero también puede usarse para hablar de las diferencias culturales que existen entres distintos grupos sociales.

Puede usarse el libro en el aula con niños pequeños, está recomendado a partir de 6 años pero puede leerse perfectamente a niños y niñas más pequeños .



En infantil:


En casa, los niños y niñas, pueden preparar con su familias algunas fotos o objetos para explicar en el aula lo que les gusta hacer juntos, alguna comida especial o fiesta que celebran, alguna costumbre que tienen. Luego en el aula cada niño o niña contará lo que ha preparado con su familia.


 
También puede interesarte:
Libros sobre temas relacionados con la post-adopción
Cuentos para niños y jóvenes sobre adopción
Hablar de adopción en el aula

(Este post puede contener enlaces de afiliados, para más información consulta la política del blog al respecto)



24/5/15

sin papeles

Tengo dos hijos, dos hijos adoptados y que estaban indocumentados, no se había registrado su nacimiento ni tenían un nombre legal en el momento en que los conocí. Uno no existió hasta casi los dos años de edad, el otro tuvo más suerte y antes de los 6 meses ya tenía documentación, nombre legal y nacionalidad. Recuerdo la sensación de tristeza y desesperación al ver que las personas que debían ocuparse de estos niños, de facilitarles el poder tener una familia, no hacían su trabajo.

Pero... durante el tiempo en el que tuve que esperar y tramitar su documentación, e incluso antes de esto, en otros orfanatos en los que he estado,  he conocido otros niños y niñas que nunca han llegado a tener documentación, a I. que murió de malaria, no le pusieron la mosquitera, a R. que murió de deshidratación, nadie le dio de beber después de dos días con diarrea, a F. y H. que murieron de neumonía antes de cumplir los 6, no les llevaron al hospital a tiempo, a Y. que un día ya no apareció... 

Resuena en mi cabeza aún el comentario de una trabajadora de una ECAI cuando empezaba con todo el proceso sobre un niño que acababa de conseguir sus papeles, a los 8 años, cuando llevaba desde recién nacido abandonado en un centro. Las cosas van lentas.

También recuerdo a A. condenado a no tener nunca papeles porque ha nacido en otra ciudad y como no mandan los papeles necesarios nadie va a ir a buscarlo, o a H. que no los tendrá porque es hijo de inmigrantes ilegales, abandonado, y nadie va a hacer las gestiones para inscribirlo, tampoco se le reconocerá la nacionalidad. 

Mis hijos provienen de un país que ha cerrado las adopciones internacionales, no porque no existan niños en situación de ser adoptados, están allí, cada día más, incluso con documentación, sino por razones ideológicas y políticas. Entre estas razones no está las que esgrimen algunas organizaciones para evitar la adopción internacional, un niño sin papeles no puede ser el futuro de un país, un niño que no tiene una familia que lo protege, ni un govierno ni una sociedad que vela por él. Un niño sin papeles no existe, no tiene accceso a la educación, no tiene acceso a la sanidad, es el objetivo de cualquier tipo de abuso.

No se puede cerrar la adopción internacional en un país si no se dan a la vez las garantías de protección a estos menores, huérfanos o abandonados. 

Es por estos motivos por los que este mensaje que compartimos y que ha sido publicado por la Plataforma en Defensa de la Adopción Internacional en su página de Facebook nos llega especialmente.

Esta mañana nos hemos despertado escuchando en la radio que la adopción internacional ya no es necesaria y que esta era la causa del llamado "desplome" de la adopción internacional ... y hemos pensado, ¿hemos viajado en el tiempo?!

El mes pasado hemos perdido 3 bebés en uno de los orfanatos con los que colaboramos, la misma semana, pero otros muchos correrán igual suerte, sin nombre ni identidad, por tanto sin aparecer en estadísticas en centros donde se acumulan niños que cada día solo esperan que llegue el día siguiente. Niños "sin papeles" que porque les falta un sello o una firma se quedan ahí, congelados en el tiempo, privados de los brazos de una madre y un padre que les esperan y les quieren sin conocerles.

¿Alguien sabe lo que supone que se te muera un niño en brazos a quien nadie quiere ni siquiera llevar al médico porque su nombre es X?


El decir que la adopción internacional ya no es necesaria en determinados países donde los orfanatos acumulan miles de niños es una gran falta de respeto hacia cada uno de esos niños que son borrados del mapa simplemente porque representan un gran problema que nadie sabe como resolver.

En su país, las autoridades no saben como mantenerlos, tampoco quieren que salgan a otro país, porque el orgullo nacional no permite reconocer que no pueden ocuparse de ellos. Esto sí es una realidad: molesta reconocer que los niños invisibles son reales por lo que esto implica, cada uno de ellos representa un cúmulo de desgracias, porque ninguna madre dejaría a su hijo en un orfanato si tuviese una mínima posibilidad de cuidarle.

Lo que es nuevo es que nuestras propias autoridades sean las que digan que la adopción internacional no es necesaria, simplemente por no asumir lo que implica que funcione. Un cambio de modelo radical y más apoyo para sensibilizar y luchar por ofrecer otra realidad a los niños invisibles que cada día desaparecen de este mundo sin que a nadie les importen.



Cosas que escuchan nuestr@s hi@s 

22/10/14

imagínate...

Imagínate que estás en la playa. Estás tumbado tomando al sol en una hamaca oyendo el relajante sonido de las olas.
Imagínate que esa playa es una hermosa playa de arenas blancas y palmeras, una playa de la costa de Tailandia por ejemplo.
Imagínate que en un momento la costa desaparece, una ola gigante se lo lleva todo, te arrastra y lo arrastra todo a tu alrededor.
Imagínate que sobrevives.
Imagina entonces que vuelves un día a la playa... ¿podrías cerrar los ojos?




Imagínate que eres un niño.
Imagínate tu familia, tu hogar, tu vida.
Imagína que un día todo eso desaparece.

2/10/14

honrarás padre y madre (biológicos)

Es bien cierto a veces que los padres (biológicos) de nuestros hij@s les han causado daño, por abusos, negligencia o exposición a sustancias durante el embarazo. Nosotros, sus padres (adoptivos) lo daríamos todo por ellos, haríamos cualquier cosa para protegerlos y, como haría cualquier otro padre, nos disgustan las personas que han podido hacerles daño.

El problema en nuestro caso es que, las personas que pueden desagradarnos, son sus padres biológicos. Por una parte sabemos que nuestr@s hij@s pueden identificarse con ellos, con la madre o el padre biológico, así que debemos hablarles bien de ellos, pero a la vez sentimos un fuerte desagrado por lo que hicieron.

Es importante, al tratar de equilibrar entre estas dos realidades, separar a la persona de la acción. Cuando hablamos sobre lo que hicieron sus padres que nos gustaría que no hubiera pasado debemos asegurarnos que hablamos de la acción, no de la persona. 

Ningún niño quiere pensar que viene de "unas malas personas".

Debemos dejar claro al niñ@ que sus padres (biológicos) tomaron unas decisiones e actuaron debido a unas circunstancias concretas en su vida, y hacerle ver que sus circunstancias son y serán distintas, que no están destinados a seguir sus pasos.

Debemos, al hablar de los padres (biológicos) desarrollar un sentimiento positivo en esta parte de su identidad... pero sin mentir.



También puede interesarte:

22/8/14

mediación


Hace unos días en un artículo de Anna Badia Munill planteábamos esta pregunta:

¿Realmente es imprescindible la figura del mediador?

Esta es la respuesta que se nos ha dado desde La Voz de los Adoptados:

Sí, la figura del mediador profesional...
con conocimientos en adopción y experiencia en búsqueda de orígenes es muy importante ya que su papel no se limita a hacer de intermediario entre ambas partes, sino a guiar, contener, saber cuando y como preparar a madre e hijo biológicos ante determinada información, etc... Por eso es necesario que conozca tanto las necesidades de los hijos adoptados que buscan (a nivel duelo por elaboración del abandono, expectativas, etc..) como de las madres biológicas (sentimiento de culpabilidad, miedo a ser descubiertas, a no saber que esperar de la búsqueda del hijo...)



Nos gustaría conocer más opiniones y experiencias. ¿Has buscado a tu familia biológica? ¿Lo has hecho mediante un mediador? ¿No has usado un mediador y lo has echado en falta? ¿Estas en contacto con al familia biológica de tu hij@ adoptad@? ¿Cuál es tu consejo para otras personas en la misma situación?

21/11/13

¿son los padres que renuncian a sus hijos adoptivos indiferentes o no están preparados?


Esta es la traducción de un texto publicado en el New York Times por Tina Traster, madre adoptiva de una niña de origen ruso y autora del libro "Rescuing Julia Twice: A Mother’s Tale of Russian Adoption and Overcoming Reactive Attachment Disorder" (Rescatando a Julia dos veces: La historia de una madre por adopción en Rusia y cómo superar el desorden de apego reactivo) que va a publicarse próximamente en Estados Unidos. Si te interesa puedes visitar su web.
 
Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.
 
La semana pasada recibí un e-mail de una madre sobre como adoptó a un niño huérfano de origen ruso hace 13 años y la forma en la que todo salió mal. En unas frases directas me contó cómo ha viajado dos veces a Siberia. Me contó que su hijo ha estado entrando y saliendo de centros de detención juvenil. Ahora, a los 1 años, está bajo la custodia del estado y no quiere saber nada de ella. Esta mujer estaba devastada y no podía dar sentido a todo lo sucedido. Me dijo que después de invertir todo lo que tenía en ese niño, económica y emocionalmente, se ha quedado con nada ni nadie.
 
Sabía que yo la entendería. Había leído un ensayo que escribí sobre la dificultades que tuvimos, mi marido y yo, criando a nuestra hija adoptada en Rusia, y sabía que tenía un libro de memorias centrado en la adopción y el trastorno de apego que va a ser publicado el próximo año.
 
En su e-mail me preguntaba si podía llamarla. Lo hice. Hablamos de cómo mi marido y yo trabajamos con nuestra hija los primeros años cuando no se vinculaba, cuando teníamos un miedo de muerte a que no nunca fuera capaz de apegarse a nosotros o querer a los demás. Estaba feliz de saber que las cosas al fin salieron bien. Sobre todo, esta mujer, necesitaba liberar sus sentimientos de culpa, incapacidad y desesperación. Quería deshacerse de su carga. Quizás con solo hablar con ella podía ayudarla a hacerla más ligera.

 
  
Curiosamente, tuvimos esta conversación horas después de haber leído un informe de investigación de Reuters sobre el "realojamiento", una horrible historia de cómo algunos padres de niños adoptados internacionalmente se había ido "deshaciendo" o "regalando" a sus hijos a extraños, sin la intervención de agencias estatales, consejeros e incluso sin abogados. El artículo es cómo el guión de una película de terror: una persona adoptada en Liberia, con problema de salud y comportamiento severos, que había estado con una familia adoptiva 2 años fue entregada a otra familia en el exterior de su parque de caravanas. Sin abogados o servicios sociales involucrados en ese intercambio. Los padres de al menor adoptada simplemente firmaron un acta notarial declarando que ese extraños se convertían en los guardianes de su hija.
 
Reuter analizó más de 5000 entradas sobre "realojamiento" en un periodo de 5 años en una lista de correo de Yahoo. La mayoría de los niños habían sido adoptados en el extranjero, de países cómo Rusia, Cina, Etiopía y Ucrania. En un caso el anuncio decía: "Adoptamos a una niña de 8 años de China... Desafortunadamente estamos luchando después de tenerla en casa 5 días". ¡Guau, cinco días enteros y ya están dispuestos a renunciar a ella!
 
Si no eres un padre adoptivo de un menor de el extranjero, puedo apostar a que su cerebro es incapaz de imaginar algo tan atroz. ¿Cómo puede un padre deshacerse de su hijo? Incluso si el niño no responde al amor o parece estar lleno de odio ¿cómo puedes entregarlo a un extraño? Una persona así no es tan solo no apto cómo padre, debe ser una persona depravada, sin corazón. ¿Verdad?
 
Como madre adoptiva, tengo información privilegiada sobre cómo puede ser de difícil una adopción. No creo que la gente viaje a China, Rusia y Etiopía con malas intenciones. De hecho, las personas que quieren criar a un niño que necesita un hogar probablemente empiezan con el corazón lleno de amor y optimismo. Pero, cuando vuelven a casa con su hijo y la emoción se calma, y los problemas comienzan ya que no pueden manejar a su hijo, sus sueños se convierten en pesadillas. Se encuentran solo, asustados, privados y llenos de pesar. ¿Cómo se comportan en esas circunstancias no sólo podría sorprender al mundo, también escandalizar a los propios padres? En uno de los mensajes de la lista de correo del artículo de Reuters, una mujer que había adoptado a un niño de 11 años de Guatemala escribía: "Me siento totalmente avergonzada de decirlo pero realmente ¡ odiamos a este niño!".

 
Naturalmente el artículo de Reuters nos hace aferrarnos a una solución rápida. Se han hecho llamamientos para que se revise la situación de estos padres e hijos adoptivos, junto a propuestas de para crear sistemas que eviten y contrarresten estas situaciones. La rotura de una adopción para poder encontrar una nueva casa a un niño puede tener éxito, tanto para la familia original como para el menor y la nueva familia, y a menudo el mecanismo legal utilizado por las familias es le mismo que menciona el texto de Reuters: el poder notarial. Pero ¿cómo podemos proteger a los niños contra el abuso de este poder (notarial)?
 
Esto es de los que creo que deberíamos estar hablando: muchos, tal vez incluso la mayoría, de los padres adoptivos no están realmente preparados para las consecuencias de ser el padre/madre de un menor que ha empezado su vida en una institución u orfanato. No estamos preparados para manejar un trastorno de apego reactivo, el síndrome alcohólico fetal, menores violentos o que se autolesionan. Mi marido y yo por ejemplo, no teníamos ninguna formación sobre estos temas antes de llevarnos a nuestra hija de 8 meses a casa hace diez años desde Siberia. Me han dicho desde la mayoría de estados que las cosas han cambiado, los futuros padres adoptivos deben asistir a talleres y leer sobre estos temas, pero yo conozco cómo me sentía después de haber leído un poco sobre ellos. Estoy realmente segura que la mayoría de nosotros creemos que con amor es suficiente, la herida va a desaparecer. Que con suficientes cuidados, cariño, comida y juguetes se puede borrar el pasado.
 
No podemos y no lo hacen. La adopción de un menor en estas circunstancias es rara vez una camino fácil. Si los padres tienen suerte, como nosotros hemos tenido, nos encontramos con recursos, con suficiente resilencia (capacidad de resistir al adversidad) y el amor que necesitamos.


 
La única cosa buena que puede surgir de las tragedias descritas por el artículo de Reuters es el esfuerzo de la sociedad para involucrarse en las vidas de las familias con hijos adoptados en el extranjero. Aquellos de nosotros que nos estamos hundiendo necesitamos más comprensión, apoyo y diálogo sobre que es para nosotros al experiencia de la paternidad. Debemos sentirnos más comprendidos y menos juzgados. Mientras todos hablan sobre que las agencias de adopción deben añadir servicios de post-adopción más consistentes, aún queda mucho por hacer. Lo ideal sería que las personas que trabajan, enseñan y cuidan de niños pequeños - de los maestros a los pediatras y terapeutas - fueran formados sobre los menores institucionalizados que han sido adoptados. Deberían estar capacitados para reconocer sus síntomas. En mi caso, si hubiéramos tenido profesionales alrededor que entendieran que era un desorden de apego reactivo, habríamos cogido los problemas de Julia antes.
 
Recibo e-mails muchas veces de padres de menores adoptados en el extranjero que están luchando. Lo que me dicen siempre es que se sienten consolados de saber que no están solos.
 
 
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24/10/13

viviendo con la rabia y un desorden de apego (primera parte)

Como empieza a ser habitual, os traducimos un texto que forma parte de una serie de post sobre la experiencia de una madre adoptiva en los últimos 15 años en los que ha criado a sus dos hijas.
 
El blog lo escribe Fiona Ferguson, madre de dos niñas, hermanas biológicas, adoptadas en Inglaterra a finales de los 80 con 5 y 6 años. Las niñas eran las menores de 7 hermanos, los dos mayores continuaron en su familia biológica mientras que los 5 menores pasaron a acogimiento y posteriormente las pequeñas fueron adoptadas por Fiona y  su marido, John.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.
 

He pensado mucho sobre cómo voy a escribir sobre este tema tan sensible. Existen tantas teorías y libros escritos sobre el apego. No quiero parecer una especie de experto en la materia. Estoy de acuerdo, los he experimentado directamente haciendo frente y viviendo con un niño que sufre un caso severo de desorden de apego. Mi marido y yo hemos pasado por ellos y hemos sobrevivido. Tenemos una relación muyes estrecha ahora después de todo lo que hemos pasado. Nos sentimos padres de Amy, pronto seremos abuelos y nos sentimos con ganas de ayudar a Amy, apoyándola para convertirse en madre de su propio hijo.

Es mi opinión que diagnosticar a un niño con cualquier desorden no es un trabajo fácil para un profesional, y creo que los desordenes de apego habitualmente se pasan por alto y los niños reciben un diagnóstico erróneo.

He decidido escribir sobre lo que fue para mi vivir el día a día, un día al límite de lo que yo diría era una locura la mayor parte del tiempo.

Cuando nos entregaron a nuestras hijas, empezó a ser muy claro que había mucho más bajo esos abrazos superficiales y el bonito pelo rubio. Mi primer recuerdo es cuando Susie, la asistente social de las niñas, nos dijo que Amy era una niña muy feliz, fuerte y que ¡nunca lloraba! Pensar en los que nos dijo me hace enfurecer. Ella era una asistente social con experiencia... ¡todos los niños lloran! Hay algo que está muy mal cuando un niño no llora, esas emociones se van a algún sitio, en el caso de Amy pasaron a la clandestinidad para ayudarla a sobrevivir a la negligencia y el abuso que sufrió. A una asistente social le deberían saltar las alarmas si un niño no demuestra emociones. Era muy obvio desde el primer día que las dos niñas nos llevarían al extremo para controlarlo todo y cualquier situación que pudieran.

 

Lauren era lo contrario a Amy, creo que pasaba el 80% del tiempo llorando y, para conseguir tu atención, Lauren, siempre tendría alguna enfermedad o se haría daño y caería.

Lauren había sido una niña muy enfermiza, pasó la mayor parte de su primera infancia en el hospital, había aprendido muy pronto que estando enferma recibía atención. En la casa de acogida su hermana, Kirsty, había sido una madre para ella. Kirsty fue una gran perdida para Lauren, ella era una mamá para Lauren y todo lo que ella había conocido. Lauren nunca conoció a su madre y realmente creo que se apegó a su hermana como su principal cuidador, aunque estaba en acogimiento.

Cuando Lauren llegó a casa llevaba una talla 2-3 años y parecía y se comportaba más como una niña de 2 años que la niña de 5 años que habíamos asumido. Todos los que vieron a Lauren la trataban como a un bebé y le tomó bastante tiempo hasta que se sintió lo suficientemente confiada para crecer un poco. En tiempos de cambio e inseguridad, Lauren podía regresar a ese modo bebé, incluso balbuceando.

Como he contado en otro post anterior, empecé a encontrar la tensión abrumadora. El shock de enfrentarse a dos niños ya mayores, de 5 y 6 años, fue una tarea enorme. Tomar consciencia de que esto no iba a ser un caso sencillo de dar un buen hogar de golpe a dos niños y que viviríamos felices para siempre y el amor sería suficiente empezó a naufragar.

Las grietas empezaban a asomar y nosotros empezábamos a ver lo que era realmente una asignación complicada.

No voy a escribir mucho más en esta entrada para dar tiempo a mi cerebro a procesar la información y espero que lo que escribo pueda servir de apoyo a cualquiera que realmente esté en un punto crítico y empiece a perder la esperanza.

Haré todo lo todo lo posible para proporcionar información que les haga sentir que no está solos, su hijo no tiene nada malo, sólo están reaccionando a la vida que han vivido y están desesperados para que los acepten incondicionalmente.

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