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15/5/15

Azur y Asmar (cine y adopción)

Para este fin de semana os traemos una recomendación en forma de película infantil en la que se tratan muchos temas relacionados con la adopción, el acogimiento, la familia, la aceptación de las diferencias y la interculturalidad, de una forma muy interesante.
 
Azur y Asmar (Azur et Asmar) es una película de animación del director francés criado en Guinea, Michel Ocelot (autor también de Kirikou y la Bruja Karabá (1998), Kirikou y las bestias salvajes (2005) y Príncipes y Princesas (2000) y Los cuentos de la noche, estas dos últimas únicamente en francés) que surge de la idea de mostrar cómo se puede crecer y amar dos culturas.  
  
El cuento empieza en Europa donde Azur (azul en francés) es amamantado por su nodriza de origen berebere y comparte su infancia con su hermano de leche, Asmar  (negro u oscuro en árabe). Como todos los hermanos ellos también tiene sus diferencias, celos y peleas. Azur es hijo de un hombre noble que pronto decide que la nodriza y Asmar no son una buena influencia para su hijo, así que decide mandar a Azur junto a un tutor a la ciudad y echar de casa a la nodriza y as u hijo, Asmar.
  
 

Pasados los años Azur es ya un joven y decide irse al otro lado del mar, al país de su nodriza, persiguiendo la hada de los Djins de un cuento que le explicaba ella de pequeño. En el camino un golpe de mar se lo lleva del barco y se despierta en una playa donde las cosas no son como él esperaba. Decide cerrar los ojos para no ver más las cosas que no le gustan… con los ojos cerrados encontrará dos de las llaves que abren las puertas hacia la hada y se reencontrará con su nodriza y su hermano. Ambos empezarán el camino para liberar el hada de los Djins.

Michel Ocelot ha conseguido crear un estilo de animación propio, tanto en el tipo de historias como en la forma en las que son contadas, con finales que resultan siempre inesperados, y en el tipo de animación y decorados (incluso cuando utiliza técnicas de animación por ordenador), que son pequeñas joyas. 



Azur y Asmar tiene un mensaje de respeto a la diversidad cultural, religiosa, de países y de costumbres, nos habla sobre la tolerancia, sobre la igualdad de todas las razas, de ir más allá de los prejuicios y abrir nuestra mente a lo que es diferente.

 

En cuanto a la adopción, la película muestra como la nodriza Jenan siente a Azur como su hijo y aunque pasen los años y estén separados para ella sigue siendo su hijo, igual que lo es Asmar. A los dos los quiere igual y a los dos les ofrece lo mismo.


Habla también sobre qué nos hace madres, padres, hijos y hermanos más allá de la biología. Presenta dos familia monoparentales, Azur y su padre y Asmar y su madre. Mientras que la relación de Azur con su padre no es buena, la relación de Asmar y Azur con su madre (de mentalidad mucho más abierta) y nodriza, respectivamente, es buena. También la película muestra como la madre ha podido prosperar y educar bien a Asmar sin tener un hombre a su lado.

Para mi hay dos escenas de la película muy destacables, aunque todo el film en si es destacable. La primera cuando Azur decide cerrar los ojos y con la ayuda de un nuevo compañero, Crapoux, llega hasta la ciudad y camina a ciegas por ella. En este camino va descubriendo los palmerales, las acequias, la música, la oración, el cous-cous, las especias…

La segunda cuando la Princesa escapa del palacio por la noche y toca por primera vez la tierra… esto me hace recordar como veía mi hijo todas las cosas por primera vez al salir del centro en el que vivía.
 

20/3/15

el prícipe de Egipto (cine y adopción)

El príncipe de Egipto es una película de animación de DreamWorks, productora de Steven Spilberg, basada en el libro del Éxodo. 

La película empieza en Egipto, donde los hebreos viven como esclavos, en el momento en el que el Faraón decide que deben matarse todos los hijos varones de los hebreos. Moisés es dejado en el rio y encontrado por la mujer del faraón que lo adopta y lo cría como a su hijo, sin que este sepa que es de origen hebreo.


Moisés crece junto a su hermano Ramsés llevado la vida de un príncipe hasta que día descubre quien es y tras tener una crisis de identidad, debe huir tras matar a uno de los guardias egipcios.

Una gran película de animación que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de otras épocas que trataban el mismo tema. Unos escenarios impactantes y una música envolvente que te trasladan al antiguo Egipto y unos personajes, que aunque sean de dibujos animados, son completamente humanos.


Se me ha ocurrido pensar que el guionista de esta película es hijo adoptivo, o quizás hermano adoptivo, porque explica muy bien los sentimientos tanto de Moisés como hijo adoptado (la reacción ante la revelación, el encontrarse entre dos familias, el amor a su familia adoptiva que lo ha criado, a sus padres y hermano, la necesidad de alejarse de todo para pensar, etc…) como la de su hermano Ramsés, su amor incondicional de hermano y a la vez el sentimiento de sentirse traicionado y abandonado por Moisés.

Muy recomendable, aunque puede que sea un poco compleja para según qué edades. Independientemente del tema adoptivo está muy bien hecha, para mi de las mejores de Dreamworks, una gran banda sonora, y merece la pena para un sábado por la tarde con mantita en el sofá.


Referentes para personas que fueron adoptadas




23/6/14

philomena: una adopción forzada

Philomena Lee tiene ya 80 años y en su historia, en la de como perdió a su primer hijo y como pasó toda su vida pensando en él, y el libro que escribió de esta un periodista británico, Martin Sixsmith, se basa la película Philomena.


Philomena Lee quería desesperadamente quedarse con su hijo, Anthony, que tenía entonces 3 años. Pero en 1955, encerrada en una casa católica para madres solteras, en Irlanda, después de la insistencia de las monjas firmó los papeles para ceder al custodia. No pudo despedirse. Desde una ventana del piso de arriba pudo ver la cara de Anthony en la ventana de un coche negro.


Philomena después de salir de un colegio de monjas y completamente ignorante sobre el sexo se quedó embarazada a los 18 años y entró a vivir, como miles de jóvenes en Irlanda, en una institución de la iglesia para madres solteras. Aunque estaban financiadas por el estado las mujeres eran forzadas a trabajar muchas horas y tenían pocas opciones a parte de dar a sus hijos.


A decir verdad, gran parte de lo que cuenta la no ocurrió o ocurrió de otra forma, la misma Philomena lo ha dicho en alguna entrevista, se han tomado algunas licencias ya que de otra forma es una historia triste, muy triste.




No obstante la película denuncia el papel  de la iglesia en el aislamiento de las madres solteras y cómo eran obligadas a entregar a sus hijos en adopción a familias dispuestas a hacer grandes contribuciones. La iglesia veía a estas madres como degeneradas, no aptas para criar de sus hijos. Denuncia que en lugar de velar por el bienestar de la madre y del menor primaban encontrar unos adoptantes, católicos y con dinero, algo que también nos suena aquí en España. Los investigadores dicen que entre 1945 y mediados de los años 60, al menos 2200 bebés, niños y niñas, como Anthony, algunos de los cuales habían estado con sus madres durante años, fueron enviados a Estados Unidos. Pero este número es solo la punta del iceberg, ya que se estima que hasta 1990 nacieron unos 50000 bebés en estas instituciones.


Philomena estuvo durante 50 años informando al centro en el que estuvo y dio a su hijo en adopción de cada cambio de residencia por si Anthony quería ponerse en contacto con ella, visitó varias veces el centro preguntando si tenían información de él... pero no sirvió de nada. A pesar que Anthony, llamado ahora Michael Hess y criado en Misouri, había intentado encontrar información de ella a través de la misma institución, incluso viajado allí para preguntar, nunca los pusieron en contacto.


Después de entregar a su hijo, Philomena, estudió enfermería, se casó y tuvo dos hijos más. Nunca les habló de Anthony hasta 2001.

Michael Hess fue un abogado al servicio del Comité Republicano de Estados Unidos durante los mandatos de Reagan y Bush (padre). Nunca se había declarado abiertamente homosexual aunque vivió con su pareja, Steve Dahllöf, en Wyoming durante más de una década. Como muchos homosexuales durante esa época contrajo Sida y murió en 1995 debido a la enfermedad.


Antes de morir, Michael Hess, viajó en tres ocasiones a Irlanda, al convento en el que había residido durante su primera infancia, antes de ser adoptado, para intentar localizar a su madre biológica. Siempre recibió la misma respuesta, ella lo había abandonado cuando tenía 2 meses, no tenían más datos y nunca había intentado ponerse en contacto ni saber dónde se encontraba.


Pidió ser enterrado allí, por si en algún momento su madre volvía a buscarle.

Philomena y Anthony (Michael Hess) no volvieron a encontrarse, con vida, desde ese día en que Anthony subió a un coche con la que iba a ser su nueva familia.