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31/8/15

chistes sobre adopción... ¿porque no tienen gracia?

Bueno, como todo y en este país en el que podemos reirnos de todo (bueno... ahora ya no...) , los chistes sobre adopción están allí aunque puede que a algunas personas no les hagan nada de gracia ( a algunas si claro).

La mayoría de estos chistes se centran en algo como el momento de la "rebelación" y en esos casos concretos en los que es evidente que hay una adopción, y en las respuestas de los padres adoptivos que niegan que ese hijo sea adoptado... A la mayoría de padres y madres adoptivos de ahorales puede parecer que no da para hacer chistes porque ya nadie oculta a sus hij@s que son adoptad@s ni espera que lo sepan por otras personas.

Aquí os dejamos algunos ejemplos de este tipo de chiste.






Pero otros hacen chistes sobre los motivos por los que un niñ@ puede ser dado en adopción, sobre la diferencia entre un hijo adoptado y uno que no lo es,etc...








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24/8/15

eufemismos... la palabra abandono

Mi hijo aún no había cumplido 4 años cuando una noche decidí explicarle el cuento de "su adopción", ya lo había explicado antes pero esa noche el cuento empezaba con un hombre y una mujer que se conocían, él crecía dentro de su madre y luego nacía, y luego era dejado en un lugar para que cuando le encontraran pudieran buscarle una nueva familia, no sé si fueron esas exactamente las palabras que usé pero estoy segura que no usé ABANDONAR, había leído mucho sobre lo importante que era no usar esta palabra. Me interrumpió, justo para ponerse a llorar y decirme: Tú, lo que me estás diciendo es que me ABANDONARON. 

Los psicólogos y muchos de los profesionales relacionados con la adopción dicen que debe evitarse pronunciar la palabra ABANDONO cuando se cuenta al niño o niña cómo llegó a la adopción. Los motivos... pues básicamente que la palabra ABANDONO es demasiado dolorosa, que si no se usa los niños no van a sentir abandonados, o rechazados por su familia biológica, que debe usarse otras palabras que se centren más en los padres biológicos que en los hijos, que ellos renunciaron a él/ella para darle una vida mejor, etc... Pero, sinceramente, me parece muy ingenuo pensar que por no pronunciar una palabra ese sentimiento no va a surgir. Muchos niños y niñas adoptados se sienten abandonados, tiene un hondo pesar en su corazón al que muchas veces no pueden poner palabras, pero que es, nosotros deberíamos reconocerlo, un sentimiento de ABANDONO. No es gratitud por haber sido dados en adopción, por haber tenido una "vida mejor", es RABIA por no haber podido permanecer con su familia biológica, es  DESCONSUELO por no saber qué motivos llevaron a sus familias a separarse de ellos, TRISTEZA por tener una historia que les hace distintos a la mayoría de niños... porque como dice Sabina "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió"... y IRA, ira porque podamos menospreciar su sentimiento de ABANDONO y llamarlo de otra manera.


No tiene porque ser así para todos los niños o niñas, algunos sienten ese abandono especialmente debido a sus circunstancias, quizás a su propio carácter o resilencia. Seguramente no es lo mismo tener datos de la familia biológica, saber en qué situación se encontraban, o sin saber de su familia conocer las circunstancias del país que llevan a muchos padres a abandonar a sus hijos o hijas (por ejemplo la Ley del Hijo único en China). Pero para muchos niños y niñas esa herida está, y está allí se hable o no de ella, se le ponga una u otra palabra, que al final acaban siendo únicamente eufemismos.


Un niño pequeño si su madre se muere lo que siente es que le ha abandonado, y a un niño al que se le muere la madre nadie le dice que lo ha ABANDONADO, seguro que le cuentan que no ha sido porque ella quisiera, que se ha puesto enferma y no se ha curado o ha tenido un accidente, que ella hubiera querido quedarse a su lado... pero lo que siente el niño es ABANDONO.


Cuando nos dicen que no usemos "tus padres te abandonaron" (o tuvieron que abandonarte que para el caso es lo mismo) y que usemos por ejemplo "tus padres tuvieron que renunciar a ti" lo que nos quieren decir es que no usemos una frase que se centra en el niño sino en los padres, para no hacer sentir responsable al niño de su abandono sino a los padres por no ser capaces de ejercer como padres. Pero ¿realmente eso se ajusta a la realidad de la adopción? No creo que se ajuste a nuestra realidad donde muchos de los niños y niñas llegan a la adopción por un abandono real, por una retirada de los derechos de los padres biológicos, incluso por secuestros... la realidad de una madre renunciando a su hijo para que sea adoptado debe ser un porcentaje mínimo de las adopciones que se realizan. ¿No estamos en definitiva mintiendo si usamos estas palabras? ¿Es justificable esa mentira piadosa por los beneficios que puede suponer para su autoestima? En cualquiera de los dos casos ya estamos ejerciendo un juicio de valores, ¿no? ¿No va a oir la palabra ABANDONO fuera de la familia al referirse a su historia de vida?


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2/10/14

honrarás padre y madre (biológicos)

Es bien cierto a veces que los padres (biológicos) de nuestros hij@s les han causado daño, por abusos, negligencia o exposición a sustancias durante el embarazo. Nosotros, sus padres (adoptivos) lo daríamos todo por ellos, haríamos cualquier cosa para protegerlos y, como haría cualquier otro padre, nos disgustan las personas que han podido hacerles daño.

El problema en nuestro caso es que, las personas que pueden desagradarnos, son sus padres biológicos. Por una parte sabemos que nuestr@s hij@s pueden identificarse con ellos, con la madre o el padre biológico, así que debemos hablarles bien de ellos, pero a la vez sentimos un fuerte desagrado por lo que hicieron.

Es importante, al tratar de equilibrar entre estas dos realidades, separar a la persona de la acción. Cuando hablamos sobre lo que hicieron sus padres que nos gustaría que no hubiera pasado debemos asegurarnos que hablamos de la acción, no de la persona. 

Ningún niño quiere pensar que viene de "unas malas personas".

Debemos dejar claro al niñ@ que sus padres (biológicos) tomaron unas decisiones e actuaron debido a unas circunstancias concretas en su vida, y hacerle ver que sus circunstancias son y serán distintas, que no están destinados a seguir sus pasos.

Debemos, al hablar de los padres (biológicos) desarrollar un sentimiento positivo en esta parte de su identidad... pero sin mentir.



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1/10/14

¿cómo contestar a las preguntas intrusivas?

Ayer volvíamos por la tarde a casa, yo cansadísima, el pequeño muerto de sueño y el mayor acelerado, y un señor empezó a decirnos algo de lejos, yo ni caso porque cruzábamos por en medio de la obra de la calle y estaba pendiente que no nos pisara un coche a todos, para rematar el día. Pero con las vallas y todo el berenjenal de la calle no nos quedó más remedio que cruzárnoslo y, aunque hice el amago de ignorarle, pues no me quedó más remedio que oirle: "¿Es arrortado?". Tenía un acento un poco cerrado y me quedé un segundo en shock pensado si me decía algo de un coche o de mi hijo. Al final contesté con un simple "Si" y iba a seguir cuando mi hijo mayor que estaba ya en la esquina vino corriendo gritando "¡Yo también, yo también!". Entonces el hombre ya se lanzó y yo me quedé sin contestar mirando a mi hijo mayor y este le preguntó "¿Y porqué lo preguntas?", el hombre siguió con su monologo sin responder y entonces mi hijo dijo "Mama, no le contestes, es un desconocido". Subí la rueda del cochecito que aún tenía en el asfalto y nos fuimos.

La gente es muy impertinente.

¿Qué debemos hacer en estos casos? ¿Debemos responder? ¿Debemos ignorarlo? ¿Depende de la pregunta? ¿Depende de si están nuestros hijos/as delante? ¿Depende de la edad de los niños? ¿Deben contestar ellos?

La verdad es que yo no estoy segura al 100%, creo que lo mejor es cortar la conversación lo antes posible y no dejar que sigan, que quizás depende de quien te lo pregunte y porque pero eso a priori es difícil saber, de las circunstancias en las que se hagan las preguntas. Yo suelo ser muy cortante pero he también tenido experiencias buenas.

¿Cómo contestar a las preguntas impertinentes?

¿Cuánto te/os costó?

Borde (pero sin ser desagradable): No sé si te darás cuenta de la cara que se me ha quedado pero de verdad no me puedo creer que hables de mi hijo/a como si fuera un mueble

Educativa (pero sin entrar en nuestra vida personal): No se puede poner precio a la vida humana. Si me estás preguntando por cuanto costó el proceso de adopción porque estás pensando en adoptar (sino para qué querría saberlo ¿no?) te puedo pasar la web/mail/teléfono de la ECAI/asociación/bienestar donde están detallados los costes.

Evasiva: Como el resto de mis hijos (como tus hijos), no tiene precio.

¿Dónde está su verdadera madre(o como dice  le dicen a mi hijo "la auténtica")?

Suelen preguntar mucho más por la madre, pero también sirve para el padre...


Borde (pero sin ser desagradable): La tienes aquí delante.



Educativa (pero sin entrar en nuestra vida personal): En general se habla de "madre biológica" o "madre de nacimiento", incluso "primera madre" para referirse a quien supongo te estás refiriendo, de todas formas yo soy tan real/de verdad/auténtica como tú.


Evasiva: Estoy tan orgullosa de ser su madre real/verdadera/auténtica.

¿Porqué es negro/a, china/o, etc...?

Borde (pero sin ser desagradable): ¡No me había dado cuenta!

Educativa (pero sin entrar en nuestra vida personal): Sirve cualquier cosa del tipo "porque su piel produce más melanina para protegerse del sol", etc... seguido de "pero si lo que quieres saber es porque él/ella es negro/chino/etc y yo, en este caso es porque fue adoptado/a".

Evasiva: Es precioso/a...

Es tan mono... ¿me lo puedo quedar?

Solo hay una respuesta: No (que sea de un tipo o de otro dependerá la cara que se nos quede).

Mi hijo a su edad no lo hacía/ Esto ya no debería hacerlo/ Deberías controlarlo

Borde (pero sin ser desagradable): Me alegro que tú lo sepas hacer tan bien.

Educativa (pero sin entrar en nuestra vida personal): Cada niño/a tiene su tiempo y no todos están igual de maduros.

Evasiva: Ahora necesito un momento con él/ella a solas / Perdona si te hemos molestado.

Lo más importante a tener en cuenta al contestar cualquier pregunta:

La persona que tienes delante (y que no conoces) va estar en tu vida eso, unos segundos o minutos. Tus hijos/as que tienen antena parabólica van a estar allí toda tu vida.

La forma más efectiva de terminar una conversación:

La mejor forma de terminar una conversación incómoda es usar una respuesta evasiva o responder algo que deje descolocada a la otra persona. Así puedes terminar la conversación antes que empiecen las preguntas más incómodas e intrusivas.

Continuar con la conversación en casa:

Después de haber tenido un encuentro de este tipo con un desconocido es importante continuar después con al conversación en casa con los niños/as, y es especialmente importante preguntarles por sus sentimientos al respeto. También es importante hablar sobre qué preguntas creen ellos que pueden o no hacer los desconocidos y que quieren ellos contestar en cada caso.










8/6/14

hijos del corazón

Hijos del corazón es una serie documental que, aunque hace ya algunos años que se hizo y la situación de la adopción internacional ha cambiado mucho, marcó a muchos de nosotros durante y antes de empezar su proceso de adopción.

Os traemos aquí el documental como recuerdo de esos momentos y también para aquellas familias que son ya "de otra época" y no lo conocen. Muchas de las historias, especialmente al tratar los momentos post-adoptivos, siguen perfectamente vigentes.

CAPITULO 1


CAPITULO 2


CAPITULO 3


CAPITULO 4


CAPITULO 5


CAPITULO 6


CAPITULO 7


CAPITULO 8

2/12/13

viviendo con la rabia y un desorden de apego (segunda parte)

Os traducimos la segunda parte de uno de los posts del blog que escribe Fiona Ferguson, madre de dos niñasadoptadas en Inglaterra a finales de los 80 con 5 y 6 años, del que ya os tradujimos la primera parte.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.

Tal y como comenté en el post de ayer es muy difícil para mi revivir, pero quiero hablar sobre mi experiencia personal sobre cómo es la vida con un trastorno de apego.

Ya mencioné que Amy nunca lloraba la principio cuando llegó a nuestra casa, lo que si hacía era intentar controlarlo todo y a todos a su alrededor. Amy era amistosa de forma superficial con los extraños y teníamos que tener siempre un ojo encima o se habría ido. Amy abrazaba a cualquier con quien tuviera contacto, los profesores hicieron lo que pudieron para desanimar este comportamiento, pero lo hacía de forma inconsciente. Alguna gente confundía este comportamiento diciendo que Amy era una niña muy cariñosa pero nosotros sabíamos que no. Amy no hacía amigos fácilmente en la escuela y frecuentemente se peleaba con otros niños en la clase.

Si Amy o Lauren llegaban a tener un amigo, podían ser muy posesivas y aliarse frente al resto de niños para quedárselo para ellas.

Amy nunca estaba quieta y era imposible que se concentrara en una tarea y mis esperanzas de darle uso la caja gigante que había hecho para las manualidades se hacían añicos, cualquier intento de pintar o crear alguna pieza de arte acababa con Amy vagando en el mismo momento en el que yo sacaba los lápices y el papel.

Admito que me sentí triste ya que ser creativo era algo que realmente quería hacer como madre.

Me encontré haciendo plastilina - algo que conseguía que ellas disfrutaran y pasaran algunas horas modelando las plastilinas con accesorios para crear formas.

Todo lo que Amy tocaba se las arreglaba para romperlo y cuando se enfadaba tiraba y aplastaba todo lo que había en la habitación y rompía sus juguetes.

Empezó a ser evidente que toda al rabia de Amy se dirigía principalmente hacia mi, era como si todo su odio se dirigiera a mi por todo lo que había hecho su madre.

En términos teóricos sobre los Desordenes de Apego estos comportamiento son la forma que tiene el niño para controlar algo en un mundo que perciben como aterrador, peligroso y impredecible. La única forma que tiene el niño para hacer frente a ello es controlarlo todo y a todos a su alrededor.

El niño no confía en nadie y está en alerta constante de peligro.  Acercarse a otros no es una experiencia que les genera confianza ya que su única experiencia anterior ha sido que confiar en sus cuidadores les ha llevado a una situación de abuso, peligro, estrés y miedo.

Mi posición como madre era de una persona en quien no podía confiar y ¡Dios! si me probó.
Era evidente que se golpeaba en la cabeza, balanceaba, auto-mutilaba y empecé a darme cuenta que Amy no podía leer las emociones. Amy no podía decir al diferencia entre los estados de humor de las personas y estallaba a menudo en momento en los que era incapaz de entender porque alguien estaba feliz o tristes o enfadados.



Recuerdo un par de ejemplos, Amy estaba en la escuela y dijeron en la clase que podían ver el partido de Inglaterra en la Copa del Mundo. Todos los niños estaban muy excitados ya que estaba ganando Inglaterra. Desafortunadamente le humor cambió ya que de golpe Inglaterra empezó a perder, todos los chicos que cruzaron y empezaron a estar enojados. Esa tarde, cuando Amy llegó, tuvimos una noche especialmente difícil ya que Amy no era capaz de lidiar con ese cambio de humor de su clase, esto la llevó a un estado de lucha o de huida y nosotros tuvimos que lidiar con este retroceso.

Amy podía ser un peligro para ella misma y para los demás cuando empezaba la rabia. Pasábamos unos ratos muy buenos en casa de mis hermanas. Era muy difícil irnos a cualquier sitio, como todos los niños que no quieren irse cuando lo pasan bien. Teníamos que preparar la marcha con las niñas mediante "cuenta atrás" una hora antes para prepararlas para el final de la visita.

Esa tarde en especial, Amy, estaba dando patadas con mucho estilo, había empezado con una rechazo a irse, entonces empezaban las patadas, escupir i sollozar. Patadas contantemente a la parte de atrás de mi asiento en el coche o tirándome del pelo.

Pero ni mi esposo ni yo estábamos preparados para lo que pasó después, Amy, se tiró encima de la parte delantera cogiendo el volante, estábamos en la M27 y fue una experiencia muy aterradora. Mi esposo logró detenerse en el arcén donde nos las arreglamos para mantener a Amy hasta que finalmente se vino abajo y ese fue el momento en el que estuvimos realmente a salvo de cualquier otro peligro adicional.

Ser testigo de como un niño tiene este nivel de rabia es realmente aterrador, es como si el niño tuviera una experiencia fuera de su cuerpo y muchas veces era como si ella, Amy, fuera inconsciente de su persona, me daba cuenta de eso por sus ojos que tenía un aspecto de no comprometerse. Amy tiene muy pocos recuerdos de esos momentos.

En mi próximo post voy a hablar de cómo fue la terapia, este es un tema bastante polémico y no aconsejaría a nadie usarlo sin ayuda profesional. Ésta es mi historia y lo que funcionó para mi no es la respuesta a todos los menores que tiene un transtorno de apego.

Vuelvo a repetir que esta es mi experiencia y espero que demostrará que hay esperanza para, incluso, el niño más dañado.

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21/11/13

¿son los padres que renuncian a sus hijos adoptivos indiferentes o no están preparados?


Esta es la traducción de un texto publicado en el New York Times por Tina Traster, madre adoptiva de una niña de origen ruso y autora del libro "Rescuing Julia Twice: A Mother’s Tale of Russian Adoption and Overcoming Reactive Attachment Disorder" (Rescatando a Julia dos veces: La historia de una madre por adopción en Rusia y cómo superar el desorden de apego reactivo) que va a publicarse próximamente en Estados Unidos. Si te interesa puedes visitar su web.
 
Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.
 
La semana pasada recibí un e-mail de una madre sobre como adoptó a un niño huérfano de origen ruso hace 13 años y la forma en la que todo salió mal. En unas frases directas me contó cómo ha viajado dos veces a Siberia. Me contó que su hijo ha estado entrando y saliendo de centros de detención juvenil. Ahora, a los 1 años, está bajo la custodia del estado y no quiere saber nada de ella. Esta mujer estaba devastada y no podía dar sentido a todo lo sucedido. Me dijo que después de invertir todo lo que tenía en ese niño, económica y emocionalmente, se ha quedado con nada ni nadie.
 
Sabía que yo la entendería. Había leído un ensayo que escribí sobre la dificultades que tuvimos, mi marido y yo, criando a nuestra hija adoptada en Rusia, y sabía que tenía un libro de memorias centrado en la adopción y el trastorno de apego que va a ser publicado el próximo año.
 
En su e-mail me preguntaba si podía llamarla. Lo hice. Hablamos de cómo mi marido y yo trabajamos con nuestra hija los primeros años cuando no se vinculaba, cuando teníamos un miedo de muerte a que no nunca fuera capaz de apegarse a nosotros o querer a los demás. Estaba feliz de saber que las cosas al fin salieron bien. Sobre todo, esta mujer, necesitaba liberar sus sentimientos de culpa, incapacidad y desesperación. Quería deshacerse de su carga. Quizás con solo hablar con ella podía ayudarla a hacerla más ligera.

 
  
Curiosamente, tuvimos esta conversación horas después de haber leído un informe de investigación de Reuters sobre el "realojamiento", una horrible historia de cómo algunos padres de niños adoptados internacionalmente se había ido "deshaciendo" o "regalando" a sus hijos a extraños, sin la intervención de agencias estatales, consejeros e incluso sin abogados. El artículo es cómo el guión de una película de terror: una persona adoptada en Liberia, con problema de salud y comportamiento severos, que había estado con una familia adoptiva 2 años fue entregada a otra familia en el exterior de su parque de caravanas. Sin abogados o servicios sociales involucrados en ese intercambio. Los padres de al menor adoptada simplemente firmaron un acta notarial declarando que ese extraños se convertían en los guardianes de su hija.
 
Reuter analizó más de 5000 entradas sobre "realojamiento" en un periodo de 5 años en una lista de correo de Yahoo. La mayoría de los niños habían sido adoptados en el extranjero, de países cómo Rusia, Cina, Etiopía y Ucrania. En un caso el anuncio decía: "Adoptamos a una niña de 8 años de China... Desafortunadamente estamos luchando después de tenerla en casa 5 días". ¡Guau, cinco días enteros y ya están dispuestos a renunciar a ella!
 
Si no eres un padre adoptivo de un menor de el extranjero, puedo apostar a que su cerebro es incapaz de imaginar algo tan atroz. ¿Cómo puede un padre deshacerse de su hijo? Incluso si el niño no responde al amor o parece estar lleno de odio ¿cómo puedes entregarlo a un extraño? Una persona así no es tan solo no apto cómo padre, debe ser una persona depravada, sin corazón. ¿Verdad?
 
Como madre adoptiva, tengo información privilegiada sobre cómo puede ser de difícil una adopción. No creo que la gente viaje a China, Rusia y Etiopía con malas intenciones. De hecho, las personas que quieren criar a un niño que necesita un hogar probablemente empiezan con el corazón lleno de amor y optimismo. Pero, cuando vuelven a casa con su hijo y la emoción se calma, y los problemas comienzan ya que no pueden manejar a su hijo, sus sueños se convierten en pesadillas. Se encuentran solo, asustados, privados y llenos de pesar. ¿Cómo se comportan en esas circunstancias no sólo podría sorprender al mundo, también escandalizar a los propios padres? En uno de los mensajes de la lista de correo del artículo de Reuters, una mujer que había adoptado a un niño de 11 años de Guatemala escribía: "Me siento totalmente avergonzada de decirlo pero realmente ¡ odiamos a este niño!".

 
Naturalmente el artículo de Reuters nos hace aferrarnos a una solución rápida. Se han hecho llamamientos para que se revise la situación de estos padres e hijos adoptivos, junto a propuestas de para crear sistemas que eviten y contrarresten estas situaciones. La rotura de una adopción para poder encontrar una nueva casa a un niño puede tener éxito, tanto para la familia original como para el menor y la nueva familia, y a menudo el mecanismo legal utilizado por las familias es le mismo que menciona el texto de Reuters: el poder notarial. Pero ¿cómo podemos proteger a los niños contra el abuso de este poder (notarial)?
 
Esto es de los que creo que deberíamos estar hablando: muchos, tal vez incluso la mayoría, de los padres adoptivos no están realmente preparados para las consecuencias de ser el padre/madre de un menor que ha empezado su vida en una institución u orfanato. No estamos preparados para manejar un trastorno de apego reactivo, el síndrome alcohólico fetal, menores violentos o que se autolesionan. Mi marido y yo por ejemplo, no teníamos ninguna formación sobre estos temas antes de llevarnos a nuestra hija de 8 meses a casa hace diez años desde Siberia. Me han dicho desde la mayoría de estados que las cosas han cambiado, los futuros padres adoptivos deben asistir a talleres y leer sobre estos temas, pero yo conozco cómo me sentía después de haber leído un poco sobre ellos. Estoy realmente segura que la mayoría de nosotros creemos que con amor es suficiente, la herida va a desaparecer. Que con suficientes cuidados, cariño, comida y juguetes se puede borrar el pasado.
 
No podemos y no lo hacen. La adopción de un menor en estas circunstancias es rara vez una camino fácil. Si los padres tienen suerte, como nosotros hemos tenido, nos encontramos con recursos, con suficiente resilencia (capacidad de resistir al adversidad) y el amor que necesitamos.


 
La única cosa buena que puede surgir de las tragedias descritas por el artículo de Reuters es el esfuerzo de la sociedad para involucrarse en las vidas de las familias con hijos adoptados en el extranjero. Aquellos de nosotros que nos estamos hundiendo necesitamos más comprensión, apoyo y diálogo sobre que es para nosotros al experiencia de la paternidad. Debemos sentirnos más comprendidos y menos juzgados. Mientras todos hablan sobre que las agencias de adopción deben añadir servicios de post-adopción más consistentes, aún queda mucho por hacer. Lo ideal sería que las personas que trabajan, enseñan y cuidan de niños pequeños - de los maestros a los pediatras y terapeutas - fueran formados sobre los menores institucionalizados que han sido adoptados. Deberían estar capacitados para reconocer sus síntomas. En mi caso, si hubiéramos tenido profesionales alrededor que entendieran que era un desorden de apego reactivo, habríamos cogido los problemas de Julia antes.
 
Recibo e-mails muchas veces de padres de menores adoptados en el extranjero que están luchando. Lo que me dicen siempre es que se sienten consolados de saber que no están solos.
 
 
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24/10/13

viviendo con la rabia y un desorden de apego (primera parte)

Como empieza a ser habitual, os traducimos un texto que forma parte de una serie de post sobre la experiencia de una madre adoptiva en los últimos 15 años en los que ha criado a sus dos hijas.
 
El blog lo escribe Fiona Ferguson, madre de dos niñas, hermanas biológicas, adoptadas en Inglaterra a finales de los 80 con 5 y 6 años. Las niñas eran las menores de 7 hermanos, los dos mayores continuaron en su familia biológica mientras que los 5 menores pasaron a acogimiento y posteriormente las pequeñas fueron adoptadas por Fiona y  su marido, John.

Como siempre que traducimos un texto, éste no representa las ideas de la web o de las personas que participan en este blog, únicamente lo traducimos para que sirva de reflexión y para mostrar distintos puntos de vista de distintas situaciones relacionadas con la adopción.
 

He pensado mucho sobre cómo voy a escribir sobre este tema tan sensible. Existen tantas teorías y libros escritos sobre el apego. No quiero parecer una especie de experto en la materia. Estoy de acuerdo, los he experimentado directamente haciendo frente y viviendo con un niño que sufre un caso severo de desorden de apego. Mi marido y yo hemos pasado por ellos y hemos sobrevivido. Tenemos una relación muyes estrecha ahora después de todo lo que hemos pasado. Nos sentimos padres de Amy, pronto seremos abuelos y nos sentimos con ganas de ayudar a Amy, apoyándola para convertirse en madre de su propio hijo.

Es mi opinión que diagnosticar a un niño con cualquier desorden no es un trabajo fácil para un profesional, y creo que los desordenes de apego habitualmente se pasan por alto y los niños reciben un diagnóstico erróneo.

He decidido escribir sobre lo que fue para mi vivir el día a día, un día al límite de lo que yo diría era una locura la mayor parte del tiempo.

Cuando nos entregaron a nuestras hijas, empezó a ser muy claro que había mucho más bajo esos abrazos superficiales y el bonito pelo rubio. Mi primer recuerdo es cuando Susie, la asistente social de las niñas, nos dijo que Amy era una niña muy feliz, fuerte y que ¡nunca lloraba! Pensar en los que nos dijo me hace enfurecer. Ella era una asistente social con experiencia... ¡todos los niños lloran! Hay algo que está muy mal cuando un niño no llora, esas emociones se van a algún sitio, en el caso de Amy pasaron a la clandestinidad para ayudarla a sobrevivir a la negligencia y el abuso que sufrió. A una asistente social le deberían saltar las alarmas si un niño no demuestra emociones. Era muy obvio desde el primer día que las dos niñas nos llevarían al extremo para controlarlo todo y cualquier situación que pudieran.

 

Lauren era lo contrario a Amy, creo que pasaba el 80% del tiempo llorando y, para conseguir tu atención, Lauren, siempre tendría alguna enfermedad o se haría daño y caería.

Lauren había sido una niña muy enfermiza, pasó la mayor parte de su primera infancia en el hospital, había aprendido muy pronto que estando enferma recibía atención. En la casa de acogida su hermana, Kirsty, había sido una madre para ella. Kirsty fue una gran perdida para Lauren, ella era una mamá para Lauren y todo lo que ella había conocido. Lauren nunca conoció a su madre y realmente creo que se apegó a su hermana como su principal cuidador, aunque estaba en acogimiento.

Cuando Lauren llegó a casa llevaba una talla 2-3 años y parecía y se comportaba más como una niña de 2 años que la niña de 5 años que habíamos asumido. Todos los que vieron a Lauren la trataban como a un bebé y le tomó bastante tiempo hasta que se sintió lo suficientemente confiada para crecer un poco. En tiempos de cambio e inseguridad, Lauren podía regresar a ese modo bebé, incluso balbuceando.

Como he contado en otro post anterior, empecé a encontrar la tensión abrumadora. El shock de enfrentarse a dos niños ya mayores, de 5 y 6 años, fue una tarea enorme. Tomar consciencia de que esto no iba a ser un caso sencillo de dar un buen hogar de golpe a dos niños y que viviríamos felices para siempre y el amor sería suficiente empezó a naufragar.

Las grietas empezaban a asomar y nosotros empezábamos a ver lo que era realmente una asignación complicada.

No voy a escribir mucho más en esta entrada para dar tiempo a mi cerebro a procesar la información y espero que lo que escribo pueda servir de apoyo a cualquiera que realmente esté en un punto crítico y empiece a perder la esperanza.

Haré todo lo todo lo posible para proporcionar información que les haga sentir que no está solos, su hijo no tiene nada malo, sólo están reaccionando a la vida que han vivido y están desesperados para que los acepten incondicionalmente.

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16/10/13

qué esperar después de la adopción: utilizar métodos para dormir al niño o niña adoptado

En esta ocasión volvemos a publicar un artículo que escribimos para la web en el apartado de apego, relacionado con los problemas para dormir de algunos menores adoptados y la necesidad o conveniencia de utilizar métodos para crear rutinas de sueño.

En el caso de niños y niñas institucionalizados muchas veces no han adquirido rutinas para dormir, han pasado muchas horas en sus cuna o cama durmiendo sin coincidir con el día o la noche y jugando en la cama; quizás las comidas, biberones, cambios de pañales, etc... han coincidido con los cambios de turnos de cuidadoras no respetando los horarios de sueño, etc... Eso hace a veces los niños y niñas pequeños que llegan de centros, después de una primer época de luna de miel en la que puedan (o no) dormir mejor y más seguido, coincidiendo también con los múltiples estímulos que reciben durante el día, empiecen a despertarse por las noches, manteniéndose despiertos.
 

Puede pasar también que el niño o niña al encontrarse en un lugar desconocido, con desconocidos en los que no confía, no sea capaz de dormir tranquilo y se despierte por las noches. Todos los cambios que se están produciendo en su vida le producen estrés y nerviosismo. Puede presentar terrores nocturnos o simplemente ser incapaz de conciliar el sueño.
 

¿Es aconsejable en el caso de niños y niñas adoptados utilizar métodos para dormir utilizados con otros niños y niñas? ¿Pueden perjudicar estos métodos a la formación del apego entre el hijo o hija adoptado y los nuevos padres o madres? Por ejemplo métodos que consisten en dejar al niño o niña solo en la habitación durante un tiempo determinado para que se acostumbre a dormirse solo.
 

Por lo que hemos tratado en este apartado sobre el apego, este tipo de métodos no serían los más recomendables ya que son métodos que van en contra de la formación de un apego seguro. Sin embargo, si la falta de sueño de los padres o madres afecta al día a día, genera más estrés en la familia, pueden ser necesarios realizar algunos cambios antes de aplicar métodos que no favorecen lo que debe ser fundamental en este caso, el apego.
 
 

Por lo general duermen mejor los niños y niñas que experimentan unos límites claros y que son contenidos durante sus rabietas. La llegada a casa del niño o niña puede provocar un desbarajuste para toda la familia y vivir situaciones que nunca se han vivido antes, por lo que es necesario un ajuste y un entrenamiento para aprender a contener a un hijo o hija extraño para los padres y que tiene comportamientos inesperados muchas veces. De la misma forma, el niño o niña, debe aprender que los nuevos padres van a ser su soporte y en los que va a poder confiar.
 

Crear una rutina para dormir es también importante, aunque en el periodo de ajuste familiar puede resultar difícil. Muchos niños se van a la cama sin estar muy seguros de qué tienen que hacer cuando están allí. Seguir una rutina previa que les calme y favorezca cierta somnolencia puede ayudarles, además las rutinas crean sentimientos de seguridad. Una rutina para ir a dormir consistente y pacífica permite al niño o niña experimentar una transición entre el movimiento diurno y la tranquilidad necesaria para dormirse.
 

El reloj biológico del niño o niña tiene una gran influencia en sus despertares y somnolencia. Es importante mantener un horario regular para ir a dormir y despertarse todos los días. Los niños responden mejor cuando van a dormir pronto, y la mayoría duermen mejor y durante más tiempo. La oscuridad incrementa la generación de melatonina, la hormona corporal del sueño, y es como el botón biológico para parar. Los alimentos ricos en carbohidratos tienen un efecto calmante en el cuerpo, mientras que las comidas con alto contenido de proteínas o azúcares incrementan el estado de alerta, especialmente si se toman solas. El ejercicio físico es importante durante el día, pero debe evitarse la actividad física en la hora previa de irse a dormir, porque el ejercicio es estimulante y tiene un efecto de alerta. Algunas veces se aconseja evitar las siestas durante el día, pero en realidad buenas siestas implican un mejor sueño nocturno y ayudan a evitar los terrores nocturnos.
 

Si no dormir llega a ser un problema importante para los padres o madres, se puede optar por hacer turnos entre los padres para ocuparse cada vez uno del niño o niña o, en el caso de familias monoparentales, contar con la ayuda de otra persona. Cuando dormir se convierte en un problema, se potencia el problema de dormir.

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Cuentos para hablar de adopción
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13/10/13

qué esperar después de la adopción: cuidados en el orfanato

Empezamos una serie de entradas en el blog basadas en algunos escritos en la web de rainbowkids y love without boundaries, y algunas de las entradas en nuestra web sobre aspectos postadoptivos, sobre la llegada a casa con un niño o niña adoptado, en este caso sobre los posibles efectos de la institucionalización en menores, traducción (no literal) de una de las entradas de rainbowkids.

Es imposible ofrecer el ambiente acogedor que satisfaga las necesidades de cada niño de forma individual en un orfanato. Ningún orfanato es capaz de proveer la misma calidad en el cuidado de un niño que una familia.

Con esto dicho, cada orfanato es diferente. Los orfanatos tienen diferentes niveles de apoyo financiero, distinta dedicación del personal y otros recursos adicionales. Incluso el personal más dedicado tendrá dificultades sin los otros dos y vice versa, sin un personal dedicado ninguna cantidad de dinero o de recursos en todo el mundo podría compensar a unos cuidadores de calidad.

Los ratios entre cuidadores y menores a menudo están desproporcionados. Hayan 9 o 19 menores por cada cuidador habrá, inevitablemente, un retraso en calmar un llanto, en llenar barrigas vacías y cambiar pañales húmedos.

Sin importar el país, es muy difícil cuidar de tantos niños a la vez. Añadamos a este hecho que algunos de los niños del orfanato pueden tener además enfermedades o necesidades especiales que requieren una atención especial y más tiempo, y la satisfacción de las necesidades emocionales, físicas y mentales específicas de cada niño se convierte en algo imposible. Además, el personal del orfanato quizás no reciba la formación que necesita para el cuidado de los niños que necesitan una atención post-operatoria. No solo esto crea un trauma en el niño, probablemente también provoca estrés en los cuidadores.

 

Es importante reconocer que un niño de un orfanato no ha tenido satisfechas sus necesidades de una forma consistente y predecible. Tener las necesidades básicas satisfechas en la infancia forma la base para la confianza en otros humanos. Podemos explorar nuestra propia educación para entender cómo las experiencias tempranas influencian el comportamiento y desarrollo de un niño, y eso ayudará a los padres a entender cómo necesita un niño adoptado ser criado y apoyado. El libro de la Dra. Karyn Purvis, The connected child (El niño adoptado. Como integrarle en la familia), es una guía concisa y útil para las familias. Pone en perspectiva habilidades poco comunes del niño o niña para afrontar situaciones, pequeños demasiado independientes para su edad, la no diferenciación con los desconocidos, el rechazo al contacto visual, y ayuda a muchos padres a construir una conexión con esos hijos que han pasado un tiempo institucionalizados o en un orfanato.
 
 
En un orfanato las posesiones personales son un concepto extraño. A medida que los niños crecen y exploran pueden tener acceso a algunos juguetes o ropa que son compartidos por todos. No es extraño encontrar niños que no han recibido nunca un regalo, han disfrutado de tiempo de calidad con un cuidador de forma independiente o han tenido su propio par de zapatos.

 
Una vez el niño o niña es adoptado, no puede entender que no se comparten todas las cosas dentro de la familia o que pueden lastimar los sentimientos de otro si dañan una de sus posesiones. Además, un niño puede sentirse abrumado cuando empieza a adquirir posesiones personales.
 
El baño y la limpieza personal no suelen ser una prioridad en un orfanato. En general los niños en los orfanatos se bañan o duchan en grupos grandes. En agua caliente no es en muchas ocasiones lo más común por lo que la hora del baño no es muy bienvenida ni los niños disfrutan de esos momentos en los entornos institucionalizados. ¡Es todo lo contrario a la experiencia que suele tener un niño occidental criado por su familia! En muchos centros no se dispone de calefacción o solo disponen de ella algunas salas comunes. En los meses de invierno puede hacer mucho frío dentro del orfanato y no se justifica un baño regular. Es casi cruel bañar a niños desnutridos en estas condiciones. Cuando un niño llega a casa con su nueva familia, los padres no deben sorprenderse si las uñas del niño están sucias o si su cuerpo parece que se no se ha lavado en los últimos meses. Es importante entender que un niño puede tener miedo a bañarse y necesitar tiempo para aceptar la práctica de lavarse habitualmente.
Es importante tener en cuenta que, mientras un padre puede sentir la necesidad inmediata de cambiar la ropa de sus hijos o bañarlos para que huelan más fresco, los olores y la ropa pueden ser un consuelo para el niño en ese momento.
 
Las dietas de los niños en las instituciones suelen ser básicas y escasas. Se alimenta a los niños de una forma acelerada sin darles tiempo a veces a terminar su comida. El desarrollo de los hábitos alimenticios en ese entorno puede influir significativamente en la relación del niño con la comida. A menudo, los niños institucionalizados, pueden adquirir conductas como la acumulación/ocultación de comida, engullirla rápidamente sin masticarla, o bien problemas sensoriales relacionados con los alimentos. Como no experimentan con nuevos alimentos ni nuevas texturas, el niño puede negarse a comer o escupir alimentos “extraños”. Comer en exceso y almacenar comida están relacionados con la experiencia, que nunca han tenido, que en su nueva familia hay abundancia de alimentos a su disposición. Almacenar alimentos (guardarlos en un bolsillo, ponerlos en un cesto en su habitación... ) puede ayudar al niño a sentirse seguro, le da esa seguridad que necesita de saber que hay comida disponible cuando la necesite. Un niño puede no saber cuando parar de comer, nunca ha tenido acceso ilimitado a la comida o nunca se ha sentido saciado. Suele llevar un tiempo al niño entender que siempre va a tener más comida cuando tenga hambre otra vez. No es suficiente que el adulto se lo explique. Para que un niño sienta esa seguridad alimentaria primero debe tener algo de poder o control sobre “poseer” los alimentos. Tener un pequeño armario con comida, una cesta en su habitación, una bolsa con golosinas que puede llevar con él, etc... ayudan al niño a procesar la nueva realidad de abundancia de alimento. Una vez que el niño comienza voluntariamente (sin preguntarle) a compartir la comida de su armario, cesta o bolsa, y entiende que va a volver a llenarse, la seguridad empieza a arraigarse.

En el orfanato, un niño, carece de estimulación y experiencias suficientes. Los niños institucionalizados no tienen la oportunidad de tener mucha interacción con el mundo fuera de las paredes del orfanato. También es posible que no tengan demasiada interacción con el mundo dentro de las paredes del orfanato. Esto puede hacer que tener nuevas experiencias, caminar sobre la hierba, ir al parque o incluso entrar en un coche sea estresante. Además, la falta de información visual y sensorial recibida puede conducir a un diagnóstico de retraso cognitivo. La mayoría de niños superan estos “retrasos” con el tiempo. Simplemente deben procesar muchas experiencias nuevas, adaptarse a la vida familiar y, en ocasiones, aprender un nuevo idioma. Todos requieren paciencia y empatía por parte de su nueva familia.

 
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